Escrito por
La Redacción.
marzo 25, 2017
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"Fuera tropas
de Haití", se puede leer en un muro frente al palacio legislativo de
Uruguay, un recordatorio del acalorado debate que sostienen sobre el tema los
parlamentarios uruguayos, que prevén tomar una decisión en abril sobre el
retiro de sus más de 250 soldados desplegados en el país caribeño.
"El 15 de
abril estaremos en condiciones de hacer el regreso", anunció Jorge
Menéndez, ministro de Defensa de Uruguay, en diciembre.
Sin embargo para
Gonzalo Novales Mayol, presidente de la comisión de Defensa Nacional de la
Cámara de Diputados uruguaya, Haití no está listo para quedarse solo.
"Creo que
habría que hacerlo paulatinamente a efecto de que pronto el país hermano de
Haití logre consolidar una democracia", dijo Novales Mayor, del
opositor Partido Nacional.
Jovenel Moïse
asumió la presidencia de Haití en febrero, tras una larga crisis que comenzó
con la anulación de las elecciones en 2015 y pasó también por su postergación
un año después, a causa de los daños provocados por el huracán Matthew.
Chile también
anunció la partida de sus casi 350 soldados de Haití, el país más pobre de
América Latina y el Caribe.
"Es momento
de concluir la participación de los efectivos militares que están en la
Minustah (Misión de la ONU para la estabilización de Haití)", dijo hace un
mes Marcos Robledo, ministro de Defensa chileno.
La decisión de
retirar a los militares de la primera misión de paz en América Latina liderada
por países de la región tendrá que ser ratificada por los congresos nacionales.
Fuente de tensión.- La ONU arribó a
Haití en 1990 con una misión de observación en las primeras elecciones de ese
país, ganadas por Jean Bertrand Aristide, derrocado por un golpe militar al año
siguiente.
La misión fue
evolucionando hasta llegar a la Minustah, en 2004, una operación de fuerzas de
paz que, según expertos, llegó a tener hasta 20.000 militares en el terreno.
Haití ha sufrido
una andanada de calamidades. Un terremoto en 2010 provocó la muerte de 220.000
personas, incluido el jefe de la misión y muchos cascos azules. Al sismo lo
siguió una epidemia de cólera que ha provocado más de 9.000 fallecidos y en
octubre del año pasado el huracán Matthew causó 550 víctimas mortales.
La imagen de la
misión de la ONU se vio empañada por el contagio del cólera, que soldados
nepalíes introdujeron al país tras el terremoto, así como por denuncias de
cientos de mujeres haitianas que aseguraron en 2015 haber mantenido relaciones
sexuales con cascos azules a cambio de servicios o de bienes materiales.
"Si uno mira
el punto de vista de las ONG en América Latina" que denuncian los abusos
de los cascos azules y "la falta de interés de los gobiernos de la región,
uno diría que llegó el momento de que la Minustah se retire", dijo a la
AFP Juan Battaleme, experto en seguridad regional y director de la carrera de
Relaciones Internacionales de la Universidad Argentina de la Empresa.
El experto
considera que los cascos azules se han convertido en una "fuente de
tensión en Haití", sin generar mejores condiciones de seguridad.
La misión en Haití
figura entre las cuatro con más denuncias de casos de abuso sexual en el mundo,
según la ONU, que ha planteado nombrar a un defensor de los derechos de las
víctimas.
Después de que
Estados Unidos anunciara que recortará la ayuda económica a Naciones Unidas, el
secretario general de la organización, Antonio Guterres, propuso en un
documento poner fin a la Minustah con la salida a más tardar en octubre de los
2.370 militares que actualmente están en Haití y su sustitución por unos 295
policías.
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