Escrito por
La Redacción.
julio 04, 2017
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Una oficina de sacar licencias
de
conducir en la
Ciudad de México.
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Una encuesta del Instituto Nacional de Estadística revela que el gasto promedio en mordidas fue de 672 dólares.
MÉXICO.- Mordida,
soborno, ayuda o coima. Uno de los vicios más arraigados en México tiene
diversos nombres, pero no existen suficientes estudios que ayuden a cuantificar
el daño que hace esta mala práctica a la economía local.
El Instituto
Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), un reputado organismo del Gobierno
mexicano, ha presentado esta semana los resultados de su primera encuesta
realizada a empresas y comercios para conocer el impacto que tiene el marco
regulatorio gubernamental en ellas.
Los resultados
arrojaron, entre otras cosas, que las unidades económicas gastaron unos 1.600
millones de pesos (88 millones de dólares) en 2016 para agilizar trámites o
evitar multas y sanciones.
La Encuesta
Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental (Encrige) consultó a
34.681, desde pequeños comercios a grandes empresas de todos los sectores, de
servicios a la minería. Cada una de ellas realizó un promedio de 19.5 trámites
ante oficinas de los tres niveles de gobierno.
Los micro y
pequeños empresarios se perciben como los más afectados por la tramitología que
entorpece las oficinas de gobierno para pagos o solicitudes de servicios. Sin
embargo, la encuesta refleja que las víctimas por los actos de corrupción
crecen según el tamaño de las empresas o el éxito de la industria.
En el ámbito
nacional, el Inegi calcula que el sector micro, que representa el 95% del total
de empresas en México creando el 40% del total de empleos en el país, registra
una tasa de 534 víctimas por cada 10.000 unidades de negocio.
Este tipo de
empresas emplea a menos de diez personas y según cálculos del Gobierno genera ganancias
de cuatro millones de pesos anuales. La encuesta revela que estas empresas se
vieron obligadas a desembolsar unos 9.000 pesos (494 dólares) en actos de
corrupción en 2016.
Este esfuerzo
económico aumenta sucesivamente hasta alcanzar las 1.317 víctimas por cada
10.000 unidades económicas cuando se habla de grandes compañías. Las grandes
empresas gastaron en promedio 48.000 pesos (2.600 dólares) el año pasado en
actos de corrupción. La industria es el sector más afectado comparado al
comercio y servicios, pues alcanza una tasa de 755 víctimas por cada 10.000
unidades económicas.
Esta es una
práctica generalizada en todo el país, según revela el Inegi. El 82% de las
empresas consultadas cree que son frecuentes los actos de corrupción.
Los
comerciantes de Tabasco, Veracruz y Ciudad de México son los que percibieron
actos de corrupción “frecuentes” y “muy frecuentes” en sus entidades. Por el
contrario, los empresarios de Colima y Nayarit son los que menos la perciben,
pues su sensación (62%) está muy por debajo de la media. Diez de 32 Estados,
sin embargo, están por encima del promedio nacional: Sonora, Sinaloa, Nuevo
León, Zacatecas, Jalisco, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Estado de México y la
capital del país.
La Encrige fue
realizada a lo largo de noviembre y la primera quincena de diciembre del año
pasado en comercios y empresas de los sectores, minería, electricidad,
suministro de agua y gas, construcción, manufacturas y servicios.
La encuesta
muestra que la corrupción es un asunto cotidiano. Únicamente el 13% de los
encuestados vinculó los sobornos a licitaciones o a ganar contratos
gubernamentales. La mayoría, en cambio, dijo que las mordidas se dan para
agilizar trámites del gobierno (64%) o evitar multas o sanciones (39%). Otro
30% relacionó los sobornos a la obtención de licencias o permisos y para evitar
las clausuras de los establecimientos.
La encuesta revela
también que las empresas pagaron en 2016 más de 115.000 millones de pesos en
pagar regulaciones. Esto representa un 0,56% del PIB nacional. El promedio de
cargas administrativas erogadas por las empresas fue de 48.871 pesos (2.680
dólares). A pesar de esto, el 20% de los empresarios considera que las normas,
trámites, solicitudes e inspecciones a sus establecimientos representan un
obstáculo para sus negocios. El diagnóstico está hecho, falta la solución para
uno de los males más antiguos en México.


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