Escrito por
La Redacción.
junio 29, 2016
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Según Joseph Harold Pierre, la prolongación del mandato del presidente provisional Jocelerme Privert en Haití, es la decisión sabia que debe adoptarse de cara a salir de la actual situación en ese país.
Durante entrevista periodística, Joseph Harold Pierre,
representante en Haití de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia,
presenta una radiografía
sobre la actual coyuntura política del vecino país.

El doctor Joseph Harold Pierre, quien es profesor de
Economía en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y de
Ciencias Políticas en la Universidad Iberoamericana (UNIBE) en Santo Domingo, recordó
que en el gobierno de Michell Martelly, los cambios continuos originaron la
implementación de varias iniciativas que los dos gobiernos dominicano y
haitiano habían acordado.
“Pero, además, el tema de la prohibición de las
exportaciones de 23 productos dominicanos por vía terrestre hacia Haití es un
tema a tratar en el parlamento”, observó Joseph Harold Pierre, quien es,
además, un colaborador del Centro de Capacitación para Políticas Publicas en
Santo Domingo (CAPP).
A continuación la entrevista completa concedida por el
catedrático universitrario Joseph Harold Pierre, quien tocó diversos temas
durante su conversación con los periodistas que hablaron con él:
1 – Privert anunció en días pasados que continuará en
el poder hasta que el Parlamento elija un nuevo presidente interino, ¿Cuáles
consecuencias podría traer esta decisión?
Antes que todo, quiero esclarecer un poco la pregunta.
Privert no está esperando la elección de un nuevo presidente, sino que “la
asamblea nacional tome las disposiciones que se impongan” respecto al
término de su mandato, conforme al artículo 7 del Acuerdo del 5 de febrero que
le dio acceso a la presidencia. Hecha esta aclaración, creo que la declaración
del presidente interno se inscribe en la letra y espíritu del mencionado documento
que evitó una crisis mayor en Haití a inicio de este año.
En la coyuntura actual y leídas a través de un prisma
político-institucional, las consecuencias de la decisión de Privert de
mantenerse en el poder resulta ser una pregunta segundaria. La pregunta
fundamental y no menos espinosa es cuáles son “las disposiciones que se
impongan” al terminar estos 120 días. Como ciudadano haitiano muy
preocupado por la situación de mi país y por mi convicción inquebrantable de
que el desarrollo de Haití pasa necesariamente por el fortalecimiento de las
instituciones, entiendo que la prolongación del mandato del presidente
provisional es la decisión sabia, la “que se imponga”.
Tomo esta posición por varias razones. Primero, dado
el disfuncionamiento de las instituciones haitianas, era ingenuo pensar que las
elecciones pudieron organizarse en cuatro meses. Este lapso, como bien se ha
visto, era suficiente sólo para la formación de un nuevo organismo electoral
(el cual es el número 19 mientras que tendría que ser el tercero por mandato
constitucional), la realización del trabajo de la Comisión Independiente de
Evaluación y Verificación Electoral (CIEVE), y la inscripción de los
candidatos. Segundo, el organismo electoral precisa de un fortalecimiento
técnico y estratégico que va más allá del cambio de sus 9 miembros. No se podía
esperar esta transformación de un aparato garantizador (u obstaculizador) de
elecciones transparentes, y dotada de la capacidad de romper la espiral de
crisis postelectorales en tan poco tiempo. Es más, ahora mismo, esta estructura
a la cual hago referencia aún no se ha establecido de cara a las contiendas de
octubre. Tercero, allende un trabajo técnico, la ausencia de consenso,
por lo tanto el déficit de liderazgo, en la política haitiana ralentiza el
ritmo de los procesos políticos en el país. En el marco de este gobierno
provisional, la ratificación del Primer Ministro constituye una prueba prístina
de ello. En efecto, se ha tomado más de un mes para llegar a un primer ministro
que satisfaga los intereses de la mayoría. Aquí sería necesario analizar la
eficiencia de los “bajaderos” ofrecidos por la constitución haitiana en
periodo de crisis; pero tal estudio desborda el alcance de esta entrevista. En
resumidas cuentas, la lentitud del proceso es sintomática de los males que
padece la sociedad haitiana, entre ellos debilidad institucional y ausencia de
liderazgo. La forma de evitar que se alargue la transición más allá del 7 de
febrero de 2017 es dejar que Privert y su gobierno encaminen el proceso
electoral hacia su término.
