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viernes, 3 de junio de 2016

La Nueva Barquita laboratorio social para articular y conectar el DN y SDN


Estamos frente a un nuevo enfoque de sostenibilidad en
el tema de la vivienda social en República Dominicana,
al construir un proceso urbano modelo como punto de
arranque para el saneamiento del río Ozama.

SANTO DOMINGO.- La Nueva Barquita es el laboratorio social dominicano, del que se aprenderá para articular y conectar a Santo Domingo, que está partida entre las personas que viven con carencias de todo y los que disfrutan de las riquezas nacionales.

La apreciación es del consultor del proyecto gubernamental La Nueva Barquita, arquitecto Jorge Mario Jauregui, quien tiene una vasta experiencia de más de 15 años desarrollando proyectos similares en favelas de Río de Janeiro, Brasil.


Estuvo en el país en el año 2000 para participar en un evento denominado “20 ideas para Santo Domingo”, las cuales fueron llevadas a un libro. En esa ocasión analizó la intervención articuladora del barrio La Zurza.

“Ahora con la Nueva Barquita se busca articular la ciudad activa, la ciudad dividida entre lo formal y lo informal, entre los incluidos y los excluidos de los beneficios de la humanidad”, expresa el experto al ser entrevistado junto a la coordinadora del proyecto, Patricia Cuevas.

El proyecto la Nueva Barquita, iniciado hace dos años, sacará del riesgo de las inundaciones y exclusión social a más de 5,500 moradores del barrio La Barquita en Santo Domingo Este, mostrando un nuevo enfoque de sostenibilidad en el tema de la vivienda social en República Dominicana, al construir un proceso urbano modelo como punto de arranque para el saneamiento del río Ozama.

Mejorará tanto la calidad de vida de los favorecidos por las viviendas, como la de los residentes de su entorno y del resto de municipio al beneficiarse de las nuevas infraestructuras, servicios y dotaciones urbanas que brindará el proyecto en un ámbito supramunicipal.

Activará una dinámica paralela de inserción educativa y social de ciudadanos excluidos. Se aprovechará la oportunidad que presenta este proceso, como dinamizador de la cohesión social, para posibilitar una mejora educativa en valores cívicos.

Fomentará el fortalecimiento institucional, mediante la inter-colaboración entre distintas instituciones públicas, civiles y privadas con el proyecto. Junto al ayuntamiento de Santo Domingo Norte, el proyecto prevé un mejoramiento del entorno mediante planes de gestión de residuos sólidos, movilidad y manejo de aguas residuales.

El proyecto prevé la integración al Cinturón Verde de Santo Domingo. Contribuirá al desarrollo local mediante una apuesta por la regeneración del tejido económico del barrio, introduciendo usos de suelo mixto en el proyecto de vivienda social.

Mejorará los accesos del sector, conectando el interior del barrio con las principales arterias de comunicación de la ciudad para facilitar y fomentar el uso de transporte público (metro, autobús y transporte fluvial).

Para el experto Jauregui la primera etapa de la Nueva Barquita se está constituyendo en un laboratorio social, en el cual se aprenderá todo lo que hay que hacer y cómo hacerlo para los proyectos futuros.

Elogió la decisión política del presidente de la República, Danilo Medina, de realizar una experiencia significativa de escala grande. Considera el proyecto positivo, que genera un legado para la cultura urbana de Santo Domingo.

En ese proyecto se conjugan los elementos vinculados a los aspectos físicos, sociales, económicos, culturales y existenciales.

En la Nueva Barquita se aborda la forma de vida de la gente que es de dificultad, se articula el medio ambiente, la seguridad ciudadana, y cuestiones del sujeto contemporáneo, que está cambiando sus relaciones a partir del uso de las tecnologías, la información y la comunicación.

En la Nueva Barquita, dice el arquitecto consultor, se configura un nuevo paisaje, se percibe una ciudad nueva, un nuevo núcleo urbano.

Acompañar a las familias.- Para el consultor Jauregui es de vital importancia continuar con el proceso de acompañamiento de los inquilinos de la Nueva Barquita, preparándolos para su otra realidad, a través de trabajadores sociales.

El proyecto la Nueva Barquita, iniciado hace dos años, sacará del
riesgo de las inundaciones y exclusión social a más de 5,500
moradores del barrio La Barquita en Santo Domingo Este.
Es que la transición de vida es abismal.- Personas que vivían en espacios de 15 metros cuadrados pasan a una casa de 68 y 76 metros cuadrados, con todos los servicios o equipamientos sociales. Ese proceso requiere de una enseñanza, de un aprendizaje, de nuevos comportamientos. 

Para esas personas no existía la dimensión pública y cuando se pasa a la nueva situación se entra en el conflicto de pasar de lo mío a lo nuestro, que se debe ir formando la idea de condominios sociales, ante las dificultades y complejidades para asumir responsabilidades.

Ante el alto nivel de desempleo de los pobladores de la Nueva Barquita, el consultor propone impulsar la capacitación laboral y la educación. La mayoría de los habitantes de ese barrio se beneficia de los programas sociales del Gobierno.

Testimonios.- En tanto, la coordinadora del proyecto, Patricia Cuevas, expresa que las familias que son trasladadas atraviesan por un momento emocionalmente difícil, experimentando sentimientos encontrados entre el duelo que implica la salida de su antiguo hogar y la alegría por la llegada a sus nuevas casas.

“Los primeros momentos son confusos, los niños no se creen que pueden elegir su habitación, van indicando donde poner sus enseres al personal de mudanza que les asiste y hay muchas decisiones que tomar. 

Las primeras familias en habitar La Nueva Barquita están en condiciones especiales “Entre los cambios más notables y poderosos a los cuales la gente está reaccionando es al silencio. Valoran la tranquilidad del lugar.

Población a trasladar.- Serán trasladadas 1,300 familias. Cuevas revela que hay 100 envejecientes que viven solos. Unos 600 niños tienen edades de 0 a 5 años y hay la misma cantidad de adolescentes y jóvenes de 12 a 18 años, 400 entre 6 a 12 años. la inserción escolar es alta y el desempleo también.

La mayoría se dedica al empleo informal. Más del 70% de las mujeres son trabajadoras domésticas que regresan a sus casas los fines de semana y por lo tanto los niños se quedan solos mucho tiempo. Muchos hombres se van de madrugada al mercado.

Un patronato administrará la Nueva Barquita.
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