Escrito por
La Redacción.
mayo 22, 2016
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Santo
Domingo.- Por lo menos
cinco empresas depositan sus desperdicios en las aguas de los ríos Ozama e
Isabela. Esa situación, sumada al abandono de las autoridades para la
reubicación de las miles de familias que viven a orillas de los dos afluentes y
decenas de cañadas altamente contaminadas, son las mayores preocupaciones que
tienen los residentes en esa zona.
Este domingo, Día de la Biodiversidad Biológica, un recorrido por los alrededores de los ríos Ozama e
Isabela, en su paso por la ciudad, sirbió para confirmar la gran contaminación que afecta a
las personas que viven en esa zona, donde las aguas de ambos acuíferos van
cambiando de color cada cierto tiempo, según el residuo tóxico que depositen
las empresas.
Carlos Jiménez tiene 40 años, nació y creció en La
Zurza, a orillas del río Isabela, procrear una familia le hizo ver la vida
desde otra perspectiva, pues ahora tiene que velar por la vida de sus cinco
hijos.
Fue precisamente procrear una familia que le hizo
considerar que tanto ellos como las otras miles de familias que viven en esa
localidad, no pueden continuar viviendo cerca de un río con tanta contaminación
provocada por varias empresas, lo que causa que la vida de cada uno de los residentes
se vaya desgastando de manera apresurada, por estar en contacto con químicos y
plagas procedentes del río y las cañadas.
“Las aguas del río Isabela y la ‘cañada del diablo’
cambian más de 10 veces al día, y eso va a depender del tipo de químicos y otros
desperdicios que depositen las empresas en este río”, expresa Jiménez.
Cuenta que a veces baja por la “cañada del diablo”,
que conecta directamente con el río Isabela, una especie de gasoil, y que eso
es cuando las empresas están lavando sus maquinarias.
Otras veces, según cuenta, el agua se pone totalmente
blanca, amarilla, roja, entre otros colores.
“En las aguas de este río ya no hay peces como antes,
y eso es por tanta contaminación que hay. La contaminación terminó con todos,
antes se podía pescar, obviamente ya no, si aparecen uno o dos peces sería un
riesgo demasiado grande comérselos”, dice.
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La situación mediambiental del río Ozama es cada día peor.
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Indiferencia.- Lamenta que lo peor de todo es que las autoridades no
toman cartas en el asunto para impedirles a esas empresas que depositen sus
desperdicios en el río y cañadas, “esta es una contaminación demasiado fuerte y
nos afecta a todos”.
Asegura que cuando llueve, muchos se tienen que ir de
sus residencias por el mal olor que se desprende de las cañadas y el río
Isabela.
Indicó que la contaminación provoca muchas
enfermedades, especialmente las transmitidas por el mosquito Aedes Aegypti, que
son dengue, zika y chikungunya. También hay muchos ratones, aunque con tanta
contaminación mueren rápido, refirió.
“Es lamentable que nadie se preocupe por lo más pobres,
los que vivimos en la parte marginal, como ellos dicen, no les importa nada, es
por eso que esas empresas tiran todos esos desperdicios tóxicos que hasta nos
pueden matar, porque no les importan la vida de nosotros”, lamenta.
Judith Agramonte, de 32 años y madre de cuatro niños,
no tiene otra palabra con la cual describir la situación que viven cada día por
la contaminación, que no sea “mal”.
“Estamos mal, imagínate, no hay otra forma de estar
con todos estos mosquitos y el gran mal olor que desprende el río. Desde que
cae la noche, tenemos que tener los niños abrigados, haya el calor que haya,
para que no se nos enfermen de la piel ni les vaya a picar un mosquito de los
que dan dengue”, expresa. Dice que hay de todo, incluso, culebras.
Admite que las autoridades a veces fumigan, pero
considera que eso en vez de ayudar, provoca que salgan más mosquitos.
“Esperamos que las autoridades nos saquen de aquí
rápido. Tengo seis años viviendo aquí y el río se ha metido varias veces y lo
poco que tenemos se daña. Yo no tengo ni trabajo, eso quisiera yo, pero no
aparece nada”, argumentó.
Los residentes frente al río Ozama viven la misma
situación, aunque las autoridades sanearon las más grandes cañadas, todavía
quedan decenas sin limpiar.
“El río y las cañadas definitivamente son las
principales vías de contaminación. Hay muchos mosquitos, cucarachas, ratones y
mucho mal olor”, dice Fior Álvarez, quien tiene más de 30 años viviendo en esa
localidad.
Expresa que las autoridades han saneado algunas
cañadas con la integración de diversas asociaciones, pero el problema del río
no sabe cómo se resolverá. Revela que cuando llueve mucho las aguas invaden sus
casas.
Planes para sanear ríos y cañadas.- La organización Ciudad Alternativa y
las organizaciones que integran la Plataforma Cuenca Río Ozama e Isabela,
mediante el Plan estratégico de manejo de las cuencas que se generó en virtud
del decreto 260-14, tienen la intención de sanear los ríos antes mencionados y
las cañadas del Gran Santo Domingo.
Patricia Gómez, coordinadora del área de poder social
de Ciudad Alternativa, expresa que el Plan está definido, y que consiste en
sanear los ríos, los asentamientos, las viviendas, las cañadas, mejorar la
calidad de los servicios de la unidad de atención primaria de salud y que se
eliminen los contaminantes de las zonas.
“Hay empresas que vierten sus desechos en el río y
otras que desarman equipos, como es el caso de Santo Domingo Norte, donde
desarman barcos y quedan los hierros que van produciendo contaminantes”, dice.
Aclaró que hasta el momento todo es planificación,
porque el Plan no se ha puesto en marcha por parte del Gobierno, pero aseguró
que han realizado intervenciones puntuales.
Reveló que se realizó un acuerdo con los alcaldes y
candidatos a esa posición, para comprometerlos a impulsar un componente de
género en los municipios y aportar para el saneamiento de los ríos antes
mencionados y las cañadas del Gran Santo Domingo.



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