Escrito por
La Redacción.
abril 22, 2017
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Informan que la planta automotriz de General Motors Venezolana fue incautada por las autoridades locales.
CARACAS.- La oposición venezolana se ha comprometido a
continuar la lucha por el cambio de régimen, después de que cientos de miles de
manifestantes tomaron las calles para exigir elecciones anticipadas para
destituir a Nicolás Maduro, el impopular presidente del país.
Las manifestaciones masivas del miércoles, descritas
por los organizadores como la “madre de todas las marchas”, fue recibida con
fuerza brutal por parte de los servicios de seguridad, dejando tres muertos.
La Guardia Nacional y los militantes
progubernamentales intentaron dispersar la multitud con gases lacrimógenos,
vehículos blindados y otras armas. Algunos manifestantes respondieron lanzando
piedras, mientras que otros desafiaron las sucias aguas de un río de Caracas
para escapar.
Dos estudiantes fueron asesinados, de lo cual la
oposición culpó a los partidarios armados del gobierno. Un sargento de la
guardia nacional fue también asesinado por un francotirador, dijo el Defensor
del Pueblo de Venezuela. Esto eleva a ocho el número de muertos desde que se
reiniciaron las protestas contra el gobierno socialista del Sr. Maduro a
principios de este mes, en lo que es la mayor demostración de fuerza desde las
manifestaciones que sacudieron el país en 2014.
“Frente al salvajismo y la represión, más Constitución
y más democracia”, dijo el líder de la oposición, Henrique Capriles. “América
Latina dejó atrás las dictaduras y Venezuela no será la excepción”.
Juan Andrés Mejía, coordinador del partido del
encarcelado disidente venezolano Leopoldo López, dijo: “Continuaremos hasta que
se restablezca la democracia en nuestro país”.
General Motors inautada.- Por otra parte, se confirmó
que una planta automotriz que emplea a más de 2,600 trabajadores, propiedad de
General Motors Venezolana — la compañía automovilística más antigua del país —
había sido confiscada por las autoridades locales.
En un comunicado, General
Motors dijo que “rechaza enérgicamente las medidas arbitrarias adoptadas por
las autoridades y tomará con firmeza todas las medidas legales, dentro y fuera
de Venezuela, para defender sus derechos”. También se reveló que Citgo, la
filial estadounidense de la petrolera estatal de Venezuela, donó US$500,000 a
la investidura presidencial de Donald Trump.
Esta reciente ola de protestas fue provocada por un
fallido intento de toma de poder en la asamblea nacional encabezada por la
oposición por parte de la Corte Suprema controlada por el gobierno hace tres
semanas, lo cual ha llevado a muchos a expresar temores de que el país se
inclinaba aún más hacia la dictadura. Sus preocupaciones se agravaron cuando
las autoridades leales al Sr. Maduro le prohibieron al Sr. Capriles, un
aspirante a la presidencia, el ejercicio de cargos públicos.
Los disturbios han movilizado a la dividida oposición.
Sus líderes creen que la presión de la calle, la creciente condena
internacional, y las luchas intestinas en el seno del gobernante partido
socialista pueden provocar que el Sr. Maduro acceda a las elecciones
presidenciales anticipadas, las cuales, según sugieren las encuestas, cualquier
candidato del gobierno perdería.
Julio Borges, el presidente de la asamblea nacional,
dijo: “Un gobierno acorralado está recurriendo a lo único que le queda: la
represión, el crimen, la violencia”.
Tareck El Aissami, el poderoso vicepresidente
venezolano, replicó que el Sr. Borges era culpable de las muertes porque él
“transmitió un mensaje de violencia, odio e intolerancia”.
Las últimas protestas se producen en momentos en que
la nación de la OPEP sufre la más grave crisis económica y social de su
historia. Algunos analistas creen que, si las condiciones empeoran aún más,
algunos de los actualmente leales al régimen, incluidos los militares, podrían
cambiar de bando. Si las protestas masivas alcanzan un punto de inflexión,
incluso los venezolanos que siguen apoyando al Sr. Maduro podrían volcarse a
las calles. Por el momento, el Sr. Maduro controla el aparato de seguridad y
los tribunales.
El presidente también puede contar con los colectivos
de militantes civiles, algunos de ellos armados, para aplastar cualquier
disidencia. “Estamos aquí para defender este proceso revolucionario, hemos sido
entrenados para mantenerlo”, dijo con anterioridad Luis Cortés, comandante de
un colectivo en Caracas.
Luis Almagro, secretario general de la Organización de
los Estados Americanos, el grupo regional, ha pedido que se ponga fin a los
“asesinatos a manos de criminales colectivos armados por el régimen dictatorial”.


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