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lunes, 14 de noviembre de 2016

Loco pero no tanto… Donald Trump dice sólo deportará de dos a tres millones de inmigrantes


Si Trump realmente cambia su planteamiento y propone
 deportar solo a los inmigrantes con antecedentes
 penales, sus políticas no se diferenciarían tanto de las
implementadas por el presidente, Barack Obama.

 

 

 

Cuba, México y Centroamérica serán los más perjudicados por gobierno de Trump. Mientras, el líder republicano Reince Priebus será el jefe de gabinete del gobierno de Donald Trump.



Washington.- El presidente electo de EE.UU., Donald Trump, aseguró este domingo que sólo deportará a los inmigrantes que tienen “antecedentes penales”, una decisión que podrían afectar a entre uno y tres millones de personas.


Trump hizo estas declaraciones en una entrevista para el “programa 60 minutos” del canal CBS.

“Lo que vamos a hacer es tomar a la gente que son criminales y que tienen antecedentes penales, pandilleros, traficantes de droga, probablemente dos millones, podrían ser incluso tres millones, y vamos a echarlos del país o vamos a encarcelarlos”, indicó Trump en su primera aparición televisiva tras el triunfo electoral.

Las palabras de Trump hacia los inmigrantes indocumentados en la entrevista fueron muy diferentes a las pronunciadas durante la campaña presidencial, cuando prometió crear “una fuerza de deportación” para expulsar a todos los indocumentados, incluidos a los mexicanos a los que llamó “criminales y violadores”.

En la entrevista, Trump indicó que, una vez que la frontera sea fortalecida, su Gobierno determinará qué ocurre con el resto de indocumentados que viven en Estados Unidos y a los que elogió por ser gente “fantástica”.

“Son gente fantástica y tomaremos una decisión sobre ello. Pero antes de tomar esa decisión, tenemos que asegurar nuestra frontera”, consideró Trump.

Con el objetivo de fortalecer la seguridad fronteriza, Trump reiteró su deseo de construir un muro en la frontera entre Estados Unidos y México, aunque admitió que podrían alzarse “vallas” en “ciertas áreas” de los más de 3.000 kilómetros de la frontera entre los dos países.

“Para algunas áreas lo consideraría (alzar vallas), pero para otras, un muro es más apropiado. Soy muy bueno en esto, se llama construcción”, resaltó Trump.

Si Trump realmente cambia su planteamiento y propone deportar solo a los inmigrantes con antecedentes penales, sus políticas no se diferenciarían tanto de las implementadas por el presidente, Barack Obama, quien en noviembre de 2014 proclamó unas medidas para expulsar a los indocumentados con récord criminal y no a las familias de indocumentados.

No obstante, de manera paralela, en 2014 Obama proclamó unas medidas para frenar la deportación de cinco millones de indocumentados, unas iniciativas que nunca llegaron a entrar en vigor y contra las que Trump ha mostrado su más firme rechazo. 

Donald Trump
Más perjudicados por gobierno de Trump.- Los países centroamericanos y México, así como Cuba, podrían ser los más perjudicados de Latinoamérica por las políticas delineadas por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, según los expertos.

El motivo en el caso de México y Centroamérica es la fuerte dependencia comercial y migratoria que tienen con la potencia del norte, y en el de Cuba, por la previsible congelación del proceso de normalización de relaciones abierto por el presidente Barack Obama.

Ese es el cálculo de los analistas, quienes indican, no obstante, que se espera que los políticos profesionales que asesoren al polémico magnate en comercio o política exterior, le persuadan de no hacer “algunas de las peores cosas que ha prometido”.

Pese a que “poco se conoce de los asesores sobre Latinoamérica” de Trump, “lo que sí se conocen son sus promesas” electorales, aseguró a Efe Ted Piccone, experto en relaciones con Latinoamérica del Instituto Brookings, de Washington.

“De ponerlas en práctica para proteger los intereses de Estados Unidos -reconstruir la economía, crear mejores empleos en el país y reducir la inmigración- tendrán un efecto directo negativo en Latinoamérica”, agregó Piccone.

Pero el experto apuntó que los más perjudicados serán aquellos países latinoamericanos que tienen “estrechos vínculos comerciales y migratorios” con Estados Unidos, especialmente México y los centroamericanos.

Piccone recordó que las medidas que podría aplicar la próxima administración Trump, quien asumirá el Gobierno en enero, incluyen “la deportación expedita de los inmigrantes indocumentados” y reducir el acceso a los beneficios y servicios sociales de los demás.

Eso tendría especial efecto en los países que más emigrantes indocumentados están mandando a Estados Unidos, que actualmente son Guatemala, El Salvador, Honduras y México, y a los que más inmigrantes indocumentados les están deportando.

