Escrito por
La Redacción.
junio 24, 2017
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"Big
Papi" se unió a Wade Boggs, Joe Cronin, Bobby Doerr, Carlton Fisk, Pedro Martínez
--jugador clave en su llegada a Boston--, Johnny Pesky, Jim Rice, Ted Williams
y Carl Yastrzemski, como los íconos de los Medias Rojas que tienen colgado su
número en la pared de la fachada del jardín derecho del Fenway Park.
Boston.- Otro
momento especial e inolvidable vivió el dominicano David Ortiz, el gran “Big Papi“,
que por méritos propios consiguió la hazaña histórica de convertirse la noche
de este viernes 23 de junio de 2017 en el pelotero de los Medias Rojas que
menos tiempo tuvo que esperar para ver colgado su número 34 en la pared del
Fenway Park de Boston. Ya es oficial, su
número 34 no volverá a ser vestido por ningún otro profesional de los Medias
Rojas.
En una ceremonia
previa al partido que disputaron los Medias Rojas ante los Angelinos de Los
Angeles, el equipo de Boston retiró el número que durante 14 temporadas vistió
Ortiz y se convirtió en el undécimo jugador que consigue el privilegiado honor
en la historia del equipo.
Sin apenas haberse
cumplido ocho meses desde que decidió su retirada del diamante después de 20
temporadas como profesional y a sus 41 años, Ortiz protagonizó otra ceremonia
inolvidable, una más de las muchas que le ha tocado vivir en el Fenway Park,
pero está excepcional, como es la retirada del número que vistió de jugador.
Ortiz, que estuvo
en control de las emociones durante toda la ceremonia celebrada en el Fenway
Park, a la que asistieron su familia y excompañero de equipo, Pedro Martínez,
volvió a mostrarse agradecido por todo lo que vivió y recibió de parte de la
organización de los Medias Rojas, la comunidad y sobre todo los aficionados.
“Big Papi”
se unió a Wade Boggs, Joe Cronin, Bobby Doerr, Carlton Fisk, Martínez –jugador
clave en su llegada a Boston–, Johnny Pesky, Jim Rice, Ted Williams y Carl
Yastrzemski como los iconos de los Medias Rojas que tienen colgado su número en
la pared de la fachada del jardín derecho del Fenway Park.
Sin embargo, Big Papi
se convertió en el primer pelotero de los Medias Rojas que consigue que su
número sea retirado a menos de un año de dejar de competir.
“Eso nos demuestra
la clase de impacto que este hombre ha tenido en la comunidad, en la
organización y en todo el béisbol de Grandes Ligas”, destacó el jardinero
central de los Medias Rojas, Jackie Bradley Jr. “Lo que ha hecho por esta
ciudad, por el equipo, por la gente a su alrededor, se lo merece de verdad. Nos
sentimos bien felices por este reconocimiento”.
El ambiente en el
Fenway Park fue excepcional con gritos de “Papi,
Papi, Papi”
cuando Ortiz tomó la palabra para agradecer a todos los que le ayudaron tanto
en su vida privada como profesional.
Algo que ya hizo
también ayer, jueves, cuando participó en el acto de rebautizar una calle con
su nombre cerca del estadio.
Pero esta era la
primera vez que asistía a un partido oficial desde que se retiro la pasada
temporada y tuvo como jugador especial con el equipo de los Angelinos a su
compatriota Albert Pujols, otro que tiene asegurado un puesto en el Salón de la
Fama, y que dijo sentirse orgulloso y feliz de participar el acto tan especial e
inolvidable para Ortiz como fue la retirada de su número.
“Esta en la
celebración de Ortiz es algo muy especial para mi por todo lo que me ayudó
durante mi carrera, los consejos que siempre me dio y la gran persona que
siempre ha sido conmigo”, destacó Pujols ante que se iniciase el partido entre
los Medias Rojas y los Angelinos.
“Ha sido grandioso
verlo de nuevo”, declaró el piloto de los Medias Rojas, John Farrell. “Volvió
la diversión al Fenway Park, un día bien merecido para él, y me he sentido muy
feliz de celebrar a David una vez más. Verlo de nuevo en el estadio, verlo
sonreír, escuchar su peculiar voz, ha significado vivir una jornada muy
especial para todos nosotros”.
Tras iniciar su
carrera con los Mellizos y pasar seis temporadas en Minnesota, Ortiz jugó 14
campañas por los Medias Rojas, en las que ayudó a Boston a ganar la Serie
Mundial tres veces: en el 2004, con la que rompieron la “Maldición del
Bambino”, 2007 y 2013, cuando fue elegido Jugador Más Valioso (MVP).
Ortiz completó su
carrera profesional con 541 cuadrangulares de por vida, además de 1.768
carreras producidas y promedio de .286 en 2.408 partidos oficiales que disputó.
Las 14 temporadas
que disputó con los Medias Rojas le permitieron lograr 483 jonrones y tuvo .956
en el porcentaje de embasarse más Slugging (OPS).
