Escrito por
La Redacción.
junio 21, 2017
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Michel Temer (izquierda) y Vladimir Putin, este martes en el Teatro Bolshoi de Moscú.
El fiscal general prepara una denuncia contra el presidente de la República, y el Congreso decidirá si le aparta del cargo.
BRASILIA.- Michel
Temer lucha desesperadamente por resistir al frente de la Presidencia de Brasil,
pero el cerco judicial y policial contra él no deja de estrecharse.
Mientras Temer,
intentando dar sensación de normalidad, emprendía un viaje oficial a Rusia y a
Noruega, la Policía Federal entregaba a la Justicia un informe en el que avala
la existencia de indicios de que el presidente está implicado en el cobro de
sobornos.
El fiscal general
de la República, Rodrigo Janot, prepara ahora la denuncia que presentará en los
próximos días para solicitar la imputación formal de Temer.
El informe de la policía confirma los detalles que ya había anticipado el
propio fiscal Janot a partir de la confesión premiada del presidente del
imperio cárnico JBS, Joesley Batista, que formuló graves acusaciones de
corrupción contra Temer.
La principal prueba
de cargo es la actuación del que ya se conoce popularmente en Brasil como
"el diputado de la maleta". Ese parlamentario, ahora en prisión,
Rodrigo Rocha Loures, era una persona de total confianza de Temer.
En una
conversación del presidente con Batista, grabada por este subrepticiamente,
Temer señala al empresario que su interlocutor para lograr favores del Gobierno
sería el diputado Rocha Loures.
Días después, este
fue filmado por la policía saliendo de una pizzería de São Paulo con una maleta
que escondía 500.000 reales -unos 150.000 euros- entregados por un emisario de
Batista.Los ejecutivos de la compañía añaden una acusación asombrosa: aseguran
que el pacto consistía en desembolsar esa cantidad semanalmente durante 25
años.
El fiscal Janot
está a la espera de que una pericia avale la grabación realizada por el
empresario durante el encuentro con Temer en la residencia oficial de este, el
pasado 7 de marzo, y de la que también se deducen indicios de un delito de
obstrucción a la justicia por parte del presidente.
En un momento de
esa conversación, Batista relata Temer que está intentando "amarrar dos
jueces" y el jefe del Estado le contesta: "Magnífico, magnífico".
El dueño del
imperio cárnico se ha convertido en una pesadilla para el presidente. En una
entrevista publicada el domingo por la revista Época, calificó a Temer
como "el jefe de la mayor banda de ladrones de Brasil".
Antes de salir
para Rusia, el presidente presentó una denuncia judicial contra el empresario por
difamación. Pero este martes, mientras se encontraba con Putin, un juez rechazó
tramitar la demanda con el argumento de que Batista es un colaborador de la
justicia y que sus acusaciones deben ser verificadas dentro del proceso
judicial que ya está abierto.
Probablemente la
próxima semana el fiscal Janot hará efectiva la denuncia y el asunto entrará
entonces en el terreno político. Corresponde al Congreso de la nación autorizar
la apertura de la investigación al presidente.
Si los
parlamentarios diesen luz verde a la solicitud, Temer sería apartado del cargo
durante seis meses, en un proceso parecido al que terminó el año pasado con la
destitución de la anterior presidenta, Dilma Rousseff.
Pero el territorio
del Congreso se presenta bastante favorable a Temer. La ley exige que la
solcitud del fiscal cuente con el apoyo de al menos dos tercios de los
parlamentarios. Y una parte considerable de ellos está también amenazado en
procesos judiciales por corrupción.
Parte de la clase
política está esperando a que Janot, quien ha actuado como látigo contra
los representantes públicos acusados de corrupción, acabe su mandato en
septiembre.
Entonces
correspondería al presidente nombrar un nuevo fiscal general, y muchos sueñan
que a partir de ese momento pueda ponerse un freno a la Operación Lava Jato,
que en los últimos tres años ha sacudido los cimientos de todo el sistema
político brasileño.

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