Escrito por
La Redacción.
marzo 27, 2016
-
0
Comentarios
![]() |
| Barack Obama y Raúl Castro intercambian saludos |
WASHINGTON.- Por unos pocos días, el presidente
Barack Obama fue el hombre de Estados Unidos en La Habana, con retos al
gobierno cubano que dejaron atónitos a los ciudadanos cubanos, los que hablaron
abiertamente en las calles sobre las posibilidades de cambios políticos.
El llamado público de Obama a un futuro de mayor
democracia, pronunciado en presencia del presidente Raúl Castro, marcó una
divisoria de aguas en un país donde no se toleran cuestionamientos a la
autoridad del gobierno.
Las décadas de encono parecieron cosa del pasado
cuando Obama y Castro intercambiaron bromas en un partido de béisbol. Empresas
estadounidenses asistieron en masa, festejando las nuevas posibilidades de
llevar dólares a la isla.
Cuando los jubilosos colaboradores de Obama abordaban
el avión presidencial, apareció Castro para despedir a su colega
estadounidense. Para la Casa Blanca fue la confirmación del éxito de la visita.
Pero después de la partida de Obama de la isla
comunista quedó flotando una pregunta crucial: ¿Cuánto durará?
“No nos engañemos pensando que de repente van a
tolerar el disenso”, dijo Michael Posner, ex subsecretario de estado para los
derechos humanos y la democracia. “Éste es un régimen sometido al ostracismo.
Están en el poder desde hace mucho tiempo. No tienen instintos reformistas. Va
a ser una pelea”.
Los primeros indicios podrían aparecer el mes próximo
durante el Congreso del Partido Comunista en La Habana, un foro en el que se
anuncian los cambios importantes. Un anuncio de mayores libertades políticas o
medidas económicas reformistas indicaría que la estrategia de Obama empieza a
dar frutos.
Bajo los reflectores de la atención mundial, Castro
hizo poco por desautorizar a Obama, quien goza de enorme popularidad en Cuba.
Las imágenes de un joven presidente negro paseando por La Habana Vieja parecían
resonar con un pueblo racialmente diverso, en fuerte contraste con el anciano
Castro.
Pero en los próximos días se apagarán los reflectores
y Castro podrá volver a lo de siempre si eso es lo que quiere. Aunque ha tomado
medidas modestas para abrir la economía y flexibilizar algunas restricciones
sociales, no hay señales de un plan para hacer los cambios en el sistema
unipartidista pregonados por Obama.
“Seguiremos hablando enérgicamente sobre las cosas que
nos importan”, dijo Obama hacia el final de la visita.
![]() |
| Raúl Castro al despedir a Barack Obama |
Un aspecto central de la estrategia de Obama es elevar
las expectativas del pueblo cubano, lo que acrecentaría las presiones sobre el
gobierno para acelerar el proceso de cambio. Cautos funcionarios cubanos consideran
que los ruegos de Obama son parte de un intento postguerra fría de aplicar
coerción mediante la diplomacia en lugar de la amenaza de fuerza.
En vísperas del viaje, algunos colaboradores de Obama
dijeron que uno de los objetivos cruciales era volver irreversible el
acercamiento a Cuba. Cuando partió de la isla, abundaban las señales de que el
punto de inflexión estaba cerca.
En poco tiempo habrá hasta 110 vuelos comerciales
diarios entre Estados Unidos y Cuba, y con el arribo de millones de estadounidenses
al país los cubanos tendrán una visión más amplia del mundo exterior. Obama
cuenta con que ante la avidez de los estadounidenses por visitar La Habana, el
próximo presidente sufrirá una caída en picada de su popularidad si les dice
que cancelen esas vacaciones.
Las grandes cadenas hoteleras Starwood y Marriott se
aprestan a apoderarse de hoteles en Cuba después de llegar a acuerdos con La
Habana y obtener el permiso de Washington, y Google también apunta a la isla.
Brian Chesky, gerente del servicio online de alojamientos Airbnb, dijo a la
prensa en La Habana que Cuba es el mercado de crecimiento más rápido de su
empresa.
“Llegará el momento en que revertir esa política
parecerá una idea demente”, dijo el ex secretario de Comercio Carlos Gutiérrez,
un republicano que se exilió de Cuba a los seis años. “Creo que estamos al
borde de llegar a eso”.
![]() |
| El republicano Donald Tromp dice que lograría mejires acuerdos con Cuba, mientras que Hillary Clinton respalda totalmemnte las polìticas de Barack Obama |
La normalización de relaciones
bilaterales no careció de riesgos políticos.- Los partidarios de mantener el
embargo comercial acusaron a Obama de gratificar a un gobierno represivo.
El tema resuena en la campaña presidencial, donde el
precandidato republicano Ted Cruz, hijo de padre cubano, está furioso con la
política de Obama.
“Hoy es un día triste en la historia de Estados
Unidos”, dijo Cruz cuando Obama llegó a la capital cubana.
Por su parte, el favorito Donald Trump jura que
logrará un acuerdo mejor.
Los dos aspirantes a la candidatura demócrata, Hillary
Clinton y Bernie Sanders, apoyan la política de Obama.




Social Buttons