Escrito por
La Redacción.
marzo 25, 2016
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PESE A LA AUSENCIA DE PROMOCIÓN PUBLICITARIA, SE ESTIMA QUE UNAS 500.000
PERSONAS DESBORDEN LA CIUDAD DEPORTIVA.
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La Habana, Cuba.-
Los
legendarios Rolling Stones ofrecen la noche de este viernes un concierto gratuito que
promete ser el espectáculo más grande jamás visto en La Habana, la isla
comunista donde el rock estuvo censurado por años.
Varios cientos de miles de cubanos son esperados en la
Ciudad Deportiva para un espectáculo gratuito y al aire libre, que ya recibió
toda clase de superlativos: "Histórico", "desmedido",
"único"... y una certeza: será el mayor concierto jamás realizado en
la isla.
Tres días después de la también histórica visita a
Cuba del presidente estadounidense Barack Obama, la banda británica, que cierra
en la isla su gira "América Latina Olé", hará vibrar a golpe de
decibelios la Ciudad Deportiva, un complejo inaugurado antes de la revolución
de Fidel Castro en 1959.
Los primeros acordes sonarán hacia las 20H30 locales
(00H30 GMT).
Pese a la ausencia de promoción publicitaria, se
estima que unas 500.000 personas desborden la Ciudad Deportiva, y probablemente
sean muchas más si se cuentan las que quedarán atrapadas en las calles aledañas
al lugar.
Esa cifra puede incluso disuadir a algunos de no
asistir en un país poco acostumbrado a concentraciones de esa envergadura.
"Quiero ir, pero allí habrá mucha agitación. Veré
si me lleno de coraje para ir con mi familia", explica Pedro, un taxista
de 40 años.
El país de la salsa, la trova y el son, está preparado
para recibir a sus "majestades satánicas" en Viernes Santo con un
escenario de 80 metros de largo y 10 pantallas gigantes.
Los Rolling Stones sellarán a lo grande la reconciliación
de Cuba con el rock, tras los recuerdos que persisten aun en generaciones de
cubanos que padecieron la censura de este género musical en los años sesenta.
Nunca hubo un decreto que prohibiera explícitamente el
rock, pero la música "del enemigo" fue prohibida durante años por el
régimen de Fidel Castro.
Los cubanos recuerdan cómo en esa época escuchaban a
los Beatles o a los Rolling Stones en la intimidad de sus cuartos en vinilos
que llamaban placas o casetes que intercambiaban a escondidas.
"El rock and roll se asociaba al pelo largo, a
las drogas, a ese tipo de ropa, era mal visto. Y se vinculaba con Estados
Unidos, no importaba si la música venía de Gran Bretaña o de Australia, era en
inglés y por tanto era malo", recuerda Eddie Escobar, de 45 años y
fundador del Submarino Amarillo, uno de los pocos bares de la capital cubana
dedicados al rock.
A partir de los años 80, este género musical comenzó a
ser tolerado hasta que logró imponerse en los medios del Estado. Algunos
artistas estadounidenses fueron entonces autorizados a pasarse en la isla.
Pero el arribo de los Rolling Stones supera con creces
cualquier precedente, por la importancia de la banda y la concurrencia
esperada.

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