Escrito por
La Redacción.
junio 10, 2017
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Un opositor sostiene un cartel durante una
protesta en Caracas.
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CARACAS.- Nicolás
Maduro se ha quedado solo en su defensa del proceso constituyente, con el que
pretende atornillarse en el poder. Al frente de una cúpula cívico-militar,
formada por los dirigentes más cercanos de su entorno y por los generales con
más poder del país, lidia frente a una rebelión que suma a la inmensa mayoría
del país.
"¡Una
bulla!", animó el 'hijo de Chávez' a una veintena de chiquillos que le
jalearon al parar su comitiva frente a un edificio de la Gran Misión Vivienda
en el centro de Caracas. Rodeado por una decena de escoltas, el presidente
abrazó a los niños, tan contentos como inocentes. Pero en cuanto aparecieron
los mayores, comenzaron las peticiones, sobre todo de trabajo, que Maduro
desvió a sus colaboradores antes de salir hacia otro lugar. La escena duró poco
más de un minuto.
La última encuesta
de Datanálisis, más allá de los vídeos de la propaganda gubernamental, confirma
lo que se siente en cada rincón del país. El 85% de los encuestados está convencidos de
que no es necesario cambiar la Constitución de 1999, tal y como
pretende el primer mandatario. El 86,1% considera que es necesario convocar un
referéndum consultivo previo, tal y como decreta la Carta Magna, y solo el 13%
está de acuerdo con que el presidente la convoque directamente, tal y como se
ha hecho hasta el momento.
Las elecciones
para la Constituyente se celebrarán el 30 de julio sin participación de la
oposición ni del chavismo crítico, con unas bases comiciales tramposas, "que crean un traje
electoral a la medida, contrarios a la igualdad de condiciones", según el pensador
revolucionario Javier Biardeau.
Unas elecciones
sectoriales y territoriales que el madurismo ha diseñado para ganar a sabiendas que
el 72,4% de la población evalúa negativamente a su líder, quien
solo cuenta con el respaldo positivo del 21,9%, según el sondeo de Datanálisis.
La soledad de
Maduro no solo se mide en Venezuela. "En la voz de los obispos venezolanos
también resuena la mía", aclaró el Papa Francisco tras reunirse con la
directiva de la Comisión Episcopal Venezolana, crítica férrea al madurismo.
"La Constituyente no es la solución para los graves males que aquejan a
los venezolanos", insistió monseñor Diego Padrón.
El Vaticano solo
volvería a la Mesa del Diálogo si Maduro cumple los cuatro puntos que exigió en
la carta dirigida por monseñor Pietro Parolin al gobierno de Caracas: la
liberación de los presos políticos, la apertura de un canal humanitario, el
respeto a la Asamblea Nacional y la presentación de un cronograma electoral.
En definitiva, una
soledad que también dificulta los festejos que tanto gustan a la revolución.
Tanto es así que hoy el fútbol venezolano vivirá con incertidumbre el hito más
importante de su Historia: la final del Mundial sub-20, que los chicos de la selección
Vinotinto jugarán contra Inglaterra.
Un partido que la
cúpula madurista presenciará con temor, tras los las innumerables críticas de
los jugadores en el exterior y el reclamo del seleccionador nacional, Rafael
Dudamel: "Presidente, paren ya las armas. Esos chicos que salen a las
calles lo único que quieren es una Venezuela mejor".


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