Escrito por
La Redacción.
septiembre 03, 2016
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Misionera
Isabel Solá
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Las OMP, en un comunicado, indicaron que en nombre de los 13.000 misioneros
españoles repartidos por todo el mundo, se ha unido al dolor por la muerte de
Isabel Solá y ha destacado que se encontraba en ese país dando su vida con los
más pobres.
MADRID, ESPAÑA.- La misionera Isabel Solá, asesinada
el viernes por unos desconocidos en Puerto Príncipe, escribió tras el terremoto
de 2010: “Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento y mi
alegría, y mi lugar de encuentro con Dios”.
Esas palabras, dadas a conocer este sábado por Obras
Misionales Pontificias (OMP), las redactó la misionera catalana en una carta en
la que reconocía que no se podía imaginar que le iba a tocar “sobrevivir una de
las mayores catástrofes de la historia” y que ello “cambiaría radicalmente” su
“concepción de la vida, del sufrimiento, de la muerte y de la fe”.
“Pensareis que cómo puedo seguir viviendo en Haití,
entre tanta pobreza y miseria, entre terremotos, huracanes, inundaciones y
cólera. Lo único que podría decir es que Haití es ahora el único lugar donde
puedo estar y curar mi corazón”, escribió la religiosa.
“Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi
sufrimiento y mi alegría, y mi lugar de encuentro con Dios”, añadía la
misionera barcelonesa hace cinco años.
Las OMP, en un comunicado, indicaron que en nombre de
los 13.000 misioneros españoles repartidos por todo el mundo, se ha unido al
dolor por la muerte de Isabel Solá y ha destacado que se encontraba en ese país
dando su vida con los más pobres.
Javier y Fernando Solà Matas, hermanos de Isabel,
dijeron este sábado a la prensa internacional que la religiosa se instaló en Haití
en 2008 tras haber permanecido 18 años en Guinea Ecuatorial, donde se centró en
labores educativas y de apoyo a las mujeres.
“Cuando llegó a Haití empezó también a montar
escuelas, pero al cabo de dos años se produjo el terremoto que vivió en primera
persona. Ella nos comentó que muchas personas habían sufrido amputaciones y que
había que hacer algo”, rememoró Javier.
“Era una persona muy entregada, en especial a los
niños. Sabía que había peligros, pero decía que formaba parte de su vida y los
asumía”, subrayaron sus hermanos, que este verano compartieron con ella cerca
de un mes en Barcelona.
Isabel Solà Matas, de 51 años, fue asesinada por
desconocidos que le dispararon al menos dos veces mientras conducía su vehículo
por una calle de la capital haitiana.
Según la policía haitiana, el móvil del crimen pudo
ser el robo, ya que los atacantes se llevaron el bolso y otras pertenencias de
la víctima.


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