Escrito por
La Redacción.
julio 09, 2017
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Los manifestantes intentan esquivar los cañones de agua de la policía.
Los violentos altercados entre la noche del viernes y el día sábado dejan 100 detenciones, más de 200 heridos y generan un problema político en Alemania.
Hamburgo, Alemania.- Las
calles de Hamburgo
se han despertado resacosas este domingo por los violentos disturbios que entre
la noche del viernes y el día sábado causaron destrozos y dejaron un grave
“rastro de destrucción”, según apuntó el ministro del Interior hamburgués Andy Grote.
El caos que se
vivió durante los altercados ha dejado un total de 100 detenciones y 197
agentes heridos, según ha informado la policía. Entre los manifestantes, habría
11 personas heridas de gravedad. Un caos que, a poco más de dos meses de las
elecciones federales, ha entrado en la primera plana política de Alemania.
¿Podrían haberse
evitado los disturbios?
Aunque la canciller alemana Angela Merkel ha dado las “gracias” a la policía y ha
remarcado que la “violencia ciega” es “inaceptable”, la virulencia de las
protestas ha captado gran parte de la atención en la cumbre del G-20.
Los comercios
destrozados y coches en llamas que han ocupado portadas podrían herir electoralmente
a Merkel. Por ello, al concluir el G-20 la canciller y el alcalde de
Hamburgo, el socialdemócrata Olaf Scholz, se reunieron junto a
los agentes de seguridad para mostrarles su apoyo.
Pocas horas antes,
el hombre de Merkel en Hamburgo, el líder conservador André Trepoll,
acusaba a Scholz y al gobierno progresista de la ciudad de haber “fallado” en
garantizar la seguridad de los ciudadanos y de “abandonar” a la policía. Una
lucha política a nivel regional que también ha tenido su eco a nivel nacional.
Violencia en las calles.- Conscientes de que el G-20 también reuniría en
Hamburgo a miles de manifestantes y activistas antisistema, el consistorio
solicitó una ayuda a otros estados alemanes que no ha evitado el caos.
“Hamburgo nunca debería haber acogido la cumbre del G-20”, ha lamentado Jan Reinecke,
responsable en Hamburgo del sindicato de policía BDK, refiriéndose a la fuerte
escena anticapitalista que históricamente ha habido en la segunda ciudad más
grande del país.
Las protestas del
viernes por la noche escalaron cuando un grupo de hasta 1.500 manifestantes
encapuchados convirtieron el distrito comercial de Schanzenviertel en un campo
de batalla vestido con barricadas y hasta 20 coches quemados que daba una
imagen apocalíptica de la ciudad.
La policía cargó y la gente respondió lanzando
piedras y cócteles molotov. Los organizadores de la protesta y los partidos de
izquierda lamentaron la actitud de algunos grupos y criticaron que los más de
21.000 policías desplegados se sirviesen de la “violencia desinhibida” para
acallar a las voces críticas.
Manifestaciones pacíficas.- La jornada de ayer empezó a calentarse en las calles
mientras los jefes de Estado de las 20 mayores potencias industrializadas del
mundo se reunían en la flamante filarmónica de Hamburgo. Mientras Merkel,
Trump, Putin y compañía escuchaban la ‘Oda a la alegría’ de Beethoven, a pocos
cientos de metros de distancia la policía ya había empezado a utilizar gases
lacrimógenos y los cañones de agua para dispersar al elevado grupo de
manifestantes que protestaban.
En su rueda de
prensa de clausura, la anfitriona Merkel ha querido diferenciar la anarquía
vivida la noche del viernes en las calles de Hamburgo con unas protestas
pacíficas que ha considerado necesarias para el funcionamiento correcto de la
democracia alemana. “La violencia que hemos visto es una bofetada a todos los
manifestantes pacíficos y a la gente que realmente quiere cambiar las cosas”,
ha asegurado. Durante la mañana del sábado, alrededor de 12.000 personas han
protestado cívicamente contra el G-20 agrupados bajo el lema “Solidaridad sin
fronteras”.




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