Escrito por
La Redacción.
abril 15, 2017
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Michel Temer
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La Fiscalía General de Brasil sitúa a Michel Temer en el eje de una trama de sobornos. El presidente brasileño esquiva de momento la investigación judicial por la inmunidad que le concede el cargo.
São Paulo, Brasil.- Las investigaciones sobre la gigantesca red de corrupción de Brasil han
terminado por golpear de lleno al presidente del país, Michel Temer. El fiscal
general de la República, Rodrigo Janot, ha situado a Temer en el centro de una
trama de captación de sobornos para su fuerza política, el Partido del
Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), cuando era vicepresidente con Dilma
Rousseff.
Temer logra por ahora esquivar el destino de los cinco anteriores
presidentes del país, todos bajo el punto de mira de la justicia, pero
únicamente por la inmunidad que le confiere la Constitución.
La delação do fim do mundo
ya tiene imágenes y sonido. Y desde la tarde del miércoles se han apoderado de
todas las televisiones y medios digitales brasileños. Son los vídeos divulgados
por el Supremo Tribunal Federal (STF) con los testimonios de los 78 antiguos
ejecutivos de la macroconstructora Odebrecht que accedieron a colaborar con la
justicia.
Su relato
es el de una casta política corrompida de derecha a izquierda, que acudía a la
empresa a pedir dinero para financiar sus fastuosas campañas electorales o
simplemente para metérselo en el bolsillo. A cambio, Odebrecht
conseguía leyes y concursos públicos a su medida.
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Luiz Inácio Lula da Silva
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Cronología
de la “Operración Lava Jato”.- Las revelaciones constituyen un nuevo mazazo
para la imagen de Luiz Inácio Lula da Silva, el obrero metalúrgico que
llegó a presidente y se convirtió en un mito para decenas de millones de
brasileños hasta entonces abandonados en la pobreza.
Marcelo
Odebrecht, expresidente de la constructora, en prisión desde hace más de un
año, relata que la compañía llegó a reservar un fondo de 40 millones de reales
(unos 12 millones de euros) para atender las peticiones de Lula y de su fuerza
política, el Partido de los Trabajadores (PT).
Además de financiación para sus campañas, Lula es
acusado de pedir favores para él, para sus hijos y para sus hermanos. El
expresidente no solo otorgaba a Odebrecht un trato favorable en Brasil, sino
que hacía gestiones para la constructora ante gobiernos de países extranjeros,
de Venezuela a Angola.
De las relaciones de Lula con Odebrecht ya se
conocían detalles, porque el expresidente tiene otros cinco procesos judiciales
abiertos.
Pero entre todos los documentos divulgados el
miércoles hay también material inflamable contra Michel Temer, que llegó a la
presidencia el pasado septiembre gracias al impeachment contra Dilma
Rousseff.
Un informe del fiscal general de la República,
Rodrigo Janot, sitúa a Temer como el cerebro de una trama de captación de
recursos ilegales cuando era vicepresidente de la República y jefe del PMDB en
la Cámara de Diputados.
Temer “capitaneaba un núcleo político organizado”,
en palabras del fiscal, junto a dos personas de su círculo de mayor confianza,
los actuales ministros de la Casa Civil –una especie de primer ministro-,
Eliseu Padilha, y de la Secretaría General de la Presidencia, Wellington
Moreira Franco.
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Marcelo Odebrecht
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Padilha era el encargado de “centralizar las
recaudaciones financieras” procedentes de Odebrecht, ante la que actuaba “en
nombre de Temer y del PMDB”, según concluye el fiscal tras escuchar las
declaraciones de seis de los delatores.
El informe del fiscal detalla al menos dos pagos
ilegales, ambos en 2014. El primero, de cuatro millones de reales (1,2 millones
de euros), fue reclamado por Moreira Franco, entonces ministro de Aviación
Civil, tras favorecer a Odebrecht en concursos públicos para la explotación de
los aeropuertos de Río de Janeiro y Belo Horizonte.
El segundo, según los exdirectivos de la
constructora, se pactó en una reunión con Temer en el palacio de Jaburu,
residencia oficial del vicepresidente. Uno de los delatores describe la escena,
el 28 de mayo de 2014, en el balcón del palacio, antes de cenar.
Allí, Marcelo Odebrecht, según ese testimonio, se
comprometió a entregar al PMDB 10 millones de reales (unos 3 millones de
euros).
El fiscal Janot encontró motivos más que suficientes
para incluir a Temer en la lista de los más de 100 políticos que envió al STF
para ser investigados.
Pero, según explica, renunció porque la Constitución
brasileña prohíbe juzgar a un presidente por “acciones ajenas al ejercicio de
su función”. Janot, con todo, subraya que se trata de una “inmunidad temporal”,
mientras Temer sea presidente, y que solo desiste de actuar contra él “por
ahora”.
Esta no es la única carga de profundidad contra
Temer que contiene el material de las investigaciones judiciales. Otro
exejecutivo de Odebrecht cuenta con detalle un encuentro en 2010 en el despacho
de Temer en São Paulo, cuando el dirigente del PMDB era por primera vez
candidato a vicepresidente con Rousseff.
El delator asegura que en la reunión se pactó una
astronómica comisión de 40 millones de dólares para el PMDB, equivalente al 5%
de un contrato de la compañía con la petrolera pública Petrobras. Temer asegura
que esas acusaciones son una “mentira absoluta”, según un comunicado de la
Presidencia de la República.
"No tengo miedo de los hechos, lo que me produce
repulsa es la mentira", ha insistido Temer en un vídeo difundido la tarde
de este viernes por sus servicios de prensa.
"Jamás pondría en riesgo mi biografía pública.
Mi mayor aliada es la verdad, materia prima del poder judicial, que revelará
toda la verdad de los hechos". Pero el presidente no ha hecho la menor
alusión a las sospechas lanzadas contra él por el fiscal general de la
República ni a los cargos que pesan sobre dos de sus más estrechos
colaboradores, los ministros Padilha y Moreira Franco.
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Luiz Inácio Lula da Silva
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Lula, el amigo de los ricos.- Lula da Silva, el expresidente más popular de Brasil, se congratuló el
jueves de que a muchos políticos "se les esté cayendo la máscara",
pero eso mismo se le podría aplicar a él.
Todavía el político más valorado en las encuestas,
Lula aparece en varias de las confesiones alejado de su imagen de amigo de los
pobres y no del dinero.
Marcelo Odebrecht cuenta que a la partida de 12
millones de euros guardada específicamente para él lo llamaban en la empresa saldo amigo.
“Cuando Palocci [Antonio, ministro de Hacienda en
los gobiernos del líder del PT, actualmente en prisión] me pedía que sacase
algo del saldo amigo, sabía que
se refería a Lula”, explica.
Su padre, Emilio Odebrecht, también destruye la
leyenda de Lula como outsider de
una forma especialmente dolorosa para nostálgicos.
Ambos se conocieron mucho antes de lo que se sabía,
cuenta, a finales de los años ochenta en un almuerzo que acabó durando nueve
horas.
Al patriarca de los Odebrechet le cayó tan bien el
político que le financió las tres siguientes campañas.
Pero el último golpe fue el peor: Emilio recuerda la
Carta ao povo brasileiro, el
documento histórico en el que Lula resumía su visión para el país y que, según
muchos, le permitió ganar la presidencia en 2002 y el corazón de muchos
brasileños.







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