2 – ¿Qué otros candidatos están aspirando a esa
posición?
La elección del presidente del Senado como presidente
provisional fue el resultado de un consenso político que desborda el marco
constitucional. En caso de que la asamblea ponga fin al mandato de Privert,
conforme al artículo 149.1 de la Carta Magna haitiana, le incumbe al
consejo de ministros bajo la presidencia del Primer Ministro, llenar el vacío
generado. De paso, la misma crítica que le hice al Acuerdo del 5 de febrero por
su falta de realismo vale también para el artículo. 149.1 de la constitución y
la ley electoral. En efecto, dichos textos estipulan que en caso de una
vacancia presidencial, los comicios para elegir a un nuevo presidente deben
realizarse entre 60 y 120 días luego de la vacancia. Sigo enfatizando que las
deficiencias institucionales no permiten realizar elecciones en un tiempo tan
corto. Ahora bien, volviendo a la pregunta de partida, cabe decir que
históricamente y conforme a la constitución del 1987 (antes de la reforma del
2012), el presidente de la Suprema Corte de Justicia asumía la vacante
presidencial. El caso más famoso es el de Ertha Pascal Trouillot, primera mujer
presidenta de Haití, y que además organizó las primeras elecciones democráticas
del país. Así pues, en la coyuntura actual, Enex Jean-Charles, Primer
Ministro, es el funcionario que legalmente puede aspirar a este puesto, y
Jules Cantave, Presidente de la Suprema Corte de Justicia, en el marco de un
eventual consenso y bajo la influencia del peso de una tradición.
3 – ¿Cuál o cuáles podrían haber sido la causa para
que el Parlamento no tuviera quórum?
La causa principal y única de la ausencia del número
de parlamentarios requeridos para el quórum son los intereses individuales. Si
bien es cierto que los parlamentarios están divididos en dos bandos: los que
optan por la continuación de Privert y los que anhelan su salida del poder. El
primer grupo es encabezado por los partidarios de Lavalas (o sea del de la
candidata Maryse Narcisse) quienes proyectan a Aristide en Privert. Además, se
inscriben en este bando los simpatizantes de Préval, aliado de Jude Célestin,
los fanáticos de Moïse Jean-Charles, y todo aquel (en el ámbito político o de
la sociedad civil) que estuviera en desacuerdo con el gobierno de Michel
Martelly y la celebración de la segunda vuelta de las elecciones anuladas. Por
su parte, el segundo grupo está constituido por el llamado “Alianza democrática
(Entente démocratique)” que engloba al partido PHTK (de Michel Martelly)
bajo el cual se presenta Jovenel Moïse, el partido KID del ex-Primer Ministro
Evans Paul y otros aliados. Es importante recalcar que esta división no resulta
de fracturas ideológicas sino de ambiciones particulares. En Haití, a cada
nuevo gobierno, hay una separación del pastel, como reza el dicho popular. Así
pues, las luchas se explican sencillamente por la codicia de los puestos al
caer un gobierno.
Finalmente, cabe recordar que ya fueron fracasados dos
intentos de asamblea nacional los días 13 y 21 del mes corriente. La excusa del
primer fiasco fue la incapacidad de entenderse sobre la agenda del día,
mientras que se arguyó la falta de seguridad como pretexto del segundo
infortunio. Sin embargo, es de mencionar que, por cierto, partidarios de Privert
crearon un clima de inseguridad frente al parlamento. Pero, eso no es algo
nuevo que hubiera impedido a la celebración de la Asamblea. Espero que se tomen
las medidas seguridad necesarias y que los parlamentarios renuncien a su deseo
de boicot, para que la asamblea nacional sesione este 28 de junio, tal como fue
anunciado.
