Escrito por
La Redacción.
mayo 26, 2017
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Donald Trump y Jared Kushner
en un acto en febrero.
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Jared Kushner se reunió en diciembre de 2016 con el embajador y un banquero ruso.
WASHINGTON.-
La sombra se alarga y toca de lleno al núcleo familiar de Donald Trump. El FBI ha incluido a Jared
Kushner yerno del presidente y uno de sus asesores más
cercanos, en su investigación sobre los contactos entre el entorno de Trump y
Rusia.
Las pesquisas,
reveladas este jueves por el diario The Washington Post y la cadena
NBC, afectan por primera vez a un alto cargo en activo de la Casa Blanca.
El yerno del
republicano también se entrevistó con Sergey Gorkov, responsable del banco ruso
Vnesheconombank, que ha sido objeto de sanciones estadounidenses por las
injerencias rusas en Ucrania.
El FBI busca
determinar la naturaleza y los objetivos de esas conversaciones, que la Casa
Blanca atribuye a contactos habituales entre el equipo del presidente electo y
países extranjeros. Según las fuentes que cita el Post, Kushner no es
una parte central de la investigación ni ha sido acusado de ninguna
irregularidad. Ese mismo diario publicó la semana pasada que un alto cargo de
la Casa Blanca, al que no nombró, se había convertido en una “persona de
interés” en la investigación.
Tras revelarse sus
reuniones con los rusos, el yerno del presidente aceptó comparecer —todavía no
lo ha hecho— ante el comité del Senado que investiga si hubo coordinación entre
el equipo de Trump y el ciberataque ruso contra el Partido Demócrata para
tratar de ayudar al republicano a ganar las elecciones.
Desde la semana
pasada, hay también un fiscal especial, designado por el Departamento de
Justicia, para liderar la investigación del FBI.
Kushner, un magnate inmobiliario de 36 años, es el marido de Ivanka Trump, que también trabaja
como asesora en la Casa Blanca. Kushner tiene un perfil público discreto pero
su influencia en el día a día del Gobierno es enorme.
Entre su cartera
de asuntos, están las relaciones con Oriente Próximo, México, China y el
intento de impulsar un proceso de paz entre israelíes y palestinos.
Los dos epicentros
de la investigación son por ahora Michael Flynn, que fue el primer consejero de
Seguridad Nacional de Trump hasta que tuvo que dimitir por mentir sobre sus
conversaciones con el embajador Kislyak. Y Paul Manafort, que dirigió la
campaña del republicano hasta agosto tras destaparse sus negocios con oscuros
empresarios rusos y ucranios.
Durante la campaña
electoral, espías y políticos rusos, según el diario The New York Times,
trataron de acercarse a ambos —que han cobrado de empresas rusas— para ganar
influencia en Trump.
La particularidad
de Kushner es que, a diferencia de Flynn y Manafort, sigue trabajando para
Trump.
Flynn estuvo
presente en la reunión, a principios de diciembre en la Torre Trump de Nueva
York, entre Kushner y el embajador de Moscú. A finales de diciembre, Flynn y el
diplomático hablaron por teléfono sobre las sanciones que acababa de imponer el
anterior Gobierno de Barack Obama al Kremlin por su injerencia electoral.
Tras esa llamada,
Moscú decidió no responder a esas penalizaciones, en lo que se interpretó como
un gesto de buena voluntad a Trump que iba a asumir el cargo en pocas semanas.


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