Escrito por
La Redacción.
mayo 21, 2017
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Susana Díaz, Pedro
Sánchez y Patxi López,
tras publicarse los
resultados.
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El socialista gana las primarias con más de la mitad de los votos, con el 98% escrutado.
Madrid.- Los militantes del PSOE han querido
que Pedro Sánchez vuelva a ser su
secretario general. El candidato madrileño ha superado a la presidenta andaluza
en más de diez puntos y 15.000 votos, lo que supone que los 6.500 avales que
Díaz le sacó de ventaja no se han correspondido con el voto real.
La candidata
ha obtenido alrededor de cuatro mil votos menos que avales y él ha crecido en
16.000 votos respecto a los avales.
Así se
explica que el nuevo secretario general haya ganado en todas las federaciones
salvo en Andalucía, y País Vasco, única federación en la que ha ganado Patxi
López, que ha sido apoyado por el 9,85% de los afiliados.
El nuevo
secretario general tiene por delante el reto de unir a un partido fracturado y,
en buena medida, desapegado de la sociedad tras sus dos peores resultados
electorales.
Los tres
aspirantes a la secretaría general prometieron en el momento de la votación
unidad, integración y lealtad, como primer paso para la reconciliación de un
partido que está roto sin paliativos, algo que nadie niega. Esa tarea
corresponderá ahora a Pedro Sánchez.
“Nada termina hoy sino que hoy empieza todo. Vamos y queremos hacer una
organización nueva. Vamos a hacer y cumplir con el mandato de las urnas, hacer
del PSOE el partido de la izquierda de este país, y mi compromiso sigue siendo
firme: unir al partido”. Esta fue la primera declaración de Pedro Sánchez sobre
las 23.30 en la sede del partido en Ferraz, dirigiéndose a sus partidarios, a
todo el partido, y, sobre todo a “los millones de progresistas para que sepan
que aquí está el partido de la izquierda”.
Casi cincuenta
minutos antes había comparecido el portavoz de la gestora, Mario Jiménez, para
anunciar los resultados. “Hay un ganador claro. El compañero Pedro Sánchez será
el nuevo secretario general del partido”. La máxima expectación estaba en la
aparición de Sánchez pero no menos en la de Díaz.
Con tono sobrio y
gesto serio, la presidenta andaluza se puso “a disposición del partido” junto a
todos los que la han apoyado, pero en ningún momento mencionó por su nombre al
ganador. Después de algunas consideraciones de reconocimiento a todos los
militantes que la habían apoyado apuntó que había “trasladado la felicitación
al secretario general electo”.
Díaz y los suyos
se ofrecen a “arrimar el hombro” para llevar adelante “un proyecto coherente y
autonómico”. No dio lugar a que hubiera preguntas, pero agradeció el apoyo a
los militantes andaluces. Lo justificó porque “conocen de cerca las políticas
socialdemócratas” que su Gobierno realiza todos los días. Díaz ha obtenido dos
mil votos menos que avales en su federación.
En el ritual de
apariciones de ayer los tres candidatos comparecieron apenas un minuto para
posar ante cámaras y fotógrafos. La imagen fue muy expresiva respecto a la
enorme brecha política y personal que media entre el nuevo secretario general y
la presidenta andaluza. Sánchez y Patxi López mantuvieron sus manos unidas de
manera efusiva para después unirlas los tres, aunque la gobernante andaluza
deshizo enseguida el trio.
El disgusto era
evidente en ella misma y en sus colaboradores al comprobar que, a pesar de sus
esfuerzos y de la enorme crisis interna vivida desde el pasado 1 de octubre,
los militantes volvían a hacer a Sánchez secretario general del partido por
segunda vez en tres años.
Cuando aún no
había comparecido Sánchez se conoció que el portavoz parlamentario, Antonio
Hernando, había presentado su dimisión de ese cargo ante el presidente de la
comisión gestora, Javier Fernández. Nada sorprendente toda vez que Hernando
tras haber sido durante todo el mandato de Pedro Sánchez su portavoz en el
Congreso y máximo colaborador decidió no seguir sus pasos y aceptar la
propuesta de la comisión gestora de mantener ese puesto. Una victoria de
Sánchez equivalía necesariamente a la salida de Hernando que pasará a ser un
diputado más dentro del grupo parlamentario.
Los resultados que
iban desgranándose iban siendo cada vez peor para la candidatura de Díaz que
terminó solo con la victoria en Andalucía.