4 – ¿Cómo podrían afectar o ayudar en el futuro
político de Haití, las decisiones que se tomen de ahora en adelante?
Antes que todo, hay que especificar las decisiones que
puedan tomarse en la coyuntura actual. Son varias, pero me enfoco en estas dos
que me parecen de las más relevantes: la suspensión o continuación del mandato
de Privert, y la celebración de las elecciones sin la ayuda de la comunidad
internacional.
Respecto a la primera medida, un consenso de la
asamblea general que prorrogue al mandato de Privert hasta el 7 de febrero de
2017 significa un paso hacia el retorno al orden constitucional, única garantía
de la estabilidad política y económica. Tomar la decisión contraria tendría
como impacto directo la emergencia de una crisis mayor al estallido popular en
contra del ballotage pautado para enero pasado, una mayor debilidad
institucional, y un endurecimiento mucho más fuerte de las posiciones políticas
extremistas.
Por lo que atañe a la segunda decisión, o sea la de
organizar las elecciones sin la ayuda de la comunidad internacional, es un tema
muy espinoso. En efecto, las elecciones de la era democrática haitiana, excepto
los comicios del 2011, siempre han sido financiadas por la comunidad
internacional. Las elecciones pasadas fueron financiadas principalmente por los
Estados Unidos que desembolsó 33 millones de dólares, las Naciones Unidas y el
llamado “Core Group”, una agrupación de países e instituciones compuesto por Francia,
Canadá, Brasil, España, la Unión Europea y la OEA. El PNUD era la
institución que administraba estos fondos.
Hoy en día quedó tan sólo menos de
10 millones dólares del dinero destinado a las elecciones del año pasado. Los
comicios del próximo 9 de octubre costarán 55 millones de dólares de los cuales
el Estado haitiano dispone de 30 millones. ¿De dónde provendrá el monto
faltante? ¿Del tesoro público o de la comunidad internacional? Hasta ahora
ninguna institución de la comunidad internacional ha manifestado su voluntad de
apoyar financieramente las elecciones.
Este silencio se explica por el que
dicha comunidad haya optado por la celebración de la segunda vuelta de las
elecciones pasadas. Si la OEA, a través de varias declaraciones de su Secretario,
Luis Almagro, dice apoyar el actual proceso, los Estados Unidos, por su parte,
aunque afirma reconocer la presidencia interina de Privert, aún no se ha
pronunciado, mientras que la Unión Europea rechazó las recomendaciones de la
Comisión de evaluación y verificación, respecto a la anulación de las pasadas
elecciones, y puso fin a su misión de participación electoral en Haití.
La organización de las elecciones sin el apoyo de la
comunidad internacional podría significar una mayor independencia del proceso
electoral. Sin embargo, cabe preguntar si, racionalmente, el país tiene los
recursos para este sacrificio, o si no sería mejor que se visualizaría como una
meta de mediano plazo, o sea para las elecciones del 2021. Además, la no
financiación de los comicios por la comunidad internacional no constituye de
por sí – y eso de ninguna manera – el respeto de la voluntad popular;
pues los haitianos son los primeros que quieren cambiar los resultados. De
todos modos, se necesitará la observación de la comunidad internacional, pese a
que los comicios pueden organizarse sin el apoyo financiero de esta última.
5 – ¿Cuál es el panorama de la sociedad?
El panorama de la sociedad haitiana en la coyuntura
actual es el de una sociedad tensa, abatida, pero que no pierde sus esperanzas
en que el país pueda enrumbarse hacia un nuevo horizonte diferente al caos que
ha vivido desde la transición iniciada en 1987.
