Escrito por
La Redacción.
febrero 17, 2016
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EN SU CARTA PASTORAL POR EL DÍA DE INDEPENDENCIA,
LA CONFERENCIA DEL EPISCOPADO INSTA A
LOS POLÍTICOS A QUE SE COMPORTE CON ALTURA EN ESTA CAMPAÑA.
Santo Domingo.- La Conferencia del Episcopado Dominicano pide realizar un proceso
electoral en paz, con respeto al espacio público y de las ofertas de los demás
candidatos, abierto al diálogo y con un verdadero sentido de madurez
humana y política.
En su carta pastoral con
motivo del Día de Independencia, la iglesia insta a los políticos a que
se comporte con altura en esta campaña electoral, y que las actividades
proselitistas se desarrollen en base a los programas que ofrezcan los partidos,
su posibilidad de ejecución y atendiendo a las prioridades de los problemas que
afectan en su conjunto a nuestra sociedad dominicana.
Los obispos también hacen la
exhortación a los votantes a ejercer el sufragio con conciencia, sin dejarse
comprar con prebendas y además, que denuncien la compra de cédula. “Vayamos a
las urnas con verdadera conciencia ciudadana y no nos dejemos arrastrar por la
masificación o por simples prebendas. Rechacemos y denunciemos las prácticas
corruptas de la compra de cédulas y cualquier otra acción fraudulenta. No
vendamos nuestra conciencia a la hora de votar. Nadie se sienta obligado a
votar por aquel que le ofrece dádivas. Es la conciencia la que debe determinar
el voto no la retribución por una prebenda recibida o el amiguismo”
A continuación el mensaje íntegro
de los obispos.
«Próximas elecciones y
otras urgencias»
Introducción
1.Nos dirigimos a todo el pueblo
dominicano, hombres y mujeres de buena voluntad, en ocasión de la Fiesta Patria
de la Independencia, del 27 de Febrero 2016. Esta vez queremos dirigir un
mensaje breve de cara a la contienda electoral del 15 de mayo.
2. En primer
lugar valoramos el avance hacia la madurez que como Nación hemos tenido en
nuestra democracia. Nuestro pueblo ha ido tomando conciencia de que hay que
participar activamente en los procesos electorales. También, valoramos que
nuestros líderes políticos sepan comportarse con la debida cordura, atendiendo
las orientaciones de la Junta Central Electoral, y acogiendo posteriormente,
después de la contienda, los resultados del sufragio.
1. Próximas elecciones
A. Consideraciones
3. Se ha dado
inicio al proceso de la campaña y nuestra gente espera de los líderes políticos
un comportamiento a la altura de un profesional de la política. Es decir, se
anhela que las actividades proselitistas se desarrollen en base a los programas
que ofrezcan los partidos, su posibilidad de ejecución y atendiendo a las
prioridades de los problemas que afectan en su conjunto a nuestra sociedad
dominicana.
4. No es
deseable una contienda política de bajo nivel, centrada en los aspectos
negativos de los opositores como si quienes la realizan no tuvieran nada
positivo que ofrecer de sí mismos como candidatos o como Partido; tampoco es
deseable una campaña fundamentada en falsas promesas o en promesas
irrealizables. Ni se espera de los candidatos ni de los partidos una promoción
partidaria apoyada en las dádivas que fomentan el clientelismo. Y menos aún que
desde el poder se usen los fondos públicos y los servicios que ofrece el
Estado, para tal propósito.
5. Se desea una
promoción publicitaria con sentido ecológico, que no ensucie el ambiente,
saturando las calles y avenidas de afiches y letreros. Lo mismo hay que decir
del ruido y del entaponamiento innecesario del tránsito que muchas veces se
produce por las concentraciones en las salidas de las ciudades o en cualquier
calle o avenida.
6. Una campaña
electoral apoyada en principios, en valores y en programas, llevada con respeto
y en sana coordinación con los opositores, habla mejor de la madurez política
de los partidos y candidatos.
B. Exhortaciones
7. Exhortamos,
pues, a realizar un proceso electoral en paz, con respeto del espacio y de las
ofertas de los demás candidatos, abierta al diálogo y con un verdadero sentido
de madurez humana y política.
8. Es
lamentable que con frecuencia la política es vista como un medio para el
enriquecimiento grupal o personal y no como lo que verdaderamente debe ser, un
servicio al bien común. Peor aún, cuando el soporte económico de los partidos,
en los períodos electorales, es sustentado con dinero sucio, ya sea procedente
del narcotráfico, de los juegos de azar, de empresas evasoras de impuestos, o
de fondos dilapidados del Estado. Todos necesitamos una política sana, limpia
de corrupción, de lavado o de robo. Tenemos un pueblo trabajador y esperanzado
en un mejor porvenir. Tenemos derecho a esperar lo mejor de nuestras
instituciones y liderazgo político.
9. Los
invitamos por su propio bien y el de la Patria a no invertir en candidatos políticos
pensando obtener beneficios futuros. Inviertan en sus trabajadores y en obras
sociales: eso sí que pone la base de una democracia sólida, que ninguna
aventura política la puede derribar.
10. Les
exhortamos a no ser indiferentes frente al manejo de las instituciones
políticas. Actuemos con la debida conciencia, digámosle no al
clientelismo. Participemos conscientemente en la política, depositemos el
voto por el candidato que nos parezca mejor en principios, en valores y
en actitudes para ser un buen gobernante o un buen funcionario público.
Valoremos su honestidad, sus raíces familiares, su testimonio de vida, su
espíritu de servicio a la comunidad, su capacidad de administrar bien lo ajeno
sin creerse dueño de lo que no le pertenece, y sus propuestas políticas.
11. Vayamos a
las urnas con verdadera conciencia ciudadana y no nos dejemos arrastrar por la
masificación o por simples prebendas. Rechacemos y denunciemos las prácticas
corruptas de la compra de cédulas y cualquier otra acción fraudulenta. No
vendamos nuestra conciencia a la hora de votar. Nadie se sienta obligado a
votar por aquel que le ofrece dádivas. Es la conciencia la que debe determinar
el voto no la retribución por una prebenda recibida o el amiguismo.
C. Apoyemos a la Junta Central
Electoral y acojamos el resultado de los votos
12. Por último,
hacemos el llamado que siempre hemos hecho a los candidatos a puestos
electivos. Demos un voto de confianza a la Junta Central Electoral para la
organización de la contienda. Apoyemos sus medidas administrativas del proceso.
Seamos celosos y vigilantes de nuestra democracia.
13. Pasadas las
elecciones, hay que respetar la decisión de la mayoría y acoger con beneplácito
la decisión del pueblo expresada en las urnas. Sumémonos todos a las
autoridades que resulten electas para que tengamos un gobierno que fortalezca
la democracia, que sirva al bien común y que oriente el país por los mejores
senderos, desarrollando la economía, fortaleciendo el sistema de salud y la
educación, creando fuente de trabajo, invirtiendo en la seguridad ciudadana,
mejorando nuestro sistema energético, ofreciendo mejores oportunidades a la
juventud; que haga valer el imperio de la ley, y en fin, un gobierno que no
incluya en su cultura política ni la corrupción, ni la impunidad, ni el
soborno, ni sustente sus ingresos presupuestarios fomentando vicios que
empeoran la salud social, como las bancas y juegos de azar, el exceso de
bebidas alcohólicas; que actúe con transparencia y que gobierne en función del
bienestar de todos.
2. No olvidemos la ley de
Partidos Políticos
14. Por otra
parte, pedimos encarecidamente y sugerimos que pasadas las elecciones del
presente año, el Congreso se esfuerce con seriedad y responsabilidad a elaborar
y aprobar la Ley de Partidos Políticos para una mayor transparencia y
ordenamiento en el quehacer político y para el fortalecimiento de nuestra
democracia.
3. Valoremos la vida
15. Ya sabemos,
y es preocupación de todos, el crecimiento del clima de violencia que va
arropando poco a poco todos los ámbitos de nuestra sociedad. En febrero del año
2009, tuvimos que dedicar nuestro acostumbrado Mensaje al análisis y reflexión
de esta problemática, bajo el título “¡Construyamos la Paz! Erradiquemos la
violencia y la inseguridad”. Ahora sólo queremos hacer un breve llamado de
atención.
16. La vida que
hemos recibido de Dios es un don de un valor único e incalculable. Hemos de
apreciarla, cuidarla y preservarla. Sólo Dios tiene potestad sobre ella. De ahí
que no podemos continuar dando muerte a nuestros semejantes o siendo
indiferentes ante tanta sangre derramada por cualquier motivo y sin ninguna
razón.
17. Llamamos la
atención de manera particular al Gobierno y a los sectores de mayor poder o
influencia social a hacer todo tipo de esfuerzo, y la inversión que sea
necesaria, a fin de que se detenga ya esta atmósfera de violencia e inseguridad
que se va tornando un tanto asfixiante. Hagamos una campaña educativa y de
concienciación a todos los niveles sobre la paz, la hermandad, la tolerancia,
el valor de la vida y el respeto al hermano y a su entorno y pertenencias.
Invirtamos en un proceso educativo que nos ayude a todos a sentir la
importancia del vivir en la paz y armonía con nuestros semejantes y con los
demás seres de la creación. Todos pongamos nuestro granito de arena,
especialmente en el campo de la formación de la conciencia, y comenzando por
nosotros mismos, con nuestros jóvenes y niños, miremos a nuestros semejantes
como un don de Dios en sí mismo que merece ser tenido en cuenta, valorado y
protegido.
18. Reiteramos
al Gobierno que debe hacer un mayor esfuerzo de inversión en los cuerpos de
seguridad del Estado. Es tiempo de que se mejoren los salarios de los agentes
del orden, se les ofrezca mayor capacitación y mejores equipamientos para sus
labores.
4. Atención a la salud de los más
necesitados
19. En la Carta
Pastoral sobre la Misericordia del 21 de enero de este año hacíamos alusión a
varios problemas que afectan a nuestra clase más empobrecida. Entre estos
veíamos el problema de tantos enfermos desamparados y desprotegidos que no
cuentan con ningún recurso económico para hacer frente a su situación de
saludad.
Llamamos nueva vez la atención a seguir mejorando nuestro sistema de
salud, que se agilice la inclusión de todos los dominicanos en la seguridad
social, que se tenga más cobertura en lo referente a las enfermedades
catastróficas, que se mejoren los servicios hospitalarios y que se haga todo lo
posible para que los sectores más pobres tengan acceso a medicamentos más
baratos y eficientes. Que los hospitales públicos cuenten con mayor
presupuesto, que sus recursos sean manejados con mayor pulcritud y
transparencia para un mejor servicio a los enfermos de menos recursos, y que se
mejoren los salarios de los servidores de la salud. En el mismo orden también,