Escrito por
La Redacción.
noviembre 15, 2016
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| Luiz Inácio Lula da Silva |
RÍO DE JANEIRO.- El presidente brasileño, Michel
Temer, consideró este lunes que un eventual encarcelamiento del exmandatario de
izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, acusado de corrupción, sería un “problema”
y causaría “inestabilidad” en el país.
“Si Lula fuese preso ¿eso causaría un problema para el
gobierno?... Creo que lo causaría, no para el gobierno, [sino] para el país”,
manifestó Temer en una entrevista difundida este lunes por TV Cultura.
Si el exjefe de Estado (2003-2010) y líder histórico
del Partido de los Trabajadores (PT) fuera encarcelado, “habrá movimientos
sociales”, señaló Temer, que asumió el cargo tras la destitución este año de
Dilma Rousseff, sucesora de Lula, acusada de manipular las cuentas públicas.
“Los movimientos sociales de contestación,
especialmente a una decisión judicial, pueden crear inestabilidad”, manifestó
Temer, del partido de centroderecha PMDB, que fue un importante aliado de los
gobiernos del PT antes de romper la coalición.
Por más que el nuevo gobierno conservador “haga y
explique que está haciendo cosas para preservar la integridad del país, de la
economía, de las relaciones sociales, surge una noticia así y eso crea
inestabilidad”, enfatizó Temer, que hasta mayo era el vicepresidente de
Rousseff.
Lula enfrenta tres juicios dentro de la operación Lava
Jato, que puso al descubierto una red de empresarios y partidos políticos para
manipular licitaciones de Petrobras, sobrefacturar obras y distribuir el
excedente para financiar campañas y enriquecerse ilegalmente.
El escándalo implicó a importantes políticos del PT
-miembros del gobierno de Lula y de Rousseff- pero también a destacados
integrantes del partido de Temer, como el expresidente de la Cámara de Diputados
e impulsor del impeachment, el ahora detenido Eduardo Cunha.
Lula fue acusado de corrupción pasiva y lavado de
dinero por el juez Sergio Moro, que abrió formalmente un juicio contra él el 20
de septiembre. También tiene una causa abierta en Brasilia por presunta
tentativa de obstrucción a las investigaciones.
Y la corte suprema recientemente incluyó al otrora
popular expresidente en su investigación sobre Petrobras como presunto
integrante de un “grupo criminal” que orquestó el masivo desvío de fondos desde
la petrolera estatal.
El expresidente niega tajantemente las acusaciones y
las atribuye a una persecución política para bloquear su candidatura a las
elecciones de 2018.
La investigación sobre Petrobras se cierne igualmente
sobre el actual mandatario, por sospechas de que el dinero de grandes
constructoras fluyó a la campaña de los comicios de 2014 en los que resultó
ganadora la fórmula Rousseff-Temer.
En la entrevista del lunes, Temer aseguró que los
cheques que serían prueba de ello eran en realidad contribuciones legales
hechas por las empresas al PMDB, que luego los distribuyó a líderes en campaña.
Si el Tribunal Supremo Electoral (TSE) pusiera en duda
esa versión, podría ordenar la anulación de la elección. Pero Temer dijo no
temer esa eventualidad y prometió agotar todos los recursos posibles para
combatirla.
“No me preocupa” un eventual fallo negativo del TSE,
declaró.
“Si el TSE dijera: ‘Temer, usted tiene que irse’,
supongámoslo, se podrán interponer recursos y más recursos, no solo ante el
TSE, sino también ante el Supremo Tribunal Federal (STF)”, subrayó.


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