Escrito por
La Redacción.
marzo 29, 2016
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| Once millones de extranjeros residen en Estados Unidos |
WASHINGTON.- Unos hablan de resolver
favorablemente la situación de los 11 millones de extranjeros que se cree están
en Estados Unidos sin permiso legal. Otros se comprometen a hacer lo posible
por expulsarlos del país. Los contrastes entre las propuestas de demócratas y
republicanos sobre el tema de la inmigración ilegal no podrían ser más amplios.
Mientras que los demócratas Hillary Clinton y Bernie
Sanders dicen que darían prioridad a una reforma integral a las leyes de
inmigración que incluya la opción de la naturalización a los inmigrantes no
autorizados, los republicanos Donald Trump y Ted Cruz plantean aumentar las
deportaciones, culminar la construcción de un muro a lo largo de la frontera
con México y anular los alivios del presidente Barack Obama para 5 millones de
personas.
“El abismo entre demócratas y republicanos se está
haciendo más grande, y las consecuencias nunca han sido más obvias”, dijo a la
Associated Press Lynn Tramonte, subdirectora del grupo America’s Voice, que
defiende los intereses de los inmigrantes sin autorización de residencia. Pero
las diferencias entre los candidatos de un mismo partido son sutiles.
Clinton y Sanders tienen propuestas generalmente
favorables a los extranjeros que están en el país sin permiso. Quieren
regularizar su status sin recurrir a la deportación, siempre y cuando no hayan
cometido delitos violentos o no representen un riesgo a la seguridad nacional.
Ambos hablan de mantener los programas de alivio
migratorio que dejaron en suspenso las deportaciones de cinco millones de
personas, en su mayoría inmigrantes que fueron traídos por sus padres cuando
eran niños.
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| Bernie Sanders pronuncia un discurso el 19 de marzo de 2016 |
Sanders cerraría los centros de detención de
inmigrantes manejados por empresas privadas y ampliaría el alivio migratorio a
todas las personas que han residido en Estados Unidos sin autorización al menos
cinco años para que incluya a los nueve millones de personas a las que hubiera
amparado el proyecto de ley aprobado por el Senado en 2013.
La iniciativa de ley del 2013, que se estancó en la
cámara baja, habría beneficiado a los inmigrantes que residieran en Estados
Unidos sin autorización el 31 de diciembre de 2011, siempre que no tuvieran
antecedentes criminales, estuvieran empleados, pagaran impuestos de forma
retroactiva y multas por 2.000 dólares y aprendieran inglés, entre otros
requisitos.
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| Ted Cruz se refirió al tema migratorio el 18 de marzo de 2016 |
En el otro extremo, Trump y Cruz proponen deportar a
todos los inmigrantes sin autorización, anular los alivios temporales que
dispuso el gobierno de Barack Obama y completar el muro a lo largo de toda la
frontera con México.
NumbersUSA, una organización que postula reducir la
cantidad de inmigrantes que recibe Estados Unidos, critica a Trump porque no ha
dicho específicamente si mantendría la lotería anual de 50.000 residencias
permanentes ni si eliminaría la opción que actualmente tienen los residentes
permanentes de solicitar el ingreso legal de parientes no inmediatos. Cruz
descartó ambas posibilidades.
Trump, por otro lado, plantea darle carácter
obligatorio a E-Verify, un programa del gobierno federal que permite a los
patronos determinar si sus empleados están autorizados para trabajar en Estados
Unidos, y detener la migración legal durante uno o dos años.
Cruz se ha referido a la necesidad de contar con un
E-Verify “sólido”, aunque sin especificar si su uso será obligatorio.
Los dos candidatos republicanos proponen asimismo
triplicar la cantidad de agentes de la Patrulla Fronteriza, negar fondos
federales a las ciudades que rehúsen a cooperar con las autoridades migratorias
para identificar a inmigrantes no autorizados y eventualmente deportarlos, y
modificar la Constitución para eliminar el derecho a la nacionalidad estadounidense
por nacimiento.
Pero a diferencia de Cruz, Trump ha especificado que
aspira trasladar a México el costo de terminar de construir el muro fronterizo,
incautando remesas provenientes de salarios percibidos, según dice,
ilegalmente, incrementando las tarifas de las visas solicitadas por capitanes
de empresa y diplomáticos mexicanos, de las tarjetas fronterizas que un millón
de mexicanos reclama cada año en los puntos de entrada aéreo y terrestre.
Trump, por otro lado, deja abierta la posibilidad de imponer
aranceles comerciales y recortar la cooperación bilateral a México si no
colabora. El comercio bilateral supera los 500.000 millones de dólares cada
año.
El magnate se distingue de Cruz en otra propuesta: ha
dicho que permitiría el reingreso a Estados Unidos de aquellos deportados que
reúnan requisitos aún por definir.
John Kasich, el tercer precandidato republicano que ya
no tiene posibilidades de reunir la cantidad requerida de delegados antes de la
convención, ha dicho que de convertirse en presidente buscará culminar el muro
fronterizo, ampliará un programa de trabajadores invitados y permitirá la
legalización de aquellos sin antecedentes penales.
Una convención partidista que permita a sus delegados
votar por el candidato de su elección —siempre que Trump no obtenga los 1.237
delegados necesarios— es la única posibilidad de que Kasich se convierta en el
candidato presidencial republicano.
Entre los demócratas, Sanders ha criticado a Clinton
por oponerse en 2007 a una iniciativa para otorgar licencias de conducir a
inmigrantes sin autorización. Escasos días después de lanzar su candidatura el
año pasado, Clinton se declaró a favor de otorgar las licencias de conducir,
tal como ocurre en California, Colorado, Nevada y otros siete estados de la nación.
Por su parte, Clinton ha señalado a Sanders por haber
votado en contra de un proyecto de reforma migratoria patrocinado en 2007 por
el senador Ted Kennedy. El senador por Vermont ha justificado su voto por
considerar como abusivas las condiciones vigentes en un programa de
trabajadores invitados contenido en la legislación.
La League of United Latin American Citizens se opuso
en 2007 al proyecto de ley alegando que el programa de trabajadores invitados
no contemplaba una opción realista para la residencia permanente al eliminar
cuatro de cinco posibilidades para obtenerla a través de parientes e
implementaba un sistema sin precedentes de puntuación por mérito.
Tramonte, de America’s Voice, dijo que el mensaje
migratorio en la campaña interna demócrata “ha evolucionado de forma muy
positiva”, y mencionó como evidencia que ambos equipos de campaña incluyen a
jóvenes protegidos de la deportación tras haber sido traídos a Estados Unidos
sin autorización cuando eran niños. (Trabajo elaborado por Luis Alonso Lugo, publicado
en Diario Libre)




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