Escrito por
La Redacción.
marzo 04, 2016
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Una enorme masa de fuego se eleva por entre varios
edificios y viviendas del sector Alma Rosa II tras la estruendosa explosión de
un tanquero cargado de gas licuado que depositaba una entrega de ese producto
de alta capacidad inflamable en la envasadora Mario Gas. El calor desprendido
por la reacción química de los elementos que componen esa sustancia se sintió
en el área. El hecho causó la hospitalización de siete personas, cinco de las
cuales están en condiciones críticas de salud.
Santo Domingo.- En condiciones críticas y bajo pronóstico reservado se encuentran, cuando
menos, cinco de los siete pacientes atendidos en el Hospital Traumatológico Ney
Arias Lora por quemaduras sufridas durante la explosión ocurrida ayer en
la envasadora Mariot Gas, situada en el ensanche Alma Rosa II, del municipio
Santo Domingo Este.
Los pacientes presentan en su
mayoría quemaduras de segundo y tercer grado en 60% de su superficie corporal.
El doctor Eddy Bruno Vizcaíno,
encargado de la Unidad de Quemados del Hospital Luis Eduardo Aybar, que
funciona temporalmente en el Hospital Ney Arias Lora, explicó que los pacientes
se encuentran en estado de pronóstico reservado.
Dijo que cinco pacientes
fueron recibidos en condiciones muy críticas. De entre estos cinco ciudadanos,
uno fue llevado a quirófano para liberar sus miembros superiores, ya que
este es un paciente que llegó con una hematuria (presencia de sangre en la
orina) franca y está en una insuficiencia renal aguda, por lo que los médicos
emitieron un pronóstico reservado de este caso.
Explicó que dos pacientes fueron
sometidos a proceso de hidroterapia, previo a su ingreso, y que al igual que
los demás sus condiciones son críticas con quemaduras de segundo grado y
tercer grado.
De acuerdo al informe dado por
el hospital, los pacientes ingresados son Edwin Rafael Mayi, de 24 años,
empleado de la envasadora, con superficie corporal quemada en 30 por ciento y
quemaduras de segundo grado en espalda, cabeza y miembros superiores.
Felipe Almonte, de 51 años, supervisor
de la planta, con 60% de quemaduras en cabeza, espalda, miembros superiores e
inferiores. Presenta quemaduras de segundo grado superficial y profunda y
algunas de tercer grado.
Danilo Mariot, de 50 años,
propietario de la envasadora, quien presenta quemaduras en el tres por ciento
se su superficie corporal, específicamente en mano y costado, y Rafael Amancio,
de 42 años, con quemaduras en 21% de su superficie corporal, en cara,
cuello, miembros inferiores y superiores.
Además Freddy Amancio, de 39 años,
con 15% de su superficie corporal quemada, registrada en la cara, cuello
espalda, miembros superiores e inferiores; Benardino Alarcón, de 64 años de
edad, con 30 por ciento de quemaduras profundas por flama, cabeza, cuello y
miembros superiores; y Epifanio Lora, 42 años, con 45% de superficie corporal
quemada.
La explosión en Solgas.- El 16 de
febrero pasado, una explosión en la envasadora Solgas, del sector La Esperanza,
en Los Ríos, dejó un saldo de tres muertos, decenas de heridos, casas
destruidas y al menos 40 vehículos en estado de destrucción y daños
menores. Los propietarios del negocio asumieron los gastos de alquiler de
casas para los afectados y se espera que les den otras compensaciones por
los daños.
LA DEFENSORA INSTA A REGULAR ESOS
NEGOCIOS.- La Defensora del Pueblo, Zoila Martínez Guante, instó a las instituciones
encargadas de regular los negocios de Gas Licuado de Petróleo a revisar los
permisos para la instalación de las estaciones como está contemplado
legalmente.
Precisó que esos permisos deben
revisarse cada cinco años, pero no se hace. Señaló que en el país ese negocio
está regularizado, porque para todo existen leyes y reglas que a su entender no
se cumplen.
“Usted puede hacer una estación
de expendio de combustible y no hay nadie, pero en cinco años la gente va
construyendo y va construyendo, hay muchos departamentos que intervienen que
son los que deben de estar pendientes”, manifestó.
Consideró que las instituciones
encargadas de otorgar y supervisar los permisos deben evitar que las personas
construyan alrededor de esas estaciones.
Sostuvo que aunque no se produzca
una explosión, esas estaciones son dañinas, porque cuando se inhala ese gas le
hace daño a los pulmones. Dijo que hay muchos departamentos e instituciones que
intervienen en ese sector, entre estos las alcaldías.


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