Escrito por
La Redacción.
julio 18, 2016
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La
reapertura de embajadas en La Habana y Washington,
el 20
de julio de 2015 marcó un hito fundamental en la
historia
de los antiguos enemigos.
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La Habana, Cuba.- El restablecimiento diplomático
entre Cuba y Estados Unidos cumplirá esta semana su primer aniversario con un
diálogo bilateral fluido, aunque en medio de una delicada coyuntura económica
en la isla, cuyos ciudadanos siguen esperando tras el deshielo mejoras
tangibles en su complicado día a día.
La reapertura de embajadas en La Habana y Washington,
el 20 de julio de 2015 marcó un hito fundamental en la historia de los antiguos
enemigos e impulsó “un proceso de construcción de confiabilidad que avanza”,
señaló a Efe el analista y exdiplomático cubano Carlos Alzugaray.
En su opinión, uno de los principales avances en la
compleja etapa de “normalización” de relaciones que se inició tras el
restablecimiento diplomático es “el diálogo cada vez más intenso y más constructivo
entre ambos gobiernos”.
Un año después de la reapertura de embajadas, la isla
y su poderoso vecino han logrado consolidar un fluido contacto
intergubernamental cuyos principales frutos han sido el acuerdo para el retorno
de los vuelos regulares a la mayor de las Antillas, que comenzarán el próximo
otoño, o el restablecimiento del servicio postal directo.
El deshielo ha propiciado también los primeros
convenios empresariales en materia de telecomunicaciones para “roaming” de
tráfico de voz, el inicio de cruceros regulares desde EEUU, e incluso el
desembarco de una empresa norteamericana en el sector turístico, en concreto,
la cadena “Starwood”, que ya ha comenzado a gestionar un hotel en La Habana en
asociación con la empresa estatal cubana Gaviota.
Ese proceso de “normalización” no está exento, sin
embargo, de grandes escollos como el embargo a la isla, que sigue vigente, el
reclamo de Cuba sobre la devolución de los terrenos que ocupa la Base Naval de
Guantánamo o las diferencias sobre derechos humanos y libertades.
Uno de los hitos históricos del primer año de
reapertura de embajadas fue la visita, el pasado marzo, del presidente de EEUU,
Barack Obama, a la isla, que sirvió para apuntalar la nueva era de relaciones y
que el mandatario norteamericano aprovechó para apostar por el futuro, la
reconciliación y la apertura.
A pesar de las expectativas que generó la
reconciliación con EEUU, Cuba llega al primer aniversario de la reapertura de
embajadas en medio de una situación económica adversa provocada, entre otros
factores, por la crisis en Venezuela, su principal aliado, que ha disminuido el
suministro de petróleo a la isla.
Con un modesto crecimiento del 1 por ciento en los
primeros seis meses del año (la mitad de lo previsto), el presidente Raúl Castro
ha anunciado medidas de ajuste que pasan por el ahorro, la reducción del gasto
y restricciones energéticas, con la promesa de que éstas no afectarán a la
población.
Analistas como Alzugaray consideran que esta coyuntura
puede contribuir a acelerar los procesos de diálogo y apertura con Estados
Unidos.
Y en la calle, la mayoría de los cubanos de a pie
coinciden en que el restablecimiento de relaciones ha sido “un acontecimiento
trascendental”, aunque también advierten de que aún no perciben cambios en la
vida diaria del país.
“Lo que he visto es un cambio en la actitud de las
personas”, admite David, un tatuador de 41 años, quien además añade que los
“cambios verdaderamente sustanciales están por ver”.
Más tajante, Marta, una habanera de 59 años que custodia
un museo de La Habana Vieja, dice que “no se ha visto ningún cambio”, mientras
que Yosmer, un jefe de obra de 28 años, tiene la esperanza de que la nueva
etapa flexibilice los trámites para viajar a EEUU, algo “que desea todo
cubano”.
Quienes ya han comenzado a llegar en mayor número a Cuba
son los estadounidenses desde que Obama autorizara en marzo pasado los viajes
educativos individuales, lo cual, junto a la llegada de cruceros
norteamericanos, ha provocado que la cifra de viajeros de EE.UU creciera un
83,9 por ciento en el primer semestre de 2016.
“Estamos muy entusiasmados con esta apertura, ha sido
un largo, largo tiempo, y la mayoría de los estadounidenses están emocionados
porque esto esté pasando, (…) y que puedan existir, no sólo intercambios económicos,
sino culturales, entre Cuba y EE.UU”, dijo a Efe, Brian, un profesor de
Portland de visita en La Habana.
“Estoy más que feliz por esta nueva relación, he
estado queriendo venir a Cuba por mucho, mucho tiempo”, aseguró por su parte,
Felicia, otra maestra norteamericana, que sólo lamenta que en su país hayan
“estado privados de esto por tanto tiempo, porque muchos otros estadounidenses
disfrutarían venir aquí”.
Para los estadounidenses sin embargo está prohibido
aún viajar a Cuba como turistas por lo que, según Alzugaray, uno de los
próximos pasos de Washington respecto a Cuba debería ser levantar esa
restricción.


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