Escrito por
La Redacción.
mayo 27, 2017
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Jared Kushner e Ivanka
Trump,
el miércoles en Roma.
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El embajador ruso dijo a Moscú que Kushner quería un canal secreto de comunicación con Putin, según 'The Washington Post'.
Washington.-
La figura de Jared Kushner, yerno de Donald Trump y uno de sus asesores más
cercanos, está cada vez más presente en la investigación a la llamada trama rusa que acecha al presidente de
Estados Unidos.
El embajador ruso
en Washington, Sergei Kislyak, comunicó al Kremlin que Kushner le propuso en diciembre
la posibilidad de establecer un canal secreto y seguro de comunicación entre el
equipo del presidente electo y el Gobierno de Vladímir Putin antes de la toma
de posesión de Trump, según el diario The Washington Post.
El rotativo cita a funcionarios estadounidenses que tuvieron acceso a
comunicaciones interceptadas entre Kislyak y sus superiores en Moscú. En esas
comunicaciones, el embajador asegura que Kushner le hizo la propuesta en una
reunión a principios de diciembre en la Torre Trump, en Nueva York, cuando
faltaba un mes y medio para la investidura presidencial.
El yerno de Trump,
según el embajador, le sugirió utilizar instalaciones diplomáticas rusas para
establecer el canal de comunicación secreto, en lo que puede interpretarse como
un intento de evitar que las conversaciones fueran interceptadas por los
servicios de espionaje estadounidenses. Sin embargo, Kislyak habría rechazado
la propuesta ante el riesgo que implicaba abrir las puertas de las sedes
diplomáticas rusas y sus sofisticados sistemas de comunicación a ciudadanos
norteamericanos.
Según fuentes
citadas por el diario The New York Times, el canal de comunicación nunca se
estableció y el objetivo era hablar de asuntos de seguridad, sobre todo de una
posible cooperación con Rusia en la guerra siria. El propósito era que el
general retirado Michael Flynn, que iba a ser el consejero de Seguridad
Nacional de Trump y era afín a Moscú, hablara con un alto cargo militar ruso.
Un fiscal
especial, el FBI y varios comités del Congreso investigan si hubo algún tipo de
coordinación entre el equipo de Trump —que como candidato elogió a Putin y
apostó por un acercamiento a Moscú— y el ciberataque ruso contra el Partido
Demócrata en la campaña electoral.
La operación,
según EE UU, buscaba ayudar al republicano a ganar las presidenciales de
noviembre mediante la difusión de información comprometedora sobre la candidata
demócrata Hillary Clinton.
El FBI también
indaga, según la agencia Reuters, si Rusia ofreció algún tipo de trato
financiero a los asesores de Trump a cambio de relajar las sanciones económicas
a Moscú impuestas tras la invasión rusa, en 2014, de la península ucrania de
Crimea.
Por ahora, los
investigadores no han hallado ninguna irregularidad en esos contactos.
Dos llamadas desconocidas.- Por otra parte, al margen de la reunión de diciembre, Kushner habló dos veces por teléfono con el embajador ruso entre el pasado abril y noviembre, según fuentes gubernamentales citadas por Reuters. Las conversaciones, hasta ahora desconocidas, forman parte, según la agencia, de las al menos 18 comunicaciones entre los entornos de Trump y Putin en los siete meses previos a los comicios de noviembre.
Al proponer abrir
un canal secreto con el Kremlin, es una incógnita cuál era el verdadero
objetivo de Kushner, un multimillonario de 36 años, sin experiencia política y
marido de Ivanka Trump, que también trabaja como asesora en la Casa Blanca. Es
posible que pecara de ingenuidad al hacer una oferta de ese tipo y pensar que
no sería descubierta, algo que parece improbable si se tiene en cuenta que EE
UU analiza al detalle todos los movimientos de los diplomáticos rusos en el
país.
La mera sugerencia
de tener un canal secreto, fuera de los posibles sistemas de comunicación
seguros del Gobierno estadounidense, alimenta la sospecha de que el equipo de
Trump quería ocultar algo sobre sus contactos con el Kremlin.
Esa percepción se
afianza por el hecho de que la mayoría de conversaciones entre el entorno de
Trump y personas rusas se han conocido porque las han destapado filtraciones
periodísticas.
En marzo, se
revelaron las reuniones en diciembre de Kushner con el embajador y otra con el
responsable del banco ruso Vnesheconombank, que ha sido objeto de sanciones
estadounidenses por las injerencias territoriales rusas en Ucrania.
Kushner no detalló
esos encuentros en el registro de información previo al inicio de su trabajo en
la Casa Blanca. Tras ser descubiertos, aceptó comparecer en el Senado, algo que
todavía no ha hecho.
En la reunión de
Kushner con el embajador también estuvo presente Flynn, que dimitió a las pocas semanas como consejero de
seguridad por su papel central en la trama rusa.
La prensa destapó
que a finales de diciembre Flynn habló varias veces por teléfono con Kislyak.
En las llamadas hablaron sobre las sanciones que acababa de imponer el anterior
Gobierno de Barack Obama al Kremlin por su ciberataque electoral. Tras esas
conversaciones, Moscú decidió no responder a las penalizaciones, lo que
interpretó como un gesto de buena voluntad a Trump, que iba a asumir el cargo
el 20 de enero.
Flynn se vio
forzado a dimitir en febrero tras filtrarse —gracias a la interceptación por el
espionaje estadounidense de las llamadas con Kislyak— que mintió al
vicepresidente Mike Pence cuando le dijo que no abordó las sanciones con el
embajador.
También se conoció
por los medios de comunicación que Jeff Sessions ocultó en su comparecencia en el Senado, para ser confirmado
como fiscal general, que antes de las elecciones se había reunido en dos
ocasiones con el embajador ruso. Sessions era entonces senador y uno de los
principales asesores de la campaña de Trump. Tras conocerse esos encuentros,
decidió inhibirse de la supervisión que le correspondería como fiscal general a
la investigación del FBI a los contactos del equipo de Trump con Moscú.
El
consejero de seguridad dice que no estaría preocupado por un canal secreto.- No quiso hablar directamente de Jared Kushner, pero el teniente general
H.R. McMaster, consejero Seguridad Nacional de Donald Trump, dijo este sábado
que no estaría inquieto si algún miembro del Gobierno tratara de establecer un
canal secreto con Rusia. “No, no estaría preocupado”, respondió en un encuentro
con periodistas en la cumbre del G 7 en Italia. “Tenemos canales de
comunicación secretos con diferentes países. Hablando de forma general, lo que
permite es comunicarse de una forma discreta”.
Por su parte, el
asesor económico de Trump, Gary Cohn, aseguró que la propuesta de Kushner
“nunca surgió” en las conversaciones del presidente estadounidense con otros
líderes del G 7. Lo mismo dijo sobre lazos con Rusia del entorno de Trump.


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