Escrito por
La Redacción.
septiembre 17, 2016
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La República Dominicana debe abocarse a diseñar políticas públicas de cara
a desarrollar un hábitat urbano sostenible, plantea un informe divulgado por el
Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.
SANTO DOMINGO.-La República Dominicana tiene el
desafío de diseñar políticas públicas dirigidas a desarrollar un hábitat
saludable y sostenible, plantea el “Informe Nacional Sobre Vivienda y
Desarrollo Urbano Sostenible”, dado a conocer por el Ministerio de Economía,
Planificación y Desarrollo (MEPyD).
Entre esos retos, se enumenran: consolidar los
mecanismos de planificación y gestión territorial, que el desarrollo sea
inclusivo y llegue al territorio donde habitan las personas; alinear la gestión
y el presupuesto a los resultados planificados, construir un desarrollo urbano
y de territorios rurales basado en un enfoque diferente y repensar los
criterios de priorización de la inversión.
La investigación pone de manifiesto los problemas
causados por la urbanización acelerada, que se evidencia en la duplicación de
la población en zonas urbanas (74.3% 2010) con respecto a la proporción de 50
años atrás. Especifica que en ese mismo período la población en zonas rurales
se redujo de 69.7% a 25.7%.
Al presentar datos de la población y su dinámica,
precisa que en poco más de seis décadas se multiplicó por 4.2 veces, pasando de
2.36 millones a inicios de la década del 50 a 10 millones de habitantes en la
actualidad (49% hombres y 51% mujeres).
Concentración y vivienda.- La provincia Santo Domingo, el
Distrito Nacional, Santiago, San Cristóbal y La Vega, concentran alrededor del
55.8% de la población. El Distrito Nacional, Santo Domingo, San Cristóbal, La
Romana y Santiago tienen la mayor densidad poblacional.
El informe puntualiza los altos índices de movilidad
interna de los jóvenes, asociada principalmente, a la disponibilidad de
oportunidades. Barahona y San Juan tienen la mayor emigración juvenil,
principalmente desde sus áreas rurales.
En cuanto a lo urbano, las provincias con mayor emigración
de jóvenes son San Juan, Azua y Barahona.
En tanto, la Altagracia, Distrito Nacional, Santiago y
Santo Domingo son las principales receptoras de migrantes.
El informe hace referencia a datos de la ONE que
puntualizan que en la presente década la dinámica poblacional se encuentra en
una etapa de transición demográfica con niveles de fecundidad y de mortalidad
relativamente bajos, y se prevé que paulatinamente afianzará una tendencia de
creciente envejecimiento en una estructura poblacional con altos niveles de
mortalidad adulta y fecundidad baja y decreciente.
La población dominicana seguirá creciendo en las
próximas décadas, pero cada vez a menor velocidad; y el envejecimiento
estructural tendrá una incidencia creciente, al punto que al final de siglo, de
cada 3 personas tendrían edad superior a los 60 años.
De acuerdo con el informe, la carencia habitacional es
una deuda histórica en el país. Menciona que el censo de 2010 registra unos 2,
671,979 de familias y para ese entonces el déficit cuantitativo rondaba los
568.8 miles de viviendas, entre ellas las irrecuperables.
Mientras que el déficit cualitativo formado por
viviendas con carencia de los elementos fundamentales supera los 1.4 millones.
Detalla que la mayor proporción de las viviendas tienen piso de cemento (65%
2010), granito, mármol o cerámica (17%) y mosaico (13%). Reseña que otro
material de piso empleado en forma marginal son la tierra y madera.



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