Escrito por
La Redacción.
julio 10, 2017
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Donald Trump Jr.
presenta a su padre, el presidente
de Estados Unidos, en
un evento.
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En el encuentro, revelado por ‘The New York Times,’ también participó el yerno del presidente, Jared Kushner.
WASHINGTON.- La
trama rusa ha entrado en casa del presidente de Estados Unidos. Tanto su hijo mayor, Donald Trump Jr., como su
yerno y asesor, Jared Kushner, se reunieron el 9 de junio de 2016 con una
abogada rusa que les prometió facilitar información contra la candidata
demócrata Hillary Clinton.
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La demócrata Hillary
Clinton habría
sido víctima de este
entramado.
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Aunque no está
claro que la letrada, Natalia Veselnitskaya, les hiciera llegar finalmente el
material prometido, el encuentro marca un punto de inflexión en el escándalo.
La admisión de Trump Jr. al diario The New York Times de que a solo
cinco meses de las elecciones quiso obtener información dañina contra Clinton
por una vía rusa, aviva con inesperada fuerza la sospecha de una posible
coordinación entre el equipo electoral del candidato republicano y el Kremlin.
La investigación que encabezan el FBI y un fiscal especial trata de averiguar
si hubo tal colusión. Su base es el informe de los servicios de inteligencia
que dio pie a las sanciones que impuso Obama a Moscú en diciembre pasado.
El FBI, la CIA y
la NSA concluyeron entonces que el presidente ruso, Vladímir Putin, había
ordenado una operación de largo alcance para interferir en los comicios, dañar
la imagen de Clinton y facilitar el triunfo de Trump. El ataque acarreó el
saqueo de los ordenadores del Partido Demócrata y de los correos del jefe de
campaña de Clinton. El material, según esta versión, fue posteriormente
filtrado para su publicación a Wikileaks.
La constante
defensa de Trump a Putin y su incapacidad para condenar abiertamente a Moscú por
la injerencia electoral han mantenido viva la duda sobre su vinculación.
Ninguna prueba ha sido aún hallada en su contra, pero en su círculo cada día
son más los afectados. El último ha sido su hijo mayor.
Hombre de
radicalidad extrema y muy dado a los exabruptos en Twitter, Donald Trump Jr.
fue el organizador de la reunión con la abogada rusa. También participaron
Kushner, y el entonces jefe de campaña, Paul Manafort. El lugar elegido fue la
Torre Trump. El símbolo del imperio familiar y el punto neurálgico de las
operaciones electorales del republicano.
La abogada rusa ha
sido relacionada con el Kremlin, pero nadie lo ha podido demostrar. En Nueva
York es conocida como una lobista que desde hace años pelea contra
leyes que sancionan a sus compatriotas sospechosos de violar derechos humanos.
En el pasado, las agencias de inteligencia estadounidenses investigaron sus
actividades.
El hijo de Trump
dijo haberla conocido tras la celebración en 2013 de un concurso de Miss
Universo que organizó su padre en Moscú. En la reunión, Veselnitskaya, según
esta versión, les prometió “información de que personas conectadas con Rusia
estaban financiando al Comité Nacional Demócrata y apoyando a Hillary Clinton.
“Sus declaraciones eran vagas, ambiguas y no tenían sentido. No ofreció ningún
detalle o información. Rápidamente quedó claro que carecía de datos de
interés”, señala Donald Trump Jr. en un comunicado.
Pese a esta falta
de concreción, la conversación prosiguió y la abogada, siempre según esta
versión, giró su interés hacia los rusos sancionados por Washington. “Me quedó
claro entonces que esa era su verdadera agenda y que la oferta de información
potencialmente útil no era más que un pretexto para la reunión”, afirma el
vástago del presidente.
Veselnitskaya ha
negado tener ningún trato con el Kremlin y ha insistido en que durante la cita,
celebrada dos semanas después del nombramiento como candidato de Trump, no se
discutió ningún tema electoral.
El encuentro, pese
a las declaraciones exculpatorias, revela el inusitado interés del clan Trump
por obtener información contra Clinton y su proximidad a la órbita rusa.
Manafort, el jefe de campaña presente en la reunión, es conocido por sus
fuertes lazos con Moscú y tuvo que dimitir por sus oscuros intereses en
Ucrania. Kushner ha mantenido frecuentes y poco aclarados contactos con el
embajador ruso en Washington, Sergéi Kislyak, epicentro de la trama y a quien
llegó a pedir un canal de comunicación secreto con Valdímir Putin.
A esta lista
se ha añadido ahora el hijo mayor de Trump. Un hombre clave en el esquema
familiar y que junto a su hermano Eric, es el guardián de la fortuna familiar.
En marzo negó
haber participado en ninguna reunión con enviados del Kremlin. Cualquier nueva
revelación en este punto puede quebrarle la defensa. Y su caída, como la
Kushner, dejaría el camino libre hacia el mismo presidente. El escándalo ha
entrado en casa de los Trump.



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