Escrito por
La Redacción.
junio 18, 2017
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Desfile militar en la capital
de Corea del Norte.
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La Agencia de Seguridad Nacional de EEUU relaciona al régimen de Pyongyang con el virus que secuestró 300.000 ordenadores en 170 países.
WASHINGTON.- La
amenaza de Pyongyang va más allá de los misiles. Corea del Norte estuvo detrás
del virus WannaCry que afectó el mes pasado a 300.000 personas de 170 países.
Así lo establece con “confianza moderada” la Agencia de Seguridad Nacional
(NSA) tras analizar los objetivos, técnicas y tácticas empleados en este ataque
a escala mundial.
El informe
secreto, según el periódico The Washington Post, constata que el virus fue lanzado por un grupo
de hackers, denominado Lazarus, pero controlado por el régimen norcoreano. El
objetivo supuestamente era recaudar dinero. Algo que no se logró. Los piratas
apenas recolectaron 140.000 dólares en bitcoin, una moneda virtual. El botín,
debido a fallos técnicos, no lo han podido utilizar por miedo a dejar rastro.
El origen del virus es la propia NSA.-
La agencia desarrolló en 2015 EternalBlue, una herramienta digital para asaltar
ordenadores, pero unos piratas informáticos llamado los Shadow Brokers
(Especuladores de la sombra), de quien se piensa que tuvieron un infiltrado en
la NSA, se hicieron con el prototipo y, supuestamente a través de Wikileaks, lo
difundieron. Su genética sirvió de base para crear el devastador WannaCry. Este
virus encripta y secuestra la información del ordenador infectado.
En este caso, tras
apoderarse del computador emitía un mensaje que comunicaba la necesidad de
pagar un rescate de 300 dólares para volver a acceder a los archivos. Una vez
activado, empezaba la cuenta atrás. El ataque, originado en torno al 12 de
mayo, y que se expandió como la pólvora, utilizó como vía de transmisión las
conexiones y puertos abiertos para compartir ficheros. Aunque Microsoft creó un
parche para evitar el contagio, su escasa difusión facilitó la vertiginosa
epidemia.
La vinculación de
Corea del Norte con ofensivas de este tipo no es nueva. Ya en 2014 el
asfixiante régimen de Pyongyang asaltó la multinacional Sony Pictures
Entertainment para frenar la difusión de La entrevista, una película
que ridiculizaba a su líder supremo, Kim Jong Un. La compañía, tras el volcado
en la red de millones de correos internos, retiró el filme, de 44 millones de
dólares.
Estados Unidos
consideró este chantaje un acto de terrorismo internacional. “Las acciones de
Corea del Norte tenían la intención de infligir un daño significativo a una
empresa de EE UU y censurar el derecho de los ciudadanos americanos a
expresarse. Estos actos de intimidación superan los límites del comportamiento
aceptable de un Estado", señaló el FBI.
Ahora, con
WannaCry, las investigaciones siguen abiertas. La información de inteligencia,
que coincide con los datos recogidos por otros servicios secretos y con
empresas como Google, Symantec y Kaspersky, está siendo procesada por el FBI.
Si el objetivo fue recaudatorio o sencillamente la demostración de poderío ante
otros países es algo que aún no está claro.
Los expertos
señalan que con estos ataques, Corea del Norte, una nación paupérrima y
tecnológicamente atrasada, no sólo mejora su armamento digital sino que deja en
evidencia la debilidad de las estructuras de defensa occidentales. Embarcada en
un alocado pulso nuclear contra Estados Unidos, su gran satán ideológico, el
golpe habría sido, según esta interpretación, un desafío destinado a alimentar
aún más su retórica del terror.


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