Titulares

domingo, 10 de abril de 2016

SIP advierte sobre concentración de medios por grupos económicos


Claudio Paolillo, presidente de la Comisión
de Libertad de Prensa e Información de la SIP.

Organismo también muestra preocupación por  agresiones a la prensa en República Dominicana.

PUNTA CANA, provincia La Altagracia, República Dominicana.- Urge que los estados adopten legislaciones y medidas para promover el pluralismo, la diversidad y para revertir el proceso de concentración de medios que se registra en América Latina, advirtió Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).


Según Paolillo, la adquisición de diarios por parte de grupos económicos poderosos está afectando la libertad de expresión de forma importante, porque la mayor parte de los países de la región mantienen las estructuras de medios audiovisuales basados en pocos grupos privados que acaparan y controlan las principales frecuencias y licencias de radio y de televisión abierta para abonados, y que en general representan líneas editoriales de similar tendencia.

Además, alertó que  hay un grupo más reducido de países con una preponderancia de medios oficiales o progubernamentales en reemplazo de los medios privados independientes, que en lugar de servir el interés público están al servicio de la defensa de los respectivos gobiernos.

Dijo que el tema ha sido puesto sobre la mesa de forma recurrente por el redactor especial de la Libertad de Expresión de la Comisión Especial de los Estados Americanos (OEA).

En ese sentido, dijo que un documento con un total de 108 puntos sobre esta problemática fue debatido en noviembre del pasado, en una conferencia sobre concentración de medios que se desarrolló en Bogotá, convocada por la relatoría de la Organización de Estados Americanos (OEA)  y por la Organización de las Naciones Unidas para la Cultura, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Por tanto, sostuvo que en esa conferencia se recomendó que debe ser modificado el Articulo 12 de la Declaración de los Principios sobre la Libertad de Expresión  adoptada en el  2001, por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, que dice que los monopolios u oligopolios públicos o privados en los medios de comunicación son negativos para la libertad de expresión.

Pero, agregó, que no debe haber una ley específica para medios de comunicación, sino que estos monopolios y oligopolios tienen que ser combatidos por leyes generales  antimonopólicas para todas las actividades económicas.

Explicó que un ejemplo de ello es el caso de Venezuela, donde el Estado está obligado a promover y abrir sistemas de medios diversos y plurales, algo que todos los estados que conforman la OEA, como también ese país tienen la obligación de minimizar las restricciones y la circulación de información e incorporar en la mayor medida de lo posible la participación de las distintas informaciones en el debate público.

“Los estados tienen la obligación de establecer condiciones estructurales que permitan la competencia en condiciones de igualdad y de inclusión de más y diversos grupos en el proceso comunicativo”, resaltó.

Miguel Franjul, director de Listín Diario,
de República Dominicana, expone ante la SIP.
Preocupación por  agresiones a la prensa en RD.- El vicepresidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) consideró preocupante la recurrencia con la que periodistas, fotógrafos y analistas de radio y televisión sufren agresiones y se exponen a presiones de todo género en República Dominicana.

El periodista Miguel Franjul sostuvo que eso se está convirtiendo en una tendencia en auge en los últimos años, coincidiendo con el incremento de las actividades del crimen organizado, los pandilleros y la delincuencia común.

Los datos se desprenden del informe presentado este sábado por Franjul sobre la libertad de prensa en República Dominicana durante el semestre octubre del 2015 a abril del 2016, durante la reunión de medio año que se celebra el Punta Cana.

“Los excesos que cometen agentes policiales o militares, entre ellos escoltas de funcionarios públicos, se han hecho frecuentes en el momento en que se producen disturbios callejeros, en algunos juicios controversiales en los tribunales o en actos públicos masivos”, manifestó Franjul ante delegados de 60 países.

Resaltó los casos recientes de los periodistas Danny Polanco y Socorro Monegro, quienes fueron heridos por disparos de escopetas y bombas lacrimógenas de agentes policiales durante en la sede de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y frente a la Oficina Supervisora de Obras del Estado, contigua al Palacio Nacional.

Sin embargo, reconoció que el autor de los disparos que hirieron al periodista Polanco, haciéndole perder la visión de un ojo, fue dado de baja y sometido a la justicia mientras al comandante de la tropa lo penalizaron con varios días de arresto.

Otro hecho destacado por Franjul en su informe sobre libertad de prensa fue la insistencia con la que la prensa ha reclamado el esclarecimiento del asesinato del periodista Blas Olivo, ya que a pesar de que el hecho ocurrió hace un año, las investigaciones parecen haber caído en un punto muerto lo que hace temer que, al no completarse la investigación el expediente sea archivado.

Tras el asesinato del periodista, cinco de los 19 sospechosos fueron abatidos a tiros por la Policía en distintos “enfrentamientos” mientras seis oficiales policiales y militares, que debían cumplir medidas de coerción en distintas cárceles del país, han sido excluidos del expediente, lo que acentúa las preocupaciones de que el crimen quede impune.

Fallo Constitucional.- Franjul explicó que luego de una larga espera de tres años, el Tribunal Constitucional de la República Dominicana anuló, a principios de este año, siete artículos de la ley sobre expresión y difusión del pensamiento, desmantelando parcialmente el entramado de sanciones penales contra los llamados delitos de palabra que rige desde el 1962″.

Si bien es cierto que el recurso de inconstitucionalidad abarcaba más artículos de dicha ley así como del Código Penal que se consideran inhibitorios de la libre emisión del pensamiento, la prensa dominicana, en sentido general, acogió el fallo del alto tribunal como una primera victoria y decidió seguir luchando para el desmonte total de los artículos lesivos aún vigentes en ambas leyes”, explicó.

Afirmó que con el fallo se anula el llamado “efecto cascada” por medio del cual el director de una publicación era considerado autor de un delito de difamación e injuria responsabilidad de un tercero, así como aquellos artículos que impedían a los medios publicar “denuncias o declaraciones dubitativas” que fuesen lesivas al honor de una serie de funcionarios públicos y diplomáticos, lo que constituía una censura previa.

Caso Wally.- Otro aspecto que llamó la atención de la Comisión de Libertad de Prensa de la SIP fue cuando la embajada de los Estados Unidos en el país impidió el ingreso de los periodistas del matutino Diario Libre a una actividad a la que fue invitada la prensa.

El diario atribuyó ese discrimen al hecho de haber publicado una fotografía en la que aparece el embajador James–Wally–Brewster, quien es gay, junto a su “esposo”, bañándose en la piscina de la sede diplomática en la celebración del “Día del orgullo gay” junto a varias personas. Los ejecutivos del periódico comunicaron su queja al Departamento de Estado.

Periodistas asesinados en 2016.- Comisión de Libertad de Expresión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), considera el crimen organizado y la corrupción política son los principales enemigos de los periodistas en América Latina.

El informe leído por el presidente de la Comisión, Claudio Paolillo, denuncia que en los últimos seis meses 12 periodistas fueron asesinados en el área, al tiempo que se han incrementado los actos de violencia contra las mujeres con 84 casos en el 2015.

“Ha llegado el momento de exigir la imprescriptibilidad de los crímenes contra los periodistas y que los mismos sean considerados delitos de lesa humanidad”, afirmó.

En el informe, la SIP lamenta que los gobiernos se limiten a realizar promesas incumplidas de que la policía, los fiscales y los jueces harán su trabajo y plantea la posibilidad de que la prensa denuncie a los estados donde estos asesinatos tienen lugar como cómplices de los delincuentes.

Citó los casos de México, donde desde el 1987 han sido asesinados 128 periodistas. Mientras en El Salvador el ejercicio del periodismo se lleva a cabo con temores a las pandillas.
« PREV
Proximo »

No hay comentarios.

Publicar un comentario

Deje su comentario