Escrito por
La Redacción.
junio 07, 2016
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En su
nuevo habitad, con su nuevo estilo de vida,
Teodora
Merán lleva la basura a un contenedor.
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Ya hay veinte familias residiendo en el proyecto, como forma de impulsar un
“Plan Piloto” de adecuación al nuevo habitad.
NUEVA BARQUITA, LA JAVILLA, SANTO
DOMINGO NORTE.- Concluyó este
lunes el traslado de las primeras 20 familias de la vieja a la Nueva Barquita
que construye el Gobierno, en La Javilla, Sabana Perdida, proyecto que será
inaugurado por el presidente Danilo Medina a finales de este mes, según el
director Ejecutivo de la Unidad Ejecutora para la Rehabilitación de la Barquita
(URBE) José Miguel González Cuadra.
González Cuadra dice que todos los niños de La
Barquita de Los Mina iniciarán el próximo año escolar en el nuevo proyecto,
dotado de un liceo, estancia infantil, un centro de atención primaria, cancha
deportiva, un centro Progresando, Cuerpo de Bomberos, un puesto Policial, y
todos los servicios básicos que necesita una ciudad.
Para el traslado las autoridades toman todas las
medidas de precaución posible para evitar los menores errores posibles.
González Cuadra justifica la lentitud en el proceso
porque se trata de un plan de piloto de 20 familias con el objetivo de aprender
de cualquier error debido a que se trata de una gran movilización de seres
humanos.
Expresa que una vez sea inaugurado el proyecto, entre
el 29 y 30 de este mes el proceso de traslado no se detendrá hasta que las
1,600 familias estén en el nuevo proyecto, con un costo superior a los cuatro
mil millones de pesos.
Sostuvo que el proceso consta que en una vez se
produce el traslado inmediatamente se derriba la vivienda en la vieja Barquita,
porque el objetivo es convertir el área en un gran parque ecológico.
Asegura que terminada la inauguración URBE estará
lista para movilizar, el resto de las familias de La Lechuga, La Lata, La
Barquita y Los Reguindao, ya que es así como se dividen los sectores en la
margen del Ozama.
Aclara que no se trata solamente de entregar una
vivienda, sino de ofrecerles una nueva forma de vida digna, donde también
aprendan a convivir.
Explica que no es que las familias de La Barquita y
otros sectores depauperados no saben convivir, sino que las condiciones no se
los permiten, como se demuestra ahora cuando habitan en un ambiente diferente.
Morenny Pinales, tenía empacados los pocos ajuares que
con que cuenta, desde hace una semana, pero este lunes terminaba de echar en fundas las
piezas de vestir porque estaba en la lista para ser trasladada a un apartamento
en la Nueva Barquita junto a sus dos hijos.
Pinales no podía ocultar la emoción y al ser
preguntada sobre su estado de animo de inmediato su rostro la delató con una
sonrisa a flor de labio.
Justificó la pesadilla que padecía mostrando algunos
charcos de agua dentro de la sala de su casa de cartón y hojalata, pues hace
dos semanas por las lluvias, las aguas río Ozama inundaron las viviendas.
Aracelis Cuevas, madre de tres hijos y abuela de
otros, mostró su desesperación al ver que sus vecinos más cercanos se van
mientras su casa no está dentro de las primeras 20 del plan piloto.
“Me desespero, me pongo nerviosa porque creo que me
van a dejar sola aquí. Pero estoy segura que el presidente Danilo no va a
permitir que me dejen en este lugar” expresa.


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