Escrito por
La Redacción.
septiembre 14, 2016
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El vuelo de los bombarderos estadounidenses sobre Corea del Sur es un gesto
inusual provocado por la prueba nuclear que realizó el régimen norcoreano la
semana pasada.
SEÚL, COREA DEL SUR.- Bombarderos supersónicos de Estados
Unidos sobrevolaron martes y miércoles Corea del Sur en una demostración de
fuerza y como señal de advertencia al régimen norcoreano tras la prueba nuclear
que realizó el fin de semana y que causó
un seísmo de 5,3 grados.
El gesto también pretende calmar la tensión en el Sur,
que confía en Estados Unidos como “paraguas nuclear” disuasorio ante la amenaza
de Corea del Norte.
Los bombarderos estratégicos B-1B Lancer realizaron un
vuelo a baja altura flanqueados por aviones de combate F-15K surcoreanos y F-16
estadounidenses.
La operación tuvo lugar cerca de la base de Osan, a
unos 50 kilómetros al sur de Seúl, según han informado las Fuerzas de EE UU en
Corea del Sur (USFK) en un comunicado.
“La demostración es solo un ejemplo de las distintas
capacidades militares y los amplios recursos de esta sólida alianza para
reforzar y ampliar aún más la disuasión”, declaró en la nota el general Vincent
Brooks, comandante de las USFK.
Brooks añade que Washington y Seúl están tomando
medidas “diarias” para responder “al continuado comportamiento agresivo de
Corea del Norte” y que los dos miembros de la alianza están “preparados para
responder a sus obligaciones mutuas frente a las amenazas a la seguridad de la
Península de Corea y la región”.
El general añade que la prueba nuclear llevada a cabo
por Corea del Norte el viernes de la semana pasada "supone una peligrosa
escalada (armamentística) y plantea una amenaza inaceptable", y remarcó el
"compromiso inquebrantable de EE UU de defender a sus aliados en la
región". Los bombarderos supersónicos empleados en la operación de este
martes fueron traídos expresamente desde la base estadounidense de Guam en el
Pacífico
El vuelo de los bombarderos estadounidenses sobre
Corea del Sur es un gesto inusual provocado por la prueba nuclear que realizó
el régimen norcoreano la semana pasada, y puede suscitar nuevas amenazas desde
Pyongyang. La prueba del día 10 de septiembre fue la quinta y más potente hasta
el momento, y ha generado gran preocupación porque sirvió -según Corea del
Norte- para presuntamente poner a prueba "con éxito" la
miniaturización de cabezas nucleares equipables sobre los misiles de su nutrido
arsenal.
La agencia de noticias norcoreana KCNA afirmó horas
después de la operación que el enfado “ha explotado como un volcán” en el país
y que “cualquier sanción, presión o provocación no acabará con nuestro estatus
de nación nuclear y que las provocaciones políticas y militares endiabladas
derivarán en una cadena de ataques nucleares que traerán la destrucción final”,
informa Reuters.
El enviado especial estadounidense a Corea del Sur,
Sung Kim, añadió este martes que la intención de EE UU sigue siendo lograr un
compromiso del régimen norcoreano de Kin Hon-Un para poner fin a su búsqueda
del armamento nuclear.
“Nuestra intención es lograr la resolución más fuerte
posible [del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas] y que incluya la
imposición de nuevas sanciones cuanto antes”, declaró Kim.
El enviado añadió que EE UU trabajará junto a China,
el mayor aliado de Corea del Norte para afianzar las sanciones vigentes.
El último ensayo atómico de Pyongyang generó una
fuerte condena en la comunidad internacional, y se espera que el Consejo de
Seguridad la ONU responda a la iniciativa de EE UU e imponga nuevas sanciones
al régimen de Kim, que ya sufre una fuerte restricción en sus actividades
comerciales por una resolución aprobada en marzo.
Estados Unidos mantiene desde la Guerra de Corea
(1950-53) una alianza militar con Corea del Sur por la cual se compromete a
defender a su aliado en un hipotético conflicto con Corea del Norte.


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