Hay un gran vacío de liderazgo. Si los 54 candidatos a
la presidencia de las elecciones se prestaron a un escenario onírico, los 27
que se han inscrito para los comicios de octubre no constituyeron un panorama
menos insólito, tanto que es inconcebible que haya tantos ciudadanos deseosos
de servir a su pueblo pero incapaces de empezar este servicio, poniéndose de
acuerdo para reducir el número de aspirantes.
Aun así, el pueblo sigue creyendo
que llegará un momento donde pueda haber, por ejemplo tan sólo 4 candidatos en
elecciones presidenciales, en Haití. En estas presentes elecciones, serían los
4 más votados en las últimas elecciones. Los fraudes pudieron haberlos cambiado
de rango, pero seguirán siendo los más importantes en elecciones libres y
transparentes.
En lo económico, la depreciación de la gourde respecto
al dólar ha ido en caída libre desde el año pasado, alcanzando el 30%, de
mayo 2015 (47.7) a mayo 2016 (62.1). Frente a esta situación, si no
fuera por las remesas que representan más de dos mil millones dólares
(alrededor de un cuarto del PIB), la crisis económica se habría revelado más
drástica.
En resumidas cuentas, pese a la atomización de los
partidos políticos, la debilidad de las instituciones, la mayor parte del
pueblo se siente vencedor en la anulación de las elecciones pasadas y está
lista para tomar el camino de las urnas el próximo 9 de octubre. Espero
que la asamblea nacional, si llega a unirse para sesionar sobre el caso de
Privert, tenga la sabiduría de alargar el mandato del presidente provisional y
que éste no trate de influenciar el aparato electoral a favor de los candidatos
de sus familias políticas, a saber Jude Célestin y Maryse Narcisse, como ha
venido denunciando Jovenel Moïse y sus partidarios.
6 – ¿Crees que esta situación de “limbo político”
afecta la relación domínico-haitiana?
Por cierto, la situación actual de Haití afecta a las
relaciones domínico-haitianas. La estabilización de la situación actual implica
un mejor funcionamiento de las instituciones. Se puede recordar que en el
gobierno de Martelly, los cambios continuos ralentizó la implementación de
varias iniciativas que los dos gobiernos dominicano y haitiano habían acordado.
Además, el tema de la prohibición de las exportaciones de 23 productos
dominicanos por vía terrestre hacia Haití es un tema a tratar en el parlamento.
Sin embargo, como bien se entenderá y realismo político obliga, tal no es ni
puede ser la prioridad ahora. Las consecuencias de dicha interdicción son
nefastas por ambos lados.
Del lado dominicano, según datos de la Dirección
General de Aduanas, las exportaciones han bajado en 19% en el primer
cuatrimestre del año del 2016, respecto al 2015, pasando de 350.5 millones de
dólares en el 2015 a 284.4 millones este año. Del lado haitiano, esa reducción
de abastecimiento de producto dominicano equivale a un encarecimiento de la
vida en Haití. De hecho, hoy en día, la producción agropecuaria haitiana puede
cubrir menos de una tercera parte (30%) de la demanda local. En el 2013, hice
la investigación “Presupuesto 2013-2014 [de Haití] y comercio
dominico-haitiano” y uno de los hallazgos revelaba que Haití ganaba en promedio
100 dólares para cada tonelada de productos dominicanos importados respecto a
los bienes comprados desde Estados Unidos. Y este país sigue siendo el con
menor costo de transporte, aparte de la República Dominicana.
Breve reseña de Joseph Harold Pierre.- Economista y Politólogo. Profesor
de Economía en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y
Ciencia política en la Universidad Iberoamericana (UNIBE) en Santo Domingo.
Coordinador general de la organización de jóvenes profesionales haitianos,
llamada NAPSA (Siglas en Creole de “Estamos Salvando a Haití”) cuyos objetivos
son el desarrollo económico, la consolidación democrática y la cohesión social
y cultural de Haití. Representante en Haití de la Red Latinoamericana de
Jóvenes por la Democracia. Colaborador del Centro de Capacitación para
Políticas Publicas en Santo Domingo (CAPP).


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