Escrito por
La Redacción.
julio 16, 2017
-
0
Comentarios
![]() |
|
Nicolás Maduro, el
pasado viernes
en un acto con la
policía bolivariana.
|
Este domingo se celebra la consulta sobre la renovación de la Asamblea Nacional promovida por el régimen.
CARACAS.- La
oposición al Gobierno de Venezuela intentará demostrar este domingo por qué las
encuestas afirman que son abrumadora mayoría. Después de más de 100 días de
continuas protestas contra el presidente Nicolás Maduro, se preparan para
participar en un referéndum consultivo que busca medir el rechazo a la Asamblea
Nacional Constituyente, la solución del régimen chavista a la ausencia de
diálogo y a la violencia política.
Es el desafío más
elevado de los adversarios del régimen desde que comenzaron las manifestaciones
y el comienzo, según han afirmado sus voceros, de una etapa de mayor presión
para forzar una resolución al conflicto.
Convocada por la Asamblea Nacional, que controla la oposición, y organizada por
la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la consulta popular tendrá como
garantes a los rectores de las principales universidades y a cinco
expresidentes de América Latina: Jorge Quiroga (Bolivia), Vicente Fox (México),
Andrés Pastrana (Colombia), Laura Chinchilla (Costa Rica) y Miguel Ángel
Rodríguez (Costa Rica).
La alianza busca
darle mayor legitimidad a su reclamo de elecciones adelantadas, liberación de
presos políticos y respeto a las competencias del Parlamento.
El referéndum
consultivo consta de tres preguntas: a) ¿Rechaza y desconoce la realización de
una Constituyente propuesta sin la aprobación previa del pueblo de Venezuela?;
b) ¿Demanda a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana obedecer y defender la
Constitución del año 1999 y respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional?;
y c) ¿Aprueba la renovación de los poderes públicos, así como la realización de
elecciones libres y la conformación de un gobierno de unión nacional? La MUD
promueve el Sí en las tres interrogantes.
El Gobierno ha
tachado de ilegal el proceso no solo porque está vigente el veto del Tribunal
Supremo de Justicia (TSJ) a la Asamblea Nacional, que la considera en desacato,
sino porque la votación no está organizada por el Consejo Nacional Electoral.
Según ese
razonamiento el resultado no sería vinculante, aunque la oposición dice que sí
lo es porque el Parlamento está facultado para convocar consultas según la
Constitución.
Los dimes y
diretes legales son una expresión menor dentro del significado de la consulta.
Si la oposición, que se ampara en el artículo 350 de la Constitución, que le da
derecho a desconocer al régimen que contraríe la democracia y menoscabe los
derechos humanos, logra convocar a los millones de personas que los respaldan
la gesta tendrá un enorme peso político y será un golpe muy duro para Maduro.
La consulta es definida como un “acto de rebeldía y de desobediencia civil”.
Poco han importado
las formas a la hora de conseguir ese objetivo. No hay un padrón electoral
claro y no es posible impedir que una persona vote varias veces. Para la MUD lo
importante es obtener imágenes impactantes de los venezolanos esperando su
turno para participar.
La firma Datincorp
aseguró en su más reciente estudio que hasta 8 millones de venezolanos
mostraron su intención de participar en el evento, aunque es un número
optimista. Habrá 2.033 puntos habilitados tanto en Venezuela como en el
exterior.
Las votaciones del
domingo serán las primeras tras la abrumadora victoria obtenida por los
candidatos opositores en las elecciones parlamentarias de 2015.
El gobierno se
niega desde entonces a medirse en cualquier tipo de consulta. El año pasado
bloqueó la iniciativa de un referéndum revocatorio del presidente Maduro y
postergó por un año las elecciones de gobernadores. La consulta popular puede
ser también vista como una manera creativa de proseguir con las manifestaciones
a la misma vez y en varias partes del mundo.
Durante toda la
semana el régimen amenazó con bloquear la consulta a través de sus aliados del
Tribunal Supremo de Justicia. Conatel, la Comisión Nacional de
Telecomunicaciones, entretanto, instó a los medios audiovisuales a limitar la
cobertura con la amenaza de retirarles la concesión.
Finalmente, el
Consejo Nacional Electoral, que también controlan, ha optado por convocar para
el mismo día el simulacro de las votaciones para la Asamblea Nacional
Constituyente.
Maduro sigue
contra viento y marea con su plan de reescribir la Constitución y purgar a las
instituciones de antichavistas, a pesar de los llamados en contra de la
Conferencia Episcopal Venezolana y de algunos gobiernos de la región.
Siete de cada diez
venezolanos, según la encuestadora Datanálisis, rechazan la propuesta. La
oposición no participará en ese proceso y se teme que, de instalarse, los 545
delegados dejen sentadas las bases para el reinado perpetuo de la
autodenominada revolución bolivariana. Venezuela vive en vilo eterno.


No hay comentarios.
Publicar un comentario
Deje su comentario