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sábado, 24 de diciembre de 2016

Monseñor Francisco Ozoria: “La Navidad nos motiva cada año a la celebración del nacimiento de Jesucristo”


Monseñor Francisco Ozoria

Mientras, en Ciudad del Vaticano, en la Misa del Gallo, el Papa Francisco recuerda a niños bajo bombardeos y en barcazas.

SANTO DOMINGO.- Al compartir su mensaje previo a la Navidad, el arzobispo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria, señaló que la fecha es para compartir y dialogar sobre Jesucristo que con su nacimiento dividió la historia en dos.


“Hay un elemento fuerte que rescatamos en la Navidad, que es el compartir. Compartir la alegría, en familia y tiene su fundamento teológico de que Dios se hace hombre, comparte su divinidad con nosotros, elevando al hombre a condición divina”, expresa Ozoria.

Dijo que ese compartir se tiene que expresar entre los seres humanos con fraternidad y solidaridad y por eso está a favor de que se haga fiesta y se comparta en familia.

Pero no se trata nada más de compartir unos alimentos, regalos, sino de algo muy serio y bonito: Algo espiritual, porque la Navidad tiene su fundamento en eso, en que Dios está con los hombres, puso su tienda entre ellos.

Tradicionalmente, para la época la familia se encuentra, se mueve de un lugar a otro.
Esos reencuentros y compartir para el sacerdote es muy bueno, sano y realmente es una práctica natural de compartir.

“Nos alegramos y celebramos, porque Dios ha venido a nosotros, y hemos sido beneficiados con ese nacimiento, porque nuestra condición humana se ha elevado, así que aprovechemos ese tiempo para vivir en sintonía con Dios”, dice el Arzobispo.

La Iglesia Católica recuerda que la palabra Adviento significa “venida”, nos habla de un principio, la llegada en la carne de nuestro Salvador, y de un final, la segunda venida del Señor para concluir la historia de la salvación y comenzar esa época definitiva, más allá de nuestra medida del tiempo, en que Dios será todo en todos.

Recuerda que la celebración de la Navidad no es solo regalar cosas, sino volver a renacer con Jesús que es verdadero sentir de la ocasión.

Según el Arzobispo, eso se demuestra en la lectura del Evangelio de San Juan correspondiente a la Natividad del Señor y que, entre otras cosas dice: Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.

En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la percibieron.

El papa Francisco en la Misa del Gallo.
Papa Francisco en Misa del Gallo.- Mientras en Ciudad del Vaticano, el papa Francisco recordó a los niños que se refugian bajo los bombardeos o viajan en barcazas y aquellos que en Navidad no tienen juguetes sino armas, en su homilía de la misa del Gallo, celebrada en la basílica de San Pedro.

Ante las cerca 10.000 personas que abarrotaron San Pedro, Francisco recordó que hoy la Iglesia celebra el nacimiento de Jesús, que eligió nacer en un lugar humilde y lejos de los fastos y les invitó a vivir la Navidad de una manera sencilla.

Pidió a los fieles que escuchen a “los niños que, hoy, no están recostados en una cuna ni acariciados por el afecto de una madre ni de un padre, sino que yacen en los escuálidos pesebres donde se devora su dignidad: en el refugio subterráneo para escapar de los bombardeos, sobre las aceras de una gran ciudad, en el fondo de una barcaza repleta de emigrantes”.

Continuó: “Dejémonos interpelar por los niños a los que no se les deja nacer, por los que lloran porque nadie les sacia su hambre, por los que no tienen en sus manos juguetes, sino armas”.

Francisco explicó que “el misterio de la Navidad” es que por un lado “es luz y alegría” y por otro “interpela y golpea” porque “es al mismo tiempo un misterio de esperanza y de tristeza”.

Añadió que la Navidad “Lleva consigo un sabor de tristeza, porque el amor no ha sido acogido, la vida es descartada” y puso el ejemplo de “José y a María, que encontraron las puertas cerradas y pusieron a Jesús en un pesebre, porque no encontraron sitio en la posada”.

Francisco señaló que el rechazo y la indiferencia al nacimiento de Jesús también se repite ahora cuando “en Navidad los protagonistas somos nosotros en vez de él; cuando las luces del comercio arrinconan en la sombra la luz de Dios; cuando nos afanamos por los regalos y permanecemos insensibles ante quien está marginado”.

Por otra parte, destacó que “la Navidad tiene sobre todo un sabor de esperanza porque, a pesar de nuestras tinieblas, la luz de Dios resplandece”.


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