Escrito por
La Redacción.
febrero 05, 2016
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El proceso electoral aún inconcluso ha tenido un
costo hasta ahora de 100 millones de dólares, financiados en su mayoría por la
comunidad internacional.
PUERTO PRÍNCIPE.- Haití corre el
riesgo de volver a caer en un vacío de poder la noche de este sábado si sus
dirigentes políticos no alcanzan un acuerdo tras el aplazamiento indefinido de
la segunda vuelta de la elección presidencial.
La Constitución prevé la salida
de Michel Martelly de su cargo de jefe de Estado el 7 de febrero, pero en vista
de que su sucesor no ha sido elegido aún, la Presidencia quedará vacante de
hecho a partir del domingo.
La segunda vuelta de la
presidencial, prevista para el 24 de enero, no pudo llevarse a cabo debido a la
violencia generada por las protestas de la oposición.
En la primera vuelta, el 25 de
octubre, el candidato oficialista, Jovenel Moise, obtuvo 32,76% de los votos,
contra 25,29% para Jude Celestin, quien calificó estos números de “farsa
ridícula” y rechazó participar en la segunda vuelta.
Durante los dos últimos meses, la
oposición intensificó las protestas desconociendo los resultados, a los que
calificó como “golpe de Estado electoral”.
Tras haber evitado el fiasco de
una elección con un solo candidato, Haití sigue sumido en una grave crisis
política porque su carta magna no prevé el escenario al que se enfrenta ahora.
“La Constitución no prevé nada
para una interinidad en la que no habría ningún presidente ni sucesor después
de la fecha del 7 de febrero. Es un vacío constitucional”, explicó el
historiador y constitucionalista Georges Michel.
Sin brújula legal, no queda otra
alternativa que la solución política surja de las actuales negociaciones entre
el Ejecutivo, el Parlamento, los partidos políticos y la sociedad civil, pero
cada parte propone un escenario distinto para salir de la crisis sin que, por
ahora, hayan llegado a un acuerdo.
“La Constitución prevé que en
caso de vacante de la Presidencia durante el cuarto año de mandato, sea la
Asamblea Nacional la que elige un presidente”, dijo Jocelerme Privert,
presidente del Senado. “En este caso en particular, el vacío se produce al
final de su mandato, pero es la Asamblea Nacional la que debe encontrar una
forma de llenar el vacío, de acuerdo con el espíritu de la Constitución”.
“Constitución de papel”.- Interpretar la
“ley madre” en función de sus intereses en lugar de ajustarse a la letra de la
carta magna es habitual entre los líderes políticos del país. El refrán
haitiano “La Constitución es de papel, los fusiles son de acero” aún es
invocado, treinta años después del final de la dictadura de los Duvalier.
Prorrogar el mandato de Michel
Martelly más allá del 7 de febrero es también un escenario válido para algunos
partidarios del actual presidente, quien sigue siendo ambiguo sobre su salida
efectiva del poder el domingo.
“La Constitución prevé que en caso de vacante de la Presidencia durante
el cuarto año de mandato, sea la Asamblea Nacional la que elige un presidente”.
“En este caso en particular, el vacío se produce al final de su mandato, pero
es la Asamblea Nacional la que debe encontrar una forma de llenar el vacío, de
acuerdo con el espíritu de la Constitución”, dijo Jocelerme Privert, presidente
del Senado.
“La Constitución exige al
presidente que garantice la continuidad del Estado y el buen funcionamiento de
las instituciones. No es una opción, sino un deber que tengo. No podré irme el
7 de febrero, dejando al país en el limbo”, dijo Martelly la semana pasada
durante la inauguración de edificios públicos en Cite Soleil (oeste).
Esta eventual permanencia en el
poder es apoyada por los simpatizantes del partido PHTK (Partido Haitiano Tet
Kalé) que se manifestaron a favor de ello el lunes y el martes en Puerto
Príncipe.
“El presidente no debe irse y
dejar el caos”, sostuvo Cheney Robéus. “Tiene que quedarse hasta el 14 de
mayo”.
Sus seguidores argumentan que
Martelly comenzó su mandato el 14 de mayo de 2011 y, por tanto, completaría
cinco años en el poder dentro de tres meses.
Sea que se nombre un gobierno
interino o que el actual presidente permanezca en el cargo, el desafío para
Haití es la organización rápida de elecciones. Pero los obstáculos son enormes.
El Consejo Electoral Provisional,
a cargo de organizar la votación, debe reconstituirse luego de que se
produjeran las renuncias sucesivas de seis de sus nueve miembros, incluido su
presidente. No se vislumbra nada fácil considerando que a la clase dirigente le
llevó más de dos años ponerse de acuerdo sobre la conformación de este ente.
El dinero es otro impedimento: el
proceso electoral aún inconcluso ha tenido un costo hasta ahora de 100 millones
de dólares, financiados en su mayoría por la comunidad internacional.
La perspectiva de un vacío de
poder en el largo plazo es un nuevo escollo para la débil economía del país más
pobre de América. La inestabilidad política desalienta a posibles inversores y
agrava aún más la inflación, que golpea en primer lugar al 60% de los
haitianos, que viven por debajo del umbral de pobreza.




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