Escrito por
La Redacción.
agosto 25, 2016
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La primera audiencia de la etapa decisiva del juicio comenzó con acalorados
debates generados por cuestiones previas formuladas por el Partido de los
Trabajadores (PT) y el Partido Comunista do Brasil (PCdoB), que demandaron
desde la "suspensión" del trámite hasta su propia
"nulidad", por alegados "errores procesales".
Brasilia.- El presidente de la Corte Suprema de
Brasil, Ricardo Lewandowski, quien dirige la fase final del juicio político
contra la mandataria Dilma Rousseff, rechazó este jueves diversos intentos de
legisladores de izquierdas por suspender el proceso.
La primera audiencia de la
etapa decisiva del juicio comenzó con acalorados debates generados por
cuestiones previas formuladas por el Partido de los Trabajadores (PT) y el
Partido Comunista do Brasil (PCdoB), que demandaron desde la “suspensión” del
trámite hasta su propia “nulidad”, por alegados “errores procesales”.
En esos debates iniciales quedó en evidencia el
carácter político del proceso, que si bien se apoya en asuntos jurídicos, tiene
como jueces a los 81 senadores, que en sus primeros escarceos hicieron oídos
sordos a un pedido hecho por Lewandowski.
“Los senadores se convierten ahora en verdaderos
jueces y, por tanto, deben dejar de lado sus preferencias políticas y
personales”, para “actuar con la máxima exención y objetividad”, evitando “todo
comportamiento que pueda suponer favoritismo o predisposición”, había dicho
Lewandowski al declarar abierta la sesión.
Sin embargo, los descalificativos abundaron. Desde los
grupos de izquierda se acusaron a quienes demandan la destitución de Rousseff
de “golpistas”, al tiempo que desde el otro lado, mayoritario, se llegó a
exigir que “los corruptos del PT vayan a prisión”.
Una de las cuestiones rechazadas por Lewandowski fue
formulada por la senadora comunista Vanessa Grazziotin y exigía la nulidad del
proceso argumentando que las irregularidades fiscales en las que se basa la
acusación corresponden a balances de 2015 del Gobierno de Rousseff, aún no
aprobados ni rechazados por el Congreso.
Lewandoswki, quien actúa como garante constitucional
del proceso, rechazó la apelación y aclaró que la aprobación o no de los
balances “no está vinculada” a las probables irregularidades “que se juzgan” y
puedan haber sido cometidas.
El presidente del Supremo tampoco aceptó otras
cuestiones que presentó el PT y pedían la nulidad del proceso fundamentadas en
la “ausencia de dolo” en las maniobras que se le atribuyen a Rousseff y en la
supuesta “motivación exclusivamente política” del juicio.
Las cuestiones previas consumieron las primeras tres
horas de la audiencia, en realidad dedicada a la presentación de los testigos
propuestos por la acusación y la defensa.
Una vez resueltos esos asuntos iniciales, el Senado
escuchará a Julio Marcelo de Oliveira, fiscal de un organismo de auditoría del
Estado que detectó las irregularidades que dieron pie a la acusación.
De Oliveira es el primero de los dos testigos
presentados por la parte acusatoria, mientras que la defensa ha propuesto seis.
Las declaraciones de los testigos terminarán la noche
del viernes o durante la madrugada del sábado, tras lo cual habrá un receso
hasta el lunes, cuando comparecerá la propia Rousseff.
La mandataria acudirá por primera vez ante el Senado
desde que se instauró el proceso, el pasado 12 de mayo, cuando fue suspendida
de sus funciones y sustituida en forma interina por el hasta entonces
vicepresidente Michel Temer, quien continuará en el poder en caso de la
destitución de Rousseff.
Tras escuchar a Rousseff, habrá un espacio para
debates y, una vez concluidos, el Senado procederá a la votación en que
decidirá su suerte, la cual sería realizada el martes o miércoles.


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