Escrito por
La Redacción.
julio 02, 2017
-
0
Comentarios
![]() |
|
El presidente de Francia,
Emmanuel Macron, junto a la canciller
alemana, Angela Merkel
en una conferencia de prensa.
|
Francia no es la potencia de antaño;
se rebajarán los anhelos inevitablemente.
PARÍS.- Simbólicamente,
la elección de Emmanuel Macron da la impresión, más allá del alivio tras el
ineluctable fracaso de Marine Le Pen, de que algo nuevo está ocurriendo a nivel
francés y europeo.
Esta impresión es
sobre todo compartida por la prensa europea, mientras que los medios franceses,
incluso los más próximos al nuevo poder, se mantienen prudentes, cuando no
reacios, a ensalzar de antemano a un presidente que, si bien es más original
que su predecesor, sigue siendo un misterio para muchos.
Es innegable que
Macron afronta esta situación global desde una visión mucho más dinámica,
incluso casi ofensiva; pero estamos en una época de gran incertidumbre,
geopolíticamente caótica, con transformaciones y metamorfosis casi
incontrolables.
Además, Francia no
es la potencia de antaño, sus márgenes internacionales son bastante limitados y
sus problemas internos muy difíciles de desanudar. Se rebajarán inevitablemente
los anhelos.
El objetivo con
Rusia es, por un lado, establecer sinergias entre la nueva postura, claramente
enunciada por Macron, de encontrar una solución en Siria sin exigir la salida
de El Asad. Lo cual es una concesión importante a la postura rusa. Por otro
lado, reabrir el dosier ucranio, bloqueado desde hace años. Ahora bien, estos
dos objetivos no pueden solucionarse sin la participación de EE UU. Por
eso, es imprescindible para Macron mejorar la relación con Trump. Se pueden
prever sorpresas sobre el dosier sirio…
En Europa, Macron
percibe perfectamente el cansancio de muchos países ante la hegemonía de
Alemania, potente económica pero impotente políticamente.
Entiende que
incluso para los que desconfían a veces de Francia, hay una demanda de
contrapeso. El objetivo de Francia consiste en fortalecer el eje franco-alemán
(tal era la postura final de François Hollande con la propuesta de una Europa
con varias velocidades), pero queda saber si es en detrimento o a favor del
conjunto europeo.
Aparentemente, no
lo tiene todavía claro; prefiere esperar al resultado de las elecciones de
septiembre en Alemania para desvelar su estrategia.
En política
interior, los desafíos son tremendos: su mayoría representa solo una minoría de
electores; su personal político es incierto e inexperimentado; y la oposición,
tanto de derecha, que acabará recomponiéndose una vez solucionado su problema
de dirección interna, como la de izquierda, no le van a perdonar nada.
Las dos
principales metas están enunciadas: relanzar las inversiones para crear empleos
(hay casi cuatro millones de parados) y modificar las leyes del mercado
laboral. Si logra estos propósitos, ganará una legislatura más o menos
tranquila; en caso contrario, el rey, como en el cuento de Grimm, saldrá
desnudo.


No hay comentarios.
Publicar un comentario
Deje su comentario