Pedro Sánchez
compareció a las once y media recibido por sus partidarios que abarrotaron el
salón de plenos del partido y empezó por agradecer a Susana Díaz y a Patxi
López su entrega a lo que siguió algunos abucheos que Sánchez trató de parar.
Un largo capítulo de agradecimientos, pero sobre todo muchas referencias al
trabajo de los militantes, a la necesaria unidad del partido y a la necesidad
de que el PSOE sea referencia de los progresistas españoles.
“Hoy ha ganado el
PSOE y me quiero dirigir a los millones de progresistas que contra viento y
marea votaron socialista en 2016, pero también a los millones de socialistas
que se sienten progresistas y que no nos votaron”, apuntó. Pretende hacer desde
el Parlamento una oposición útil teniendo en cuenta que los ciudadanos “están
hastiados de tanta corrupción del PP. Queremos hacer del PSOE el partido de la
izquierda”.
Integración.- Después
del sí es si, los partidarios de Sánchez corearon “unidad, unidad”. “A quién
más teme Mariano Rajoy es un partido unido que pone rumbo en La Moncloa. Cuando
hay ganas e ilusión todo es posible. A disfrutar de esta noche, mañana a
empieza todo para cambiar España y desde la unidad”.
Pero todo está por
hacer en el terreno de la integración y del respeto al ganador. Las heridas
resultan muy profundas y, aunque los modelos de Díaz y Sánchez puedan ser más o
menos diferentes, ambos se han empleado a fondo en que parecieran radicalmente
distintos. Pedro Sánchez colgó sobre Díaz la investidura de Mariano Rajoy como
presidente por la abstención de los socialistas y él y sus partidarios han
vinculado esa decisión con lo que consideran una derechización del partido de
presente y de futuro.
Con Pedro Sánchez
al frente de la organización y los destinos del PSOE, la caída electoral no se
habrá detenido. Sus dos derrotas frente a Rajoy en las sucesivas generales han
constituido el asidero de la candidatura de Díaz además de la acusación de
haber roto el partido.
Con estos mimbres,
la realidad de la división exhibida crudamente durante la campaña y el bagaje
que cada uno de ellos lleva consigo indica que quien tiene más posibilidades
inmediatas de ser integrado es el bloque de Patxi López; no solo los que le han
seguido en su apuesta, sino también quienes finalmente optaron por Díaz o
Sánchez.
El político vasco
no estará en la próxima dirección del partido —así lo anunció de antemano—,
aunque no cejará en pedir el respeto al resultado y el fin de las hostilidades
internas. La razón de ser de esa candidatura ha sido la búsqueda de la paz, de
la unidad y, por coherencia, se pondría a disposición de quien resultara
elegido.
Quienes le han
apoyado, primero con los avales y, después, con el voto real, han dado muestras
inequívocas de apostar por romper la dinámica de los dos bloques enfrentados.
Las cabezas visibles de la candidatura de Patxi López, como Óscar López y
Rafael Simancas a nivel federal, e Idoia Mendia, secretaria general de los
socialistas vascos, han evitado el choque directo y el ataque al adversario.
A los seguidores
del exlehendakari se les supone un sentido muy profundo de respeto y lealtad al
partido, casi como una institución.
Las parejas y los equipos.- Los tres candidatos a la secretaría general del PSOE
han conocido el resultado de las primarias en la sede del partido en Madrid.
Todos ellos tenían reservados despachos para que pudieran reunirse con sus
equipos. También acudieron sus parejas. Begoña Gil y Begoña Gómez, esposas de
Patxi López y Pedro Sánchez, respectivamente, y José María Moriche, marido de
Susana Díaz, no han tenido la menor presencia en la campaña. La esposa de
Sánchez, que le acompañó en algún acto, desapareció del escenario público tras
dimitir el 1 de octubre.
Díaz llegó la
primera a Ferraz, a las 19.45. A los tres minutos lo hizo López. El último fue
Sánchez (20.15). La candidata llegó con Máximo Díaz Cano, su jefe de gabinete;
Juan Cornejo, dirigente del PSOE andaluz; el portavoz de la Junta, Miguel Ángel
Vázquez, y la eurodiputada Elena Valenciano. Sánchez estuvo con Juan Manuel
Serrano, su jefe de gabinete, y Maritcha Ruiz, responsable de comunicación del PSOE
en su mandato, entre otros.



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