Según las cifras oficiales más recientes sobre deportaciones, correspondientes al año fiscal 2015, EE.UU. devolvió a su lugar de origen a inmigrantes indocumentados procedentes de 181 países, en su mayoría de México (146.132), seguido por Guatemala (33.249), El Salvador (21.920), Honduras (20.309), la República Dominicana (1.946), Ecuador (1.305) y Colombia (1.154).

Respecto al tema comercial, Piccone mencionó los planes del magnate neoyorquino de penalizar, saltándose el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), a las empresas de EE.UU. que muevan sus fábricas -y por tanto los puestos de trabajo- a México, y hacer pagar a este país un muro antinmigrante en toda la frontera.

Pero dijo no creer que los otros acuerdos comerciales que Estados Unidos tiene en la región se vean “tan directamente afectados” como el TLCAN, “dada la fuerte preponderancia del comercio” de EE.UU. con su vecino del sur.

Además del TLCAN, con México y Canadá, Estados Unidos tiene acuerdos de libre cambio con los países centroamericanos y también con República Dominicana, además de Colombia, Chile, Panamá y Perú.

El profesor de Economía Internacional de la Universidad de Michigan Alan Deardorff consideró, no obstante, que “si el presidente Trump hace todas las cosas relacionadas con política comercial que ha mencionado durante su campaña electoral, sería un desastre tanto para Estados Unidos como para el comercio mundial”.

“Estoy bastante seguro de que, de hecho, no tendrá el poder para hacer al menos algunas cosas que ha prometido (como retirarse del TLCAN), y esperemos que ahora que ha sido elegido, los miembros de su partido” lo convenzan de no hacer “algunas de las peores cosas que ha prometido”, dijo Deardorff.

El experto se mostró seguro de que con Trump ciertamente no se pueden esperar avances en el tema comercial, pero dijo que con el asesoramiento adecuado del aparato del Partido Republicano, confía en que se pueda “evitar un movimiento demasiado lejos en la dirección negativa”.

Se da la circunstancia de que en Estados Unidos las administraciones republicanas han sido más activas incluso que las demócratas en impulsar acuerdos de libre comercio en todo el mundo.

El otro país latinoamericano que se vería más perjudicado por la aplicación de las promesas electorales de Trump sería Cuba, ya que para cortejar el voto del exilio cubano prometió condicionar el proceso de normalización de relaciones emprendido por el presidente Obama a avances en derechos humanos y libertades.

“El proceso de normalización de relaciones (…) cuanto menos se congelará, e incluso podría ser revertido, como (Trump) prometió a la comunidad del exilio cubano en Miami”, recordó Ted Piccone.

La normalización de relaciones con Cuba, cuya prueba final es el levantamiento del embargo, se enfrenta también al Congreso, en el que los republicanos mantienen la mayoría en ambas cámaras tras las elecciones del pasado martes y donde sigue habiendo muchas reticencias, a las que ahora se sumará la de la Casa Blanca.

Reince Priebus
Reince Priebus jefe de gabinete.- Mientras, desde Nueva York se informó que el líder republicano Reince Priebus será el jefe de gabinete en la nueva administración del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, según anunció este domingo el equipo de transición.

Priebus, quien actualmente preside el Comité Nacional Republicano (CNR), fue el principal aliado del magnate neoyorquino durante su accidentada campaña de las primarias, y su nombramiento había sido adelantado por el canal de televisión CNN.

El líder republicano se convertirá a partir del próximo 20 de enero, día en que está previsto que Trump tome posesión de su cargo, en el nuevo jefe de gabinete de la Casa Blanca, un puesto clave en la administración que equivale al de primer ministro en Europa.

El equipo de transición anunció también que Stephen Bannon, quien fue jefe de campaña del magnate y director del portal de noticias de la derecha alternativa Briebart, se convertirá en estratega jefe y consejero principal del presidente en la Casa Blanca.

“Steve y Reince son dos líderes altamente cualificados que trabajaron muy bien juntos durante la campaña electoral que nos llevó a nuestra histórica victoria” en las elecciones, destacó Trump en un comunicado.

Priebus, por su parte, agradeció la oportunidad de poder trabajar en una economía “que funcione para todos”, asegurar las fronteras, “reemplazar” la reforma sanitaria del presidente, Barack Obama, y “destrozar el terrorismo islamista radical”.

“Estoy encantado de que mi gran equipo de campaña continúe a mi lado liderando nuestro país. Ambos estarán conmigo en la Casa Blanca mientras trabajamos para volver a hacer de Estados Unidos un país grande”, concluyó Trump.

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