Big Papi ya es parte de la grandeza de Boston.- David Ortiz
Arias o, simplemente, ‘Big Papi‘, es un tipo afortunado. Bueno, también
talentoso.
Se retiró del
béisbol en activo el año pasado con muchos coreando que no lo hiciera porque
aún le quedaba bastante gasolina en el tanque. Las estadísticas de las Grandes
Ligas afirman que abandonó el campo con los mejores números de jugador alguno
en su último año.
O sea, que este
señor no solo es afortunado y talentoso: también es muy inteligente.
Este viernes los
Medias Rojas de Boston le rinden homenaje con la retirada del famoso número 34
que Ortiz usó en su espalda con la franquicia, a la que ayudó decididamente a
conquistar tres Series Mundiales en solo nueve años tras una ‘maldición’ de 84
temporadas.
El poderoso
jugador dominicano se ganó el respeto y el cariño en Boston gracias a su bate
explosivo y a su amplísima sonrisa, adornos de una personalidad carismática que
trasciende el campo de béisbol.
Tras pasar en
Nueva Inglaterra los últimos 14 de sus 20 años en las Grandes Ligas, ‘Big Papi‘
cerró la “fábrica” con promedio al palo de .286, 541 cuadrangulares, 1.758
carreras impulsadas, 1.419 anotadas, 632 dobletes, 8.640 turnos, .620 de
‘slugging’ y un OPS de 1.021.
Como si fuera
poco, fue convocado 10 veces al Juego de Estrellas, recibió siete premios Bate
de Plata, se alzó dos veces con el premio Hank Aaron, una con el Roberto
Clemente y ocho con el Edgar Martínez. Y para redondear, fue líder en
‘vuelacercas’ de la Liga Americana en 2006 con 54.
Nada mal para un
muchacho que en 2002 despachó 25 ‘jonrones’ y empujó 75 carreras en 125
partidos con los Mellizos de Minnesota, su primer conjunto en las Mayores, que
prefirió dejarlo libre para no pagarle los 1,5 millones de dólares que pedía en
arbitraje.
Los Mellizos
argumentaron en su momento que esa no fue la causa, sino las lesiones que
aquejaban al primera base y bateador designado.
Sea como fuere, al
concluir la carrera de Ortiz los aficionados de Minnesota lamentan esa
decisión, mientras que los de Boston la bendicen por los siglos de los siglos.
Pues el nativo del
sureño municipio de Haina, contiguo a la capital dominicana, supo aprovechar la
oportunidad que le agenció en 2003 un ‘peso pesado’ de los Medias Rojas: su
compatriota Pedro Martínez, cuando habló con el entonces gerente Theo Epstein
para que el equipo se hiciera con los servicios del portentoso bateador zurdo.
De ahí en adelante
la historia se escribe sola.
Tres anillos de
Serie Mundial y otro de Jugador Más Valioso del título de 2013 pertenecientes a
Ortiz, se exhiben estos días en Boston con fines caritativos.
El exjugador es el
propulsor de una fundación que financia el coste de intervenciones quirúrgicas
a niños afectados de enfermedades cardíacas tanto en República Dominicana como
en Estados Unidos.
Las memorias de
los bostonianos recuerdan sus estacazos para decidir partidos de ronda regular
y de ‘play-offs’; pero también la famosa arenga que pronunció en el Fenway Park
cuatro días después de los atentados terroristas del Maratón de Boston de 2013.
Ortiz se hizo con
el micrófono y alentó a miles de aficionados a no dejarse abatir por el suceso.
Desde ese día pasó de estrella del béisbol a héroe de una de las ciudades
estadounidenses más emblemáticas.
Una muestra del
tipo de respeto que cosechó a lo largo de su fructífera carrera fue la
despedida que los estadios de Grandes Ligas le tributaron el año pasado, con
regalos y decenas de simpáticas historias a su alrededor.
Estos días circula
el libro “Big Papi: My Story”, donde apunta situaciones y
anécdotas tan peculiares como aquella de que su compatriota y también
extoletero de los Medias Rojas, Manny Ramírez, le invita a restaurantes en esa
ciudad y le dejaba plantado.
También da su
versión sobre el tipo de comportamiento para con él que le deparaba el gerente
general Epstein.
“Theo, el fanático
inteligente y apasionado de los Medias Rojas, era un tipo ‘cool’ conmigo. Pero
el Theo ejecutivo de los Medias Rojas, que solo pensaba en números, era un
maldito cuando se trataba de negociar mis contratos”, narra Ortiz.
Algunos de los
legendarios nombres de los Medias Rojas, como Ted Williams, Carton Fish y Jim
Rice, esperaron muchos años para ver sus números colgados en el viejo Fenway
Park.
Ortiz, el ‘Big Papi‘,
aún no cumple un año desde su retirada y verá como su 34 se unirá a esos
grandes.
