Escrito por
La Redacción.
febrero 09, 2016
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La ausencia de un Presidente ha sumergido a esta
nación en la incertidumbre total. Oposición
no aceptará “golpe parlamentario”, pues lo considera
acuerdo intenta avalar las elecciones que dicen fueron fraudulentas.
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Puerto Príncipe.- Haití, que vive desde el domingo un vacío de poder,
amaneció este martes con un ambiente de tensa calma, mientras se esperan las
primeras reuniones de la Asamblea Nacional para empezar a recibir candidaturas
para la conformación de un Gobierno de transición.
Haití se encuentra ahora en manos
de la Asamblea Nacional después de que venciera el mandato del presidente,
Michel Martelly, sin que se haya elegido a su sucesor debido a la prolongada
crisis política y electoral que vive la nación.
La Asamblea Nacional debe elegir la comisión que se encargará de recibir las
candidaturas, un proceso que no deberá extenderse más allá de cinco días, según
lo acordado.
La ausencia de un presidente ha
sumergido a esta nación en la incertidumbre total.
Además, las calles están bajo la
presión de exmiembros del disuelto Ejército Nacional, quienes se mantienen
"vigilantes", lo que hace temer posibles enfrentamientos con civiles,
como el ocurrido el pasado viernes, que dejó un exsoldado muerto.
Al concluir el mandato de
Martelly, el presidente del Senado y de la Asamblea Nacional, Jocelerme
Privert, quien recibió el mandato de dirigir el proceso de transición, declaró
oficialmente el vacío de poder en la nación.
"Desde ahora declaro que hay
un vacío de poder. Llamo a todos y a todas a jugar su papel para garantizar una
transición en paz y rápida, que permita dotar al país de nuevas
autoridades", señaló Privert.
El Parlamento, de acuerdo con el
legislador, recibirá durante los próximos cinco días propuestas de candidaturas
para elegir entre estas un presidente provisional.
El Ejecutivo y el Parlamento de
Haití acordaron este sábado constituir un Gobierno provisional para evitar un
vacío de poder al concluir este domingo el mandato de Martelly.
El acuerdo establece un Gobierno
de transición de un mandato de 120 días que deberá organizar elecciones el 24
de abril próximo.
El presidente que salga de esos
comicios deberá jurar el cargo el 14 de mayo, según algunos de los detalles
divulgados del acuerdo.
En el marco del acuerdo para
encontrar una salida a la crisis electoral, personalidades políticas pueden
presentarse ante la Asamblea Nacional para presentar su candidatura.
La oposición, sin embargo,
rechazó el pacto al alegar que este no recoge sus reclamaciones, entre ellas
que antes de celebrar de nuevo elecciones se forme una comisión que investigue
las irregularidades cometidas en la primera ronda de los comicios
presidenciales del pasado 25 de octubre y que detonó la actual crisis.
Haití tenía previsto celebrar el
pasado 24 de enero la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, que
fueron aplazadas dos días antes por el Consejo Electoral Provisional (CEP) ante
la situación de violencia que vive el país y que ha dejado al menos cuatro
muertos.
Oposición no aceptará “golpe parlamentario”.- La oposición
haitiana, agrupada en el G-8, advirtió este lunes que no aceptará un “golpe
parlamentario” de una “persona que no venga de elecciones limpias”, un día
después de que el país cayera en un vacío de poder, tras finalizar el mandato
presidencial de Michel Martelly sin que se eligiera un sucesor.
En un comunicado, el G-8 condena
“la naturaleza antipersona y antidemocrática” del acuerdo logrado el sábado
entre el Ejecutivo y el Legislativo para la instalación de un Gobierno
provisional tras la salida de Martelly.
A la vez, lamentó haber tenido
que enterarse a través de la prensa del pacto firmado entre Martelly, el
presidente del Senado y de la Asamblea Nacional, Jocelerme Privert, y el
titular de los Diputados, Cholzer Chancy. Para la oposición, el Congreso
Nacional es, precisamente, “parte del problema”.
El acuerdo, según los
denunciantes, “intenta validar las elecciones de 2015 como si fueran normales
sin tener en cuenta las protestas populares que terminaron con varios muertos y
la rotura de la sociedad haitiana”.
“Eso es una provocación a las
masas y a la clase media haitiana”, subrayó el G-8.
Tras asegurar que “renueva su
propuesta” de poner fin a la crisis a través de la Corte de Casación, la
agrupación indicó que “el Parlamento es parte de la crisis y por ello no puede
decidir sobre la solución a la misma”.




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