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martes, 30 de agosto de 2016

Dilma Rousseff concluyó su defensa y este martes el Senado entra en debates definitivos


La intervención de Dilma Rousseff ante el Senado
se prolongó durante casi 14 horas, tiempo en el
que respondió las preguntas de los 48 senadores
que se inscribieron para hablar.

La suspendida presidenta de Brasil  insistió en su denuncia de golpe de Estado contra la democracia. 

Brasilia, Brasil.- La comparecencia de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en el proceso que le puede costar la destitución concluyó este lunes y el Senado dejó para este martes, el debate previo a la votación final.


La intervención de Rousseff ante el Senado se prolongó durante casi 14 horas, tiempo en el que respondió las preguntas de los 48 senadores que se inscribieron para hablar.

Esta fue la primera comparecencia de Rousseff en el Senado desde que, el 12 de mayo pasado, se instauró el juicio político y fue suspendida del cargo, asumido por su entonces vicepresidente Michel Temer, quien seguirá en el poder si ella finalmente es destituida.

En su discurso y a lo largo del interrogatorio, Rousseff denunció que el país está “a un paso de un golpe de Estado” y manifestó su temor a la “muerte de la democracia” y a que no tengan continuidad las mejorías sociales que se alcanzaron durante su Gobierno y el de su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva.

También dijo que “ni mínimamente” se ha probado que hubo intencionalidad por su parte al firmar los decretos con los que alteró el presupuesto y por los que se le acusa de haber cometido un “delito de responsabilidad”, que la Constitución establece como un motivo para la destitución de un jefe de Estado.

En su alegato final, le pidió a los senadores que tengan “conciencia” a la hora de votar y les advirtió que es “muy grave apartar una presidenta de la República sin delito de responsabilidad”, lo que será una “herida muy difícil de ser curada”.

Sesionan este martes.- El presidente del Tribunal Supremo, Ricardo Lewandowski, que preside el juicio político como garante constitucional, suspendió la sesión hasta las duez de la mañana de este martes.

Este martes se celebrará el debate final, en el que los 81 senadores podrán hablar por 10 minutos y en el que la acusación y defensa presentarán sus alegatos finales durante una hora y media cada uno, con derecho a sendas réplicas de una hora, por lo que si se respetan los tiempos, la sesión se puede extender por 18 horas.

Una vez acaben las deliberaciones, tendrá lugar la votación final, que se realizará de forma nominal, lo que previsiblemente ocurrirá la madrugada del miércoles, según cálculos del presidente del Senado, Renán Calheiros.

La casi segura destitución.- Para que se apruebe la destitución, será necesaria una mayoría calificada de dos tercios (54 votos) entre los 81 senadores, una cifra que se presume accesible para los favorables a la salida de la mandataria.

En dos votaciones previas realizadas en fases anteriores del proceso en la Cámara Alta, los que apoyan la destitución de Rousseff sumaron 55 y 59 votos.

Este martes se abrirá en el Senado un espacio de
debates y, entre martes y miércoles, se prevé que
será realizada la votación que finalmente
decidirá la suerte de la mandataria.
Golpe de Estado contra la democracia.- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en sus últimos alegatos en el proceso que le puede costar el cargo, soportó este lunes un bombardeo de preguntas de senadores que piden su destitución y que, según palabras de la mandataria y algunos observadores: “sabían a injusticia”.

Rousseff compareció ante el Senado por primera vez desde que, el 12 de mayo pasado, se instauró el juicio político y fue suspendida del cargo, asumido por su vicepresidente Michel Temer, quien seguirá en el poder si ella finalmente es destituida esta misma semana.

Al presentar sus alegatos finales, Rousseff pronunció un denso y sereno discurso, en el que también apeló a lo emocional y en el que, por momentos, se le quebró la voz.

Insistió en su inocencia; negó todas las irregularidades fiscales que le achaca la acusación y aseguró que, en el ejercicio de su mandato, cumplió con rigor con el “compromiso de defender la Constitución” y las leyes.

Dijo que sentía “el gusto amargo y áspero de la injusticia” y avisó a los senadores que luego la interrogarían que no esperaran de ella el “obsequioso silencio frente a los cobardes que pretenden atentar contra el Estado de Derecho”.

En su discurso y en el interrogatorio posterior, por momentos pareció dar por perdida la batalla y hasta se refirió en pasado a su gestión de Gobierno, como cuando repasó las mejoras sociales que “se alcanzaron y ya no podrán continuar”.

Rousseff perderá su cargo si así lo decide una mayoría calificada de 54 votos, que representan los dos tercios de los escaños y que, a tenor de los discursos de los senadores, parece estar consolidada.

También pareció entregada cuando denunció que el país está “a un paso de un golpe de Estado” y manifestó su temor a la “muerte de la democracia”. Sin embargo, tuvo algunos momentos para la resistencia y llegó a espetarle a un senador que dio por hecho su destitución que no la condenara antes de tiempo.

“No me condene de antemano, porque eso es una afrenta al derecho del debido proceso”, le respondió al senador socialdemócrata José Aníbal Peres, quien le insinuó que podía haber renunciado y evitar así el “trauma” del juicio.

Cuando habían transcurrido las primeras diez horas de preguntas, para las que se inscribieron 51 de los 81 senadores, solo 33 habían participado, por lo que se calculaba que la audiencia se prolongaría hasta entrada la madrugada de este martes.

Rousseff, quien llegó al Senado arropada por su antecesor y padrino político Luiz Inácio Lula da Silva, respondió con serenidad y sostuvo una y otra vez que su “lucha” no es por un mandato, ni por vanidad ni poder, sino por “la democracia, la verdad y la justicia”.

Sus argumentos, los mismos que ha repetido desde que comenzó el proceso, no parecieron persuadir a los senadores convencidos de que las maniobras fiscales que se le atribuyen violaron la Constitución y tienen como pena la pérdida del mandato.

Ante cada muestra de desconfianza, Rousseff insistió en la tesis del “golpe”, volvió a proponer un plebiscito para que la sociedad se pronuncie sobre un anticipo de las elecciones previstas para 2018 y hasta dijo que puede recurrir a la Corte Suprema si el Senado se decanta por su destitución.

Eso, pese a que la audiencia era dirigida por el presidente del Tribunal Supremo, Ricardo Lewandowski, quien estaba sentado casi a su lado y actúa como garante constitucional de un proceso que está al filo de acabar.

En varias de sus intervenciones, Rousseff agradeció el respaldo que ha recibido de los movimientos sociales, que sin embargo casi no fueron vistos en Brasilia, donde se habían convocado marchas en favor de la mandataria y “contra el golpe”.

¿Pierde apoyo?.- Al caer la noche, apenas unas mil personas se habían congregado para apoyar a Rousseff en los alrededores del Senado. 

También hubo pequeñas protestas en otras regiones del país, en la mayoría de los casos sin incidentes, salvo en Sao Paulo, donde hubo algún choque entre policías y manifestantes que además de “condenar el golpe” gritaban “Fuera Temer”.
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