Tal vez la
explicación más acertada la emitió este jueves el presidente del equipo Sam Kennedy:
“Ese corto lapso de tiempo es un símbolo de lo que todo el mundo considera ha
sido el jugador más importante en la historia de los Medias Rojas”.
Si dentro de
cuatro años los escritores del béisbol de las Grandes Ligas convierten a Ortiz
en el primer bateador designado en ser elevado al Salón de la Fama, es casi
seguro de que nos encontremos en las estanterías con “Big Papi:
My Story II”.
Ortiz ya tiene calle en Boston y vuelve a ser
vitoreado en el Fenway Park.- El expelotero dominicano David Ortiz volvió de nuevo a Boston
para participar en la colocación de su nombre en una calle cercana al Fenway
Park, donde luego acudió para ser vitoreado de nuevo por los aficionados de los
Medias Rojas.
Las autoridades
locales acudieron junto con Ortiz a la ceremonia en la que se le cambió el
nombre a la calle Yawkey Way Extension, que a partir de ahora ya tiene el
nombre de David Ortiz Drive.
El acto, al igual
que luego su presencia en el Fenway Park, fueron los primeros de una serie que
anteceden al de la retirada de su números 34 que tendrá lugar el viernes por la
noche durante el partido que los Medias Rojas van a disputar frente a los
Angelinos de Los Angeles.
“Esta ciudad
significa mucho para mi”, declaró Ortiz durante el acto en el que su nombre
pasó a formar parte del callejero oficial de Boston. “Esta ciudad me ha
permitido llegar a lo que soy ahora”.
El alcalde de
Boston, Marty Walsh, presente en el acto de rebautizar la calle en honor a
Ortiz, dijo que “Big Papi” es una “leyenda dentro y fuera del
campo”.
Walsh evocó cómo
Ortiz levantó el ánimo en la ciudad tras el atentado terrorista perpetrado en
el mortal maratón de Boston de 2013, cuando tomó un micrófono en el montículo
de Fenway y proclamó: “Esta es nuestra (improperio) ciudad”.
“En uno de los
momentos más sombríos de la ciudad, fue alguien que nos ayudó a levantarnos de
inmediato”, destacó Walsh. “Su figura y calidad humana siempre ha servido de
inspiración para todos los segmentos de la comunidad y en especial para los
jóvenes”.
Ortiz también
participó esta noche en un evento de recaudación de fondos celebrado en el
Boston’s Houston of Blues, con la presencia de Bill Burr, su excompañero Dustin
Pedroia, Sarah Tianna y Lenny Clarke.
Todo lo recaudado
tendrá como destinatario la Fundación Infantil David Ortiz.
Ortiz, de 51 años,
como profesional jugó 20 temporadas en las Grandes Ligas, 14 con los Medias
Rojas, y consiguió 541 jonrones, la mayoría con el equipo de Boston que al
final ganó tres Series Mundiales y romper el maleficio de la “Maldición del
Bambino”, que se dio después que fue traspasado el legendario Babe Ruth a los
Yanquis de Nueva York.
Ortiz, que ganó el
premio de Jugador más Valioso (MVP) en la Serie Mundial del 2013, dijo que lo
que había conseguido en el campo había sido importante, pero que participar y
ayudar permanentemente a la comunidad de Boston fue todavía más grande.
Esa realidad ha
hecho posible que Ortiz también haya batido todas las marcas de rapidez a la
hora de retirarle el número 34 que siempre vistió con la franela de los Medias
Rojas.
Legendarios del
equipo como Ted Williams debió esperar 24 años tras su último turno al bate
antes que los Medias Rojas colgasen su número en la fachada del Fenway Park.
Bobby Doerr y Joe
Cronin aguardaron 37 años, mientras que Carlton Fisk y Jim Rice esperaron 20.
Sin embargo, el
número 34 de Ortiz se sumará a ese grupo la noche del viernes, apenas 265 días
después de que el ídolo dominicano se despidió del diamante de Fenway por
última vez como pelotero y el jueves también lo volvió a pisar.
“Ese corto lapso
de tiempo es un símbolo de lo que todo el mundo considera ha sido el jugador
más importante en la historia de los Medias Rojas”, reconoció el presidente del
equipo Sam Kennedy. “Su figura ha sido excepcional dentro y fuera del campo”.
Los Medias Rojas
retirarán el número de “Big Papi” durante el partido frente a los
Angelinos y será el undécimo número que estará en la fachada del campo, y el
tercero en tres temporadas.
Como bateador
designado, ayudó a los Medias Rojas a ganar tres Series Mundiales, incluyendo
el primer campeonato de la franquicia en 86 años en 2004.
La despedida de
Ortiz derivó en un derroche de aprecio y reconocimientos a lo largo de la
temporada, recibiendo obsequios en los estadios que visitaba y luego con un
homenaje que abarcó un fin de semana en Fenway.




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