Escrito por
La Redacción.
mayo 19, 2017
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El presidente de Brasil, Michel Temer, junto al expresidente de la Cámara Eduardo Cunha.
Delatores implican a Michel Temer y sus antecesores Lula Da Silva y Dilma Rousseff en el supuesto cobro de millonarias comisiones ilegales.
BRASILIA.- La espiral sin fin de corrupción que
vive Brasil, ha dado un nuevo giro tras conocerse detalles de las confesiones
de grandes empresarios y del contenido de las acusaciones de la fiscalía contra
el presidente de la Rerpública, Michel Temer.
El fiscal general, Rodrigo Janot, implica a Temer en
maniobras para obstruir la justicia y también en el cobro de sobornos, según
detalla en el escrito enviado al Tribunal Supremo. Pero el presidente no es el
único alcanzado por esta nueva ola de acusaciones. Los empresarios también han
implicado en declaraciones judiciales a sus antecesores Dilma Rousseff y Lula
da Silva.
Brasil lleva meses sacando a la luz el contenido de sus
cloacas, un proceso que este viernes ha vivido otro momento decisivo. El
Tribunal Supremo ha hecho público el material que sustenta la apertura de
investigación al presidente y que ha sumido al país en una crisis política de
consecuencias imprevisibles.
El fiscal basa sus acusaciones contra Temer -le imputa
los cargos de olbstrucción a la justicia y corrupción pasiva- en las
declaraciones y las pruebas aportadas por los responsables del mayor imperio
cárnico del país, JBS.
De todo ello Janot deduce que el presidente de la
República se involucró personalmente en maniobras para frenar las
investigaciones de la llamada Operación Lava Jato, que en los tres últimos años
ha ido descubriendo una red de corrupción de la que no se salva casi ningún
partido. Parte de esas maniobras, según el ministerio público, fueron tramadas
por Temer y su principal aliado político, el hasta ahora presidente del Partido
Social Demócrata Brasileño (PSDB), Aécio Neves, a quien el Supremo ha
suspendido como senador tras reunir puebas de que cobró sobornos de JBS.
Uno de los episodios en que se basa el fiscal es la
conversación grabada por el presidente de JBS, Joesley Batista, en la
residencia oficial de Temer el pasado 7 de marzo y cuyos primeros detalles
revelados por la prensa conmocionaron al país.
El fiscal interpreta que en la conversación Batista
logra la complicidad del presidente en sus maniobras para comprar el silencio
del expresidente de la Cámara Eduardo Cunha, compañero de Temer en el Partido
del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y condenado a 15 años de cárcel. El
audio entregado a los medios de comunicación es de muy mala calidad y no ofrece
datos concluyentes.
Batista comenta a Temer que está cuidando su relación
Cunha -quien lleva meses lanzando mensajes amenazantes desde prisión- y el
presidente le responde con la frase que ya se ha hecho famosa en el país:
"Tienes que mantener eso, vale?". Un poco más adelante se puede oír
al empresario comentando que tiene a Cunha "bajo control" y, según el
fiscal, en otro momento a Batista señala a Temer que está pagando al diputado
"todos los meses".
Pero hay otos detalles de la conversación sumamente
comprometedores para el presidente. El empresario llegó de noche, a las 22,40
horas, a su residencia oficial del Palacio de Jaburu, no pasó por el control
oficial y entró directamente al garaje. Y Batista no se recató en relatar a
Temer que estaba siendo investigado por la justicia pero que disponía de un
fiscal que le pasaba información, además de tener "dos jueces
amarrados".
El miembro del ministerio público era un estrecho
colaborador del fiscal general que fue detenido el pasado miércoles acusado de
cobrar 50.000 reales -unos 15.000 euros- por los servicios prestados. Temer se
limita a asentir a las palabras del empresario. El presidente, en una nota
pública, ha explicado que hizo caso omiso a las revelaciones del dueño del
imperio cárnico porque "no las creyó".
En la misma
conversación, Temer señala al empresario que su interlocutor para hacer
gestiones ante la Administración debería ser un diputado de la estrecha
confianza del presidente, Rodrigo Loures.
Tiempo después, el diputado fue sorprendido por la
policía con medio millón de reales (unos 140.000 euros) producto de un soborno
entregado por Batista. En sus declaraciones a la fiscalía, el empresario
detalla además que entre 2010 y 2017, a pedido de Temer, entregó sobornos a
miembros del PMDB de la confianza del presidente por valor de 4,7 millones de
reales (1,5 millones de euros).
Pero las acusaciones de Batista no solo alcanzan al
actual presidente. El empresario asegura que en 2010, con el izquierdista
Partido de los Trabajadores en el Gobierno, pactó el pago de comisiones a esa
formación con el entonces ministro de Hacienda, Guido Mantega.
El dinero se depositaba en una cuenta que llegó a
tener un saldo de 150 millones de reales (unos 45 millones de euros). Según
Batista, el ministro le confesó que los expresidentes Lula y Rousseff estaban
al tanto de la existencia de esa cuenta.

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