Escrito por
La Redacción.
junio 15, 2017
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Theresa May junto a Emmanuel Macron.
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Para el presidente francés, el Brexit representa una
oportunidad histórica para defender su proyecto de UE y restaurar el interés
por Europa en Francia.
PARÍS.- Ahora
mismo tenemos un liderazgo fuerte y estable... en Francia, no en Reino Unido.
Theresa May, la primera ministra británica, iniciará las negociaciones del
Brexit muy debilitada tras las elecciones generales de Reino Unido. Por el
contrario, Emmanuel Macron, el presidente de Francia, está a punto de salir de
las elecciones legislativas con la holgada mayoría parlamentaria con la que May
soñaba.
Los dos líderes se
reunieron para cenar en París el martes por la noche. Entre los británicos
partidarios de permanecer en la Unión Europea existe la ingenua esperanza de
que la combinación de una débil May y un fuerte Macron ayude a liberar a Reino
Unido de un "Brexit duro". Pero eso es poco probable. El presidente
francés no tiene muchos alicientes para ayudar a Reino Unido a salir del lío en
el que se encuentra. De hecho, para el presidente Macron, el Brexit representa
cada vez más una oportunidad histórica y no un motivo de consternación.
El programa de
Macron para la recuperación de Francia concede gran importancia a la UE. En la
noche de su victoria electoral, el presidente subió al escenario al compás del
himno europeo, "Oda a la Alegría". Su visión de una Francia
revitalizada, dentro de una UE revitalizada, funciona mejor si las
negociaciones del Brexit siguen su curso ininterrumpidamente.
Macron representa
la facción de la política francesa que cree firmemente en "más
Europa". El presidente galo aboga por una integración más profunda de la
UE en materia de defensa y de finanzas.
Tradicionalmente,
Reino Unido ha actuado como freno ante el federalismo europeo. Una UE sin Reino
Unido estará mucho más abierta a las ideas francesas sobre la integración
económica, a la protección de los mercados europeos y a la creación de una
identidad de defensa de la UE. Pero la oportunidad para avanzar con la agenda
federalista podría ser limitada, una razón más para que el Gobierno de Macron
no quiera que el proceso del Brexit se prolongue muchos años.
Un Brexit en el
que Reino Unido se vea seriamente afectado también sirve un crucial propósito
político interno para Macron. Marine Le Pen, su opositora en la elección
presidencial, elogió al Brexit como un ejemplo para Francia.
Macron quiere
hacer entender al electorado galo que salirse de la UE sólo traerá problemas.
Si, al mismo tiempo, puede reconstruir la alianza franco-alemana en el corazón
de la UE, es probable que consiga restaurar el interés del proyecto europeo en
Francia.
Con Reino Unido
fuera de la UE, existe una posibilidad mucho mayor de reiniciar el motor
franco-alemán que impulsó la integración europea. Los alemanes son mucho más
receptivos a las propuestas francesas tras el Brexit y con Donald Trump en la
presidencia de EEUU. En el reciente discurso en el que Angela Merkel sugirió
que Reino Unido y EEUU o eran socios de fiar, la canciller alemana también
destacó la necesidad de cooperación con Francia. Además, según un reciente
sondeo de opinión el 94% de los alemanes confía en Francia, frente al 60% que
confía en Reino Unido y el 21% que confía en EEUU.
La ampliación de
la UE que incluye países del antiguo bloque soviético ha reducido el dominio
tradicional de Francia sobre la UE. Pero Polonia y Hungría también se están
marginando al adoptar políticas cada vez más antidemocráticas en sus países.
Las oportunidades
para Francia son tanto económicas como políticas. Si Reino Unido se autoexcluye
del mercado único de la UE, Francia tiene una oportunidad única de atraer
empleos en los sectores financiero y manufacturero. Por esa razón, es probable
que Francia prefiera un Brexit duro, con el que la City de Londres perdería su
"pasaporte" para hacer negocios relacionados con el euro y también
quedarían interrumpidas las cadenas de suministro de los fabricantes
británicos.
Esto significa que
Macron tiene escasos incentivos económicos o políticos para hacer concesiones
sobre migración o sobre finanzas que faciliten un Brexit suave.
Aunque Macron se
centre en los intereses nacionales franceses, también podrá actuar como
autoridad moral, señalando que Reino Unido se labró su propio destino, mientras
que a él únicamente lo motiva su deseo de proteger el proyecto europeo.
Aunque Macron es,
indudablemente, un europeísta, también es presidente de Francia y, por lo
tanto, heredero de una antigua rivalidad con Reino Unido. Esta relación de
amor- odio ha influido profundamente las historias de ambos países.
Durante los
últimos 25 años, los británicos se han sentido orgullosos de su posición en
relación con la de una Francia en dificultades. Actualmente, con un Macron que
pisa fuerte y con May tambaleándose, la ventaja es para Francia. (Tomado como opinión del diario español Expansión)


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