Escrito por
La Redacción.
julio 23, 2016
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Danilo Medina asumirá el 16 de agosto su segundo mandato en un entorno que le favorece, pero trae sus dificultades.
SANTO DOMINGO.- El presidente Danilo Medina asumirá
oficialmente su segundo mandato como presidente constitucional en dos semanas y
en esta ocasión llega a la Presidencia de la República con un escenario
nacional y personal muy distinto al que le tocó en el 2012. El jefe de Estado
ahora tiene un liderazgo nacional mucho más fuerte, no solo por su impronta
como presidente, sino por la alta votación de 61.74% que logró en las pasadas
elecciones. A lo anterior hay que añadir la influencia que su figura tendrá
para la recomposición de otros poderes del Estado cuyos integrantes deben ser
elegidos por el Consejo Nacional de la Magistratura y un Congreso que el PLD
controla ampliamente.
Pero al mismo tiempo, Medina tiene un escenario de oposición más hostil que en
los pasados cuatro años, con partidos y dirigentes que enfilaron cañones contra
su figura desde la misma noche del 15 mayo y con cuyas acciones deslucieron el
histórico triunfo electoral que logró el gobernante. Lo contrario ocurrió en
los tres primeros años de su pasada gestión, en cuyo periodo solo recibió
elogios de todos los sectores incluidos los partidos de oposición y las
críticas fueron a caer en el expresidente Leonel Fernández. Por tanto, para el
próximo periodo la gobernabilidad debe estar en el centro de los pasos del
gobierno.
El tema más sensible para el presidente Medina será la reforma fiscal o pacto
fiscal que siempre se traduce en descontento de la población por el impacto
directo en la economía de la gente. La reforma fiscal del 2012, no afectó la
imagen de Medina porque recayó en la figura de Fernández por el déficit fiscal
que denunció la nueva administración.
En la actual coyuntura hay varios sectores empresariales que han advertido que
se debe firmar primero el Pacto Eléctrico en lugar del Pacto Fiscal, pero en la
agenda del Gobierno está primero el ajuste fiscal, según declaraciones del
ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, en una
entrevista que publicó este diario el primero de junio de este año.
A pesar de que la nueva administración deberá identificar nuevas fuentes para
obtener recursos, tiene a su favor el crecimiento y la estabilidad económica
que han caracterizado los gobiernos de los últimos 12 años. Y de hecho, el
pasado jueves el Banco Central anunció el pago total de la deuda con el Fondo
Monetario Internacional (FMI) y el gobierno ha proyectado un crecimiento de la
economía superior al 5% al finalizar este año.
Sin embargo, los altos niveles de desigualdad social y la permanencia de
problemas como la energía eléctrica, el desempleo y el alto costo de la vida,
ponen presión sobre el próximo gobierno de un partido que ya va para 16 años
administrando el país.
Hay que añadir la incertidumbre que genera la situación internacional, pues
recientemente la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que hay
preocupación de que se pueda generar “un frenazo económico” motivado por
especulación de los mercados. Una advertencia similar lanzó el expresidente
Fernández y presidente del PLD, que mantiene la tesis de que el manejo del
sistema financiero internacional y especulación de los mercados a futuro podría
generar una situación de crisis económica mundial de consecuencias
impredecibles para la humanidad.
Reto de la recomposición de la JCE y altas cortes.- Bajo el liderazgo de
Medina, el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) elegirá a los nuevos
jueces del Tribunal Superior Electoral (TSE), evaluará a los magistrados de la
Suprema Corte de Justicia y elegirá a seis jueces del Tribunal Constitucional
que cumplen su periodo en los próximos cuatro años. Ese tema ha sido
precisamente el principal foco de crítica por parte de la oposición política,
encabezada por el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el PRSC. Las
exigencias de los partidos de oposición y la sociedad civil es que los
integrantes de los órganos electorales sean personas apartidistas.
En los cuatro años transcurridos desde el 2012 hasta la fecha, uno de los
sectores más criticados del país ha sido el judicial, tanto en el nivel
electoral como de justicia ordinaria y sus principales críticos son los mismos
de ahora, el expresidente Hipólito Mejía y Luis Abinader, que salieron del PRD
y ahora encabezan el PRM. A Mejía y Abinader se han sumado el PRSC y su
presidente Federico (Quique) Antún Batlle, que fueron aliados de Medina por más
de tres años. También siguen en el escenario Guillermo Moreno y entidades de la
sociedad civil como Participación Ciudadana y algunos sectores empresariales,
que han sido críticos de la supuesta parcialidad de la justicia.
A Medina ya se le ha criticado porque su partido escogió como presidenta de la
Cámara de Diputados a su hermana Lucía (Yomaira), que además será miembro del
Consejo Nacional de la Magistratura. En este periodo el Senado también elegirá
a los nuevos miembros de la JCE, otro órgano que ha sido objeto de duras
críticas. También tendrá que escogerse a los miembros de la Cámara de Cuentas.
Presión por funcionarios y cargos.- Medina también tiene presión de la
opinión pública para que cambie funcionarios de su gobierno que llevan hasta 12
años en el cargo, pero esa exigencia es un dilema para el gobernante, pues en
su mayoría se trata de miembros del Comité Político del Partido de la
Liberación Dominicana (PLD) y que apoyaron el proyecto de reforma
constitucional que le permitió reelegirse.
Los partidos aliados, en especial el Partido Revolucionario Dominicano (PRD),
representa otro nivel de presión para el gobernante, que esperan posiciones en
el gobierno. Pero Medina tiene poco rejuego, pues a pesar de que el Partido
Reformista Social Cristiano (PRSC) ya no es aliado del PLD, los dirigentes de
esa organización que estaban en el Estado apoyaron a Medina y siguen en sus
cargos y ahora sin partido porque fueron expulsados.
Medina tiene a su favor que su partido logró disipar la presión interna que se
generó una vez pasadas las elecciones y la solución de los presidentes de las
cámaras legislativas por los próximos cuatro años despejó el ambiente interno.
Sin embargo, las aspiraciones presidenciales de muchos dirigentes del PLD
pueden aparecer en cualquier momento, mientras que hay sectores del partido
oficial que tienen el temor de que el gobernante pueda intentar una nueva
reforma constitucional para una nueva repostulación, a pesar de que Medina ha
dicho una y otra vez que jamás volverá aspirar a la Presidencia.
Aspectos como el tema de una segunda reforma constitucional para hacer más
rígida la Carta Magna para futuras modificaciones, propuesta por el
expresidente Fernández, y que no han sido tocados por el PLD, generan
inquietudes.
Presión por aumento salaria.- Los médicos le han dado agua de beber al
presidente Medina desde que Waldo Ariel Suero ganó la presidencia del Colegio
Médico Dominicano (CMD) que presionan por un aumento de salarios pero el
gobierno lo condiciona a que cumplan con el horario establecido. Otro sector
que espera por un alza salarial son los profesores de la Universidad Autónoma
de Santo Domingo (UASD) y el problema es mayor porque la academia es uno de los
principales escenarios de protestas en el país.
Reformas políticas y electorales.- Aunque uno de los temas que más se
debate en la opinión pública es la aprobación de la ley de partidos y el
Presidente se comprometió a impulsarla, en realidad es uno de los que menos
problemas le genera a la administración de Medina, pues no es propio del
Ejecutivo, sino de los partidos y el Congreso.
El presidente Medina se comprometió a buscar el consenso y el apoyo necesario
para impulsar la aprobación de la ley de partidos que lleva más de 15 años en
discusión, pero no ha sido posible un acuerdo entre los partidos políticos.
La discusión inició la semana que recién finaliza y continuará el próximo
lunes, pero los partidos de oposición, en especial el PRM y el PRSC, han
condicionado su participación a que la discusión involucre a los miembros de
los órganos electorales que deben ser elegidos a partir del 16 de agosto.
Seguridad, el talón de Aquiles.- La situación de inseguridad ciudadana
que vive el país sigue siendo el “talón de Aquiles” del gobierno de Medina.
Recientemente se aprobó la Ley de Reforma a la Policía, que pone en manos del
Gobierno un nuevo instrumento para diseñar políticas orientadas a enfrentar el
principal problema de los dominicanos, según encuestas. Sin embargo, en el
programa de gobierno de Medina 2016-2020, no se aprecian planes para enfrentar
la inseguridad más allá de lo que se ha implementado y que no han dado
resultados.
Sigue su mismo ritmo de trabajo tras comicios.- En medio de los escarceos de la
oposición por supuestas irregularidades en las pasadas elecciones, el
presidente Medina continuó su trabajo habitual y retomó sus visitas sorpresa de
los domingos, el programa estrella que lo ha posicionado en el gusto de la
gente. Igualmente, Medina inauguró en el proceso de transición La Nueva
Barquita, uno de los proyectos que prometió el gobernante para el periodo que
finaliza el 16 de agosto. El gobernante también supervisó el desarrollo de la
primera etapa del proyecto de viviendas Ciudad Juan Bosch que construye el
Gobierno en coordinación con el sector privado. Ya el presidente Medina y su
equipo trabajan en la elaboración de su discurso de toma de posesión.

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