Escrito por
La Redacción.
abril 18, 2016
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Dilma Rousseff
La ONU destaca la solidez de las instituciones brasileñas
en medio de crisis.
BRASILIA.- El presidente de la Cámara de Diputados
brasileña tenía previsto entregar este lunes el pedido de destitución de la
presidenta de izquierda Dilma Rousseff a su par en el Senado, que ahora tiene
las llaves de la crisis.
Eduardo Cunha le transmitiría a las 15H00 locales
(17H00 GMT) al senador Renan Calheiros el informe que recomienda el impeachment
de Rousseff, aprobado este domingo por una aplastante mayoría de los diputados
(367 votos a favor, 137 en contra).
Cunha ya había anticipado que podría llevar el informe
personalmente para acelerar el desenlace de una saga que paraliza a la
principal economía latinoamericana, golpeada por la recesión.
“Brasil necesita salir del fondo del pozo y tenemos
que resolver esta situación lo más rápido posible. El Senado debe darle
celeridad”, declaró el domingo el legislador, sobre quien pesan sospechas de
corrupción. Las presiones sobre el Senado para dar el empellón final a Rousseff
venían también de sectores productivos.
“Llamamos al Senado Federal a dar seguimiento a las
acciones emprendidas hasta ahora, en el sentido de avanzar en los cambios
deseados por la sociedad”, afirmó la poderosa Confederación Nacional de
Agricultura (CNA) en un comunicado.
Brasil se encuentra así en una situación de
incertidumbre a menos de cuatro meses de la inauguración de los juegos Olímpicos
de Rio, con una presidenta al borde de la destitución, en tanto que su
vicepresidente, Michel Temer, acusado por Rousseff de “traidor”, prosigue sus
contactos para formar un nuevo gobierno.
“Aún no hay un nuevo gobierno. Los partidos que
formaron la base de la votación en la cámara conversarán en el Senado para
continuar con ese entendimiento. Solo habrá un nuevo gobierno en el momento en
que el Senado por mayoría simple separe a la presidenta de su mandato”, dijo
Romero Jucá, senador del PMDB, el partido de Temer.
De hecho, el Senado debe
discutir y someter a votación plenaria la apertura de un juicio de impeachment
de Rousseff, acusada de manipulación de las cuentas públicas.
“La estimativa es que esa definición ocurra hacia el
11 de mayo”, indicó la estatal Agencia Brasil. Si la moción se aprueba y el
juicio se instala, Rousseff sería separada transitoriamente del cargo y
sustituida por Temer, en espera de que los propios senadores declaren en un
plazo máximo de 180 días a Rousseff culpable o inocente. En la primera
hipótesis, Temer concluiría el mandato, hasta fines de 2018. Según encuestas de
la prensa brasileña, la oposición ya cuenta con la mayoría simple del Senado
(de 81 escaños en total) necesaria para hacer avanzar el proceso.
Guerra.- Rousseff, de 68 años, considera que es objeto de un
“golpe de Estado” y no da señales de querer ponerles fáciles las cosas a sus
enemigos.
Y el gobierno, expresidente Luiz Inacio Lula da Silva
(2003-2010) y los legisladores del Partido de los Trabajadores (PT) trabajan
para que el Senado dé el carpetazo al expediente… o para evitar que este
siquiera le llegue, recurriendo a la vía judicial. “No nos vamos a dejar abatir
por esta derrota momentánea. La guerra será prolongada”, dijo el jefe de la
bancada del PT en la Cámara, José Guimaraes, al reconocer el domingo la
derrota.
La consultora internacional de riesgo Eurasia advirtió
el lunes que “no se puede dar por hecha” la decisión del Senado, aunque estima
apenas en un 20% la posibilidad de que rechace dar cauce al juicio político.
Fuentes gubernamentales dijeron a la prensa
internacional que Rousseff podría dirigir este lunes un mensaje a la nación.
Temer también estudia “la posibilidad” de dirigirse a los ciudadanos, aunque
aún no tomó una decisión, indicaron personas de su entorno.
El vicepresidente se halla en Sao Paulo discutiendo
con sus asesores la formación de un nuevo gobierno “porque no tiene otra
opción, lo tiene que hacer, añadieron.
Lula.- Rousseff es heredera política de Lula y su partida
significaría el fin de la experiencia más emblemática de los vientos de
izquierda que soplaron en América Latina en la década pasada. Y el
exsindicalista puso en juego todo lo que le queda de poder y prestigio para
tratar de articular alianzas que le permitan a Rousseff salvarse del impeachment
en la Cámara de Diputados.
Rousseff lo designó el mes pasado jefe de gabinete,
pero la justicia bloqueó el nombramiento, por investigaciones relacionadas con
el escándalo de corrupción de Petrobras.
El Supremo Tribunal Federal (STF) tiene previsto decidir
el miércoles si finalmente puede ser ministro. En caso de fallo favorable,
quedaría por ver si aún tiene margen de acción para actuar ante el Senado, Y un
fallo negativo, podría ser un nuevo golpe para una izquierda que está al borde
del nocáut. Rousseff recibió la semana pasada el apoyo de la OEA y del
Parlasur. Y este lunes recibió el respaldo del gobierno cubano, que condenó
“enérgicamente el golpe de estado parlamentario que está en marcha en Brasil”.
La ONU
destaca la solidez de instituciones brasileñas.- Desde Naciones Unidas se informa que
el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, destacó hoy la solidez de las
instituciones democráticas de Brasil y confió en que la crisis política que
vive el país se resuelva a través de ellas y dentro del marco constitucional.
“Brasil tiene una tradición democrática muy sólida, unas instituciones del
Estado muy fuertes.
El secretario general confía en que los actuales
desafíos del país se resolverán a través de esas instituciones y de acuerdo con
la Constitución”, dijo el portavoz de Ban, Stéphane Dujarric, preguntado por
los últimos acontecimientos en el país.
Este domingo, la oposición brasileña reunió en el
pleno de la Cámara de Diputados los 342 votos necesarios para que prosiga el
proceso contra la presidenta Dilma Rousseff, con lo que el Senado decidirá si
inicia un juicio con miras a su destitución.
La acusación se fundamenta en unas maniobras contables
ilegales para maquillar los resultados del Gobierno en 2014 y 2015, modificar
presupuestos mediante decretos y acumular deudas y contratar créditos con la
banca pública.
La propia Rousseff ha negado esas acusaciones, al
tiempo que su defensa las ha calificado de meras “faltas” administrativas que
no bastarían para una destitución, por lo que han repetido que Brasil está
frente a “un golpe de Estado”. El portavoz de Ban dijo que la ONU


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