Escrito por
La Redacción.
abril 22, 2017
-
0
Comentarios
![]() |
|
La Policía reprimió a
los manifestantes frente a la
residencia de la
gobernadora Alicia Kirchner.
|
La expresidenta y Alicia Kirchner, acorraladas por manifestantes violentos en casa de la gobernadora de Santa Cruz, Argentina.
Santa Cruz,
Argentina.- Hasta ahora, los escraches (manifestaciones que abuchean a algún
político de cerca y generan una fuerte tensión) los sufría con frecuencia Mauricio Macri, el
presidente de Argentina.
Lejos de esas
imágenes de protesta, Cristina
Fernández de Kirchner se movía entre aplausos de los suyos cada vez
que acudía a algún lugar.
Pero en Santa
Cruz, la provincia de los Kirchner, que gobernó el fallecido Néstor y ahora
dirige su hermana Alicia, las cosas se están complicando.
La provincia está
quebrada, algunos pensionistas y empleados públicos no cobran, la
tensión sube y esta situación provocó que anoche la expresidenta y la
gobernadora pasaran un momento muy duro en la vivienda oficial en Río Gallegos,
la capital.
Con un escrache muy duro y a ratos violento, centenares de personas protestaron
a la puerta e incluso intentaron entrar. Acorraladas, las mujeres tuvieron que
ser rescatadas por la policía que disolvió a los manifestantes con balas de
goma y gases lacrimógenos en medio de graves incidentes.
Los Kirchner
culpan de esta situación al Gobierno de Macri, al que ven detrás de una
estrategia para lanzar el mensaje de que la crisis de Santa Cruz, epicentro del
poder kirchnerista, es la prueba de que gobiernan mal.
Lo cierto es que
la situación está lejos de resolverse y es la segunda vez que la gobernadora
pasa horas encerrada con manifestantes en la puerta.
Pero esta vez,
además, estaba la expresidenta con ella. Y fue precisamente eso, que se supo
rápidamente en una ciudad pequeña e inhóspita en plena Patagonia en la que
cualquier movimiento se detecta enseguida, lo que animó a más gente a acudir,
convocada a través de las redes sociales.
"Fue un
ataque planificado", asegura Alicia Kirchner. "Quieren mi cabeza para
la campaña electoral. Se pretende instalar que todo lo que ha sido el proyecto
nacional que primero condujo Néstor y después Cristina ha sido malo".
![]() |
|
Policías a las puertas de
la residencia de la
gobernadora de Santa
Cruz, Alicia Kirchner.
|
Todo está mezclado
en esta historia. Porque los Kirchner reprochan a Macri la represión de los manifestantes en otras
protestas pero anoche tuvieron que recurrir a la policía federal, en
manos del Ejecutivo central, para que impidiera que entraran en su casa.
"Hacer una
marcha, cortar una calle, todo está bien, pero querer entrar a una casa es una
barbaridad. Rompieron vidrios y puertas, el cordón de la vereda, rompieron el
nicho de gas. Éramos cinco mujeres solas con una bebé de 18 meses", se
quejó.
A su vez, los Kirchner
apoyan la protesta de los maestros en todo el país, que reclaman un
aumento de salarios superior al 18% que les ofrece el Gobierno de Macri. Pero
en Santa Cruz, la gobernadora solo ofrece un 3% a sus propios profesores porque
la provincia, que vive de las regalías del petróleo y ha sufrido la bajada del
precio en los últimos años, además de una gestión muy criticada, no tiene
dinero para más.
Santa Cruz, que
fue la cuna de los Kirchner, donde empezó su poder político y donde se formaron
casi todos los hombres de confianza de Néstor, los llamados
"pingüinos" –por el frío de estas tierras- parece haberse convertido
en el agujero negro de una familia que tuvo todo el poder en Argentina
durante 13 años y ahora se enfrenta a graves acusaciones de corrupción en la justicia,
donde le espera un auténtico calvario.
A pesar de todo, la expresidenta
conserva un fuerte apoyo popular, sobre todo en el conurbano de Buenos Aires,
la zona más pobre de la capital, y se está planteando la posibilidad de
presentarse a las elecciones de octubre como senadora.
Este tipo de
imágenes durísimas, con un escrache de cientos de personas a la puerta,
contribuyen al fenómeno particular que se genera a su alrededor: una parte de
los argentinos la detesta profundamente e incluso vota a Macri solo para que
ella no vuelva y otra parte la adora con la misma pasión y la votaría incluso
aunque estuviera en la cárcel. La expresidenta, que está en campaña y
precisamente ahora estaba preparando un viaje a Europa, se sumó en las redes
sociales a la hipótesis de que todo ha sido una estrategia de imagen, "una
opereta", armada por el Gobierno para perjudicar su imagen.



No hay comentarios.
Publicar un comentario
Deje su comentario