Escrito por
La Redacción.
abril 10, 2017
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Brasilia.- El G20
instó este lunes a aprovechar la vasta experiencia que Brasil acumuló en la lucha
contra la corrupción con los recurrentes escándalos de los últimos años y a
modernizar las técnicas de cooperación e investigación global de esos fenómenos.
“La cooperación
contra la corrupción nunca será suficiente y los mecanismos de combate deben
ser mejorados siempre, para que sean más eficaces y más modernos”, dijo en un
seminario celebrado en Brasilia el alemán Markus Busch, representante de su
país en el llamado Grupo de Trabajo Anticorrupción del G20.
Según Busch, la
dimensión internacional de la vasta “organización delictiva” descubierta a
partir de las investigaciones de desvíos en la estatal brasileña Petrobras
“dice que es necesaria una mayor cooperación en el ámbito global” y también
demuestra que los Estados “no se pueden dar nunca por satisfechos” con los
mecanismos existentes.
Esa investigación,
que comenzó hace ya tres años y aún continúa, desbarató una red de corrupción
enquistada en la petrolera estatal que implicaba a una veintena de empresas
privadas y a decenas de dirigentes políticos, tanto en el poder como en la
oposición.
Las practicas
corruptas de algunas de las empresas brasileñas que participaban en la red se
expandieron además a otros países de la mano del grupo Odebrecht, que utilizó
las mismas artimañas para obtener contratos amañados de obras públicas en el
exterior.
Según el
Departamento de Justicia de Estados Unidos, la poderosa constructora brasileña
también incurrió en operaciones ilegales en Angola, Argentina, Colombia,
República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú y Venezuela, países de los que muchos ya han
pedido y obtenido cooperación de Brasil.
Al encuentro del
Grupo Anticorrupción del G20 también asistió el italiano Nicola Bonucci, jefe
del departamento de Asuntos Jurídicos de la Organización para la Cooperación y
el Desarrollo Económico (OCDE), quien subrayó la importancia de la experiencia
brasileña y de que el mundo se aproveche de ella.
“Brasil nos ha
probado que el crimen trasnacional se hace cada vez más sofisticado, por lo que
los Estados también deben ser cada vez más sofisticados en el combate”, indicó.
Bonucci también
valoró la “muy amplia disposición” de Brasil a colaborar con las
investigaciones que se realizan en otros países, aunque admitió que existen
algunas dificultades de orden burocrático que dificultan una mayor “agilidad”
en esa cooperación.
En ese asunto
incidió el ministro brasileño de Transparencia y Fiscalización, Torquato
Jardim, quien como ejemplo de las trabas que existen citó las diferentes
legislaciones nacionales respecto a las filtraciones de asuntos que están bajo
sigilo procesal.
Jardim también
consideró adecuados los mecanismos de cooperación global en el terreno
judicial, pero indicó que eso no sucede en los ámbito policial y de
investigación, aún obstaculizados por asuntos burocráticos y por eso mismo más
lentos.
En ese marco,
propuso que en el contexto del G20 se analice la “necesidad de establecer
mecanismos de cooperación más rápidos y más eficientes contra los delitos
económicos”, valiéndose “más y mejor” de los medios electrónicos que “los
corruptos ya usan abiertamente”.
El seminario
realizado hoy precede a una reunión de técnicos del Grupo Anticorrupción del
G20, que durante los próximos dos días se celebrará en Brasilia a puertas
cerradas.
Ese encuentro irá
más allá de la propia experiencia brasileña y dará seguimiento a las
discusiones sobre el combate global a la corrupción que se realizan desde hace
años en ese organismo, que agrupa a las veinte economías más importantes del
mundo.
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