Escrito por
La Redacción.
mayo 08, 2017
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Pozos petrolíferos en
Bahréin.
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El crudo vuelve a los niveles de noviembre, cuando los países productores decidieron rebajar la oferta.
Madrid.- Cuando los países productores de petróleo se
reúnan el próximo 25 de mayo en Viena tendrán que enfrentarse a una situación
endemoniada. El pasado noviembre acordaron, por primera vez en ocho años,
reducir la oferta del crudo con la esperanza de inflar los precios.
La
estrategia funcionó a corto plazo, pero factores como el boom del fracking
en EE UU y la producción en países como Libia han vuelto a arrastrar los
precios por debajo de los 50 dólares por barril brent. La caída es una
buena noticia para economías como la española, pero supone un desafío mayúsculo
para una industria en serias dificultades.
Un
largo listado de petroleras —ExxonMobil, BP, Chevron, Total y las españolas Cepsa
y Repsol, entre otras— han presentado en los últimos días unos resultados
inusualmente positivos para el primer trimestre del año. Todas ellas adujeron
como motivo el alza en los precios del petróleo que siguió a la reunión de la
OPEP del 30 de noviembre. Pero el optimismo en una industria necesitada de
buenas noticias no termina de cuajar. Tras una temporada a la baja, los precios
se desplomaron el jueves hasta tocar mínimos de los últimos cinco meses: el
barril Brent —el de referencia en Europa— cayó a los 47 euros; y el
West Texas estadounidense tocó los 44. Un día más tarde, la cotización se
recuperó ligeramente.
Números alarmantes.- Ante
unos números alarmantes, Arabia Saudí, principal productor y peso pesado en la
OPEP, salió el viernes al paso y aseguró que Rusia —que no pertenece a esta
organización que engloba a los países responsables de un tercio de la
producción mundial— estaba dispuesta a continuar con la política de
restricciones a la oferta. El anuncio supuso un respiro, pero la presión
continúa. La inmensa mayoría de expertos consultados pronostica que la OPEP
decidirá en dos semanas continuar durante al menos seis meses con sus límites a
la producción. Aquellos analistas que no creían en la capacidad de la OPEP para
dar un empujón al sector sienten ahora que sus tesis se confirman.
“La
OPEP pretende reducir el volumen de reservas a su nivel medio de hace cinco
años. Para cumplir este objetivo, deberá ampliar seis meses más los límites a
la producción y hacerlo de forma efectiva. Las dudas sobre la postura de Rusia
habían hecho caer los precios en los últimos días”, explica Harry
Tchilinguirian, jefe de analistas de materias primas de BNP Paribas. “El sector
está poco a poco llegando a la conclusión de que la operación de recortes
impulsada por la OPEP no ha sido efectiva”, añade en un comunicado la
consultora energética estadounidense Ritterbusch y Asociados.
La
decisión del 30 de noviembre de reducir la producción diaria en 1,8 millones de
barriles fue impulsada por Arabia Saudí, en un intento de dar un golpe encima
de la mesa para reconducir un sector que había pasado de ingresar 114 dólares
por barril en junio de 2014 a los 27 a los que había caído en enero del año
pasado. Desde entonces, el valor se ha recuperado, pero no tanto como esperaban
los impulsores de esta iniciativa a la que muchos países eran reacios.
Escribano
relativiza el efecto que la actual tendencia bajista tendrá en los productores.
“Dependerá de su duración y evolución, pero de momento los precios casi doblan
los niveles de hace un año. Eso no basta para resolver los problemas económicos
de los países productores, pero tienen algo más de margen para ajustar
presupuestos de manera menos drástica y costosa políticamente”, asegura. Así lo
ha hecho por ejemplo Arabia Saudí, cuyo monarca, el rey Salmán, acaba de dar
marcha atrás a algunas medidas de austeridad puestas en marcha hace medio año.
Un alivio para España.- La cotización del petróleo tiene un efecto directo en
la economía española, importadora neta de energía. Así lo reconocía el Programa
de Estabilidad que el Gobierno acaba de enviar a Bruselas, que recoge distintos
escenarios en función de la evolución del barril brent. Un alejamiento
del precio del crudo desde los 50 dólares hasta el entorno de los 60 supondría,
según los cálculos del Gobierno, restar tres décimas al PIB este año, cuatro al
siguiente y cinco en 2019 y 2020.
El
encarecimiento del petróleo implica menos consumo privado, más deuda pública y
menos empleo. Así, la reciente evolución de los mercados supone un bálsamo para
las previsiones macroeconómicas de los próximos años. (Trabajo
elaborado por el periodista y analista económico Luis Doncel. Publicado en el
diario El Pais)



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