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miércoles, 14 de junio de 2017

Muere Ernestina Herrera de Noble, la mujer más poderosa de Argentina, dueña de Clarín




Ernestina Herrera de Noble,
directora del periódico Clarín.

Heredó en 1969 un periódico con problemas y lo convirtió en uno de los grandes grupos mediáticos iberoamericanos. Venció todas las batallas, también contra los Kirchner.

 

 

BUENOS AIRES.- Vivió lo suficiente para ver a todos sus enemigos derrotados. Ernestina Herrera de Noble, la dueña de  Clarín, la mujer más poderosa de Argentina, falleció este miércoles a los 92 años, con todas las batallas importantes de su vida ganadas. 


Vio caer a su rival más fuerte, Cristina Fernández de Kirchner, que inició con su marido, Néstor, una guerra a muerte con el Grupo Clarín que marcó toda la política argentina y que finalmente ganó sin discusión la empresaria.

Vio vencer a su gran aliado, Mauricio Macri, y con él logró que Clarín lograra pasar su última frontera: la telefonía móvil. El grupo mediático más importante del país, con una influencia capaz de hacer caer gobiernos, ya tenía el principal diario, la televisión más importante, la radio más escuchada, la plataforma de televisión por cable e internet más popular. Ahora llega el teléfono.

Fue ella la que convirtió el periódico que había heredado de su marido en uno de los mayores emporios mediáticos iberoamericanos. Casi nunca escribía ni firmaba, pero su poder se hacía sentir en toda Argentina. Tras la caída de Kirchner, era la mujer más poderosa de un país en el que hay varias que disputan ese puesto.

Herrera de Noble era una joven despreocupada que bailaba flamenco –era hija de una pianista valenciana- cuando conoció en un crucero a Roberto Noble, el potentado dueño de Clarín, ya entonces el periódico más leído de Argentina.

Se casaron cuando a Noble –que se divorció por ella de su primera esposa- le quedaba poco de vida. Murió menos de dos años después, el 12 de enero 1969 y Ernestina, tras una gran batalla legal con la hija de su marido, se hizo cargo del periódico.

Poco después fichó a Héctor Magnetto, el que ha sido durante todos estos años su timonel, tan respetado como odiado en el país austral como representante máximo del poder mediático. Entre los dos lograron sacar al diario de una crisis muy fuerte en esos primeros años.

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