Escrito por
La Redacción.
julio 28, 2017
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| Los enfrentamientos en Venezuela siguieron este jueves |
En su ofensiva para detener la
Constituyente, los opositores cumplían este jueves la segunda jornada de una
“huelga general” de 48 horas que elevó a 110 la cifra de fallecidos en cuatro
meses de protestas contra Maduro.
CARACAS.- La oposición venezolana llamó a protestas
este viernes en todo el país, y pidió mantenerlas hasta el domingo cuando se
votará la Asamblea Constituyente del mandatario Nicolás Maduro, cuyo gobierno
amenazó con cárcel a quienes boicoteen el proceso.
“Hacemos
el llamado al pueblo de Venezuela a que nos preparemos para una jornada intensa
de calle y protesta viernes, sábado y domingo, para que todo el país le
explique al mundo que la Constituyente no tiene ninguna legitimidad”, dijo en
rueda de prensa el dirigente Freddy Guevara, a nombre de la coalición Mesa de
la Unidad Democrática (MUD).
En
su ofensiva para detener la Constituyente, los opositores cumplían este jueves
la segunda jornada de una “huelga general” de 48 horas que elevó a 110 la cifra
de fallecidos en cuatro meses de protestas contra Maduro.
Durante
el paro, que según la MUD fue acatado en un 90%, han muerto cinco personas, de
las cuales dos este jueves.
“Invitamos
a que tomemos todas las vías principales, las avenidas, las calles, y nos
mantengamos ahí hasta detener este fraude”, instó el diputado Jorge Millán en
la misma conferencia.
La
MUD ya había anunciado un “boicot” a la elección de los 545 asambleístas que
reformarán la Carta Magna y regirán el país por tiempo indefinido con
facultades absolutas.
Buscando
calmar las aguas, Maduro planteó a la oposición iniciar un diálogo antes de las
votaciones, en un discurso en el que sin embargo ratificó que su proyecto no
tiene marcha atrás.
“Propongo
a la oposición política venezolana que abandone el camino insurreccional (...)
y que instalemos en las próximas horas, antes de la elección e instalación de
la Asamblea Nacional Constituyente, una mesa de diálogo”, dijo ante una
multitud de seguidores, en el cierre de campaña.
Sin
embargo, Guevara aseguró que hasta ahora la MUD no ha recibido una propuesta
seria de diálogo.
La
Constituyente echó leña al fuego en un país polarizado y sumido -pese a su
riqueza petrolera- en una profunda crisis económica, con grave escasez de
alimentos y medicinas y una desbordada inflación.
“Nos
va a traer más hambre y miseria”, dijo a AFP Carmen Álvarez, comerciante de 60
años, en una barricada en el este de Caracas.
Amplias
zonas de la capital y de otras ciudades estaban semiparalizadas y en varios
sectores hubo choques entre las fuerzas de seguridad y manifestantes.
Ante
la creciente tensión, Estados Unidos dispuso este jueves que los familiares de
sus diplomáticos salgan de Venezuela.
“El emperador Donald Trump”.- El ministro de Interior,
Néstor Reverol, anunció que a partir del viernes quedan prohibidas las
manifestaciones que perjudiquen los comicios, y amenazó con penas de hasta diez
años de cárcel a los responsables.
Reverol
garantizó la seguridad del proceso durante una comparecencia con la presidenta
del poder electoral, Tibisay Lucena, ambos incluidos en una lista de 13
funcionarios y militares sancionados la víspera por el gobierno de Donald
Trump.
Estados
Unidos justificó su medida acusando a esas figuras de “minar la democracia” y
por su “responsabilidad” en actos de violencia o corrupción.
“Su
majestad el emperador Donald Trump ha dado la orden de que suspendamos la
Constituyente (...) y le digo al emperador Donald Trump que el pueblo manda en
Venezuela”, expresó Maduro.
El
ministro de Defensa, general Vladimir Padrino, señaló que la seguridad del proceso
será garantizada por la Fuerza Armada, sostén del gobierno que le dio enorme
poder político y económico.
Maduro
acusa a sus adversarios de promover la violencia para darle un golpe de Estado
con apoyo de Estados Unidos.
Gobiernos
de Latinoamérica y Europa también expresaron preocupación por un agravamiento
de la crisis y de la violencia.
“Un cheque en blanco”.- Según analistas, tanto el
rechazo interno como externo afectan la legitimidad de la Constituyente. El
gobierno busca evitar una alta abstención, tras los 7,6 millones de votos que
la MUD asegura obtuvo en el plebiscito simbólico que hizo el 16 de julio contra
esa iniciativa.
“Es
la carta definitiva, de todo o nada, de un gobierno que para mantenerse en el
poder necesita suspender la democracia”, aseguró la analista Colette Capriles.
Maduro,
cuya gestión es rechazada por 80% de los venezolanos según la firma
Datanálisis, asegura que la Constituyente traerá paz y estabilidad económica,
pero la oposición sostiene que con ella solo busca perpetuar al chavismo en el
poder e instalar el comunismo.
La
oposición decidió no participar, alegando que la Constituyente no fue convocada
en referendo y que el sistema comicial fue diseñado para que el gobierno la
controle y haga una Carta Magna a su medida.
Con
ese poder, podrá incluso eliminar el Parlamento de mayoría opositora y a una
Fiscalía rebelde, han amenazado dirigentes del gobierno.
Será
un “cheque en blanco”, advirtió la fiscal general, Luisa Ortega, quien rompió
con Maduro.


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