Escrito por
La Redacción.
marzo 17, 2016
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El sacerdote era maricón y
todo lo que de ello se deriva, pero el muchacho…
MEDELLÍN,
COLOMBIA.- Julio Cesar Cardona conoció al párroco José Elías Lopera hace 26 años.
Lopera era el sacerdote del colegio donde Julio, un niño de 16, adelantaba sus
estudios de bachillerato.
Cuenta Julio que la guía y el
apoyo económico y espiritual que recibió por parte de Lopera fue fundamental
para que naciera en él un interés por el cura, que para la fecha tenía 52 años.
Lopera también era el párroco de
la iglesia Santa María de los Ángeles, una de las más concurridas del
sector del Poblado de Medellín.
Julio Cardona, hoy de 42 años,
actualmente adelanta un pleito judicial contra Lopera. Exige del padre una suma
superior a los 1.500 millones de pesos. Según Cardona, este dinero le pertenece
como dividendos de los bienes que se han adquirido a lo largo de 20 de relación
sentimental.
Cuenta Julio, en una entrevista
que le concedió a La W, que su relación con el cura se acabó en 2012.
Dice que Lopera lo abandonó después de haber sufrido un accidente, provocado
por un ritual de santería aconsejado por el mismo cura.
El hombre le contó a La W
que Lopera le advirtió llevar a cabo un ritual para limpiar pecados que
consistía en bañarse con alcohol dentro de una tina y luego quemar el líquido
que había limpiado su cuerpo. Cardona le prendió fuego al recipiente pero las
llamas lo alanzaron y su cuerpo sufrió quemaduras.
La relación de Cardona y el cura
fue, según el denunciante, un secreto a voces en el Poblado y en la casa cural
de la iglesia. Dice Cardona que los testigos de su relación amorosa con el
padre Lopera son sus familiares, amigos muy cercanos y algunos trabajadores de
la parroquia que conocían las andanzas del cura.
Cuenta Julio que Elías, como él
lo llama, le pagó el colegio, la universidad, le daba alrededor de ocho
millones de pesos mensuales para su manutención, le pagaba sus lujos y mantenía
a su familia con dineros que provenían de los feligreses y de ofrendas
millonarias que Lopera recibía.
Julio dice que durante su
relación el cura amasó mucho dinero representado en efectivo y bienes. Denuncia
también que el párroco, desde que inició el pleito en la fiscalía, pasó varios
bienes a nombre de algunos familiares de su actual novio, un hombre al que
identificó como Santiago.
Cardona narró que el cura ya
le entregó 600 millones de pesos, pero que le debe 900 más. Dice que luego de
haberle exigido dicha cantidad el cura le envió un sufragio de la parroquia
acompañado de dos proyectiles. El hombre identificó el gesto como una amenaza
de muerte si seguía exigiendo dicha cantidad de dinero.


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