Escrito por
La Redacción.
marzo 26, 2016
-
0
Comentarios
SANTO DOMINGO.- Ya las prostitutas (y las
prostituidas, que son mayoría) dominicanas dejaron de ser las mujeres de la
calle, las de vida alegre, las maripositas noctámbulas y otros
tratamientos alegóricos que intentaban ocultar aquello que las conducía a vender
su cuerpo.
Ya se les ve, de vez en cuando, como trabajadoras sexuales.
Pero la gramática no cambia nada, salvo la manera de tratar el enfoque
racional. Recientemente las prostitutas organizadas lanzaron el grito sobre la
competencia de las jovencitas que están en eso a través de redes de
prostitución y pornografía al por mayor.
Las mujeres no entran a esa vida de alto riesgo por
pura diversión ni por tener experiencias eróticas con diferentes hombres,
necesariamente.
Ninguna mujer con riqueza se va a lanzar al abismo de
la prostitución, que casi siempre termina mal, por amor a lo desconocido.
Puede haber las que llamaban antes cueros de cortina,
jóvenes que resolvían con discreción y que pasaban por señoritas y
cobraban caro pero esa etapa romántica es historia.
Ninguna de ellas va a liarse a medianoche con un
borracho, (o con diez) con un agresor, un maldito chulo que las va a despojar
del dinero trabajosamente ganado.
A estas mujeres, muchas de ellas pobres y muy pobres,
las va a llevar a ese despeñadero social fundamentalmente una economía precaria
en un hogar casi siempre de soltería y con una o dos o tres criaturas por
mantener.
Véase el panorama de una manera más realista y se
encontrará la más lacerante realidad.
De las economías peor repartidas, de los recursos peor
distribuidos, la República Dominicana se encuentra en una inenvidiable posición
tan elevada que más de un informe internacional lo relata con cierto estupor.
Una cota elevada de adinerados, (muchos de la
corrupción y muchos más de la evasión).
La casi ausencia persistente de políticas sociales
relevantes deberán producir fenómenos de marginalidad, prostitución, tráfico de
estupefacientes y violaciones a la ley como resultado eficiente y directo de un
mal que ha esperado soluciones por décadas y décadas de acumulación constante
de desigualdad.
La prostitución tiene un fundamento
esencialmente económico y el estigma que las trata como mujeres entregadas
alegremente a un oficio más no ayuda al conocimiento de la verdad, de su
verdad.
Economía.- La RD es un país de gran
desigualdad social y la casi ausencia de equidad acentúa el fenómeno de la
prostitución. En el informe de Naciones Unidas no se hace énfasis en el
problema económico nacional.


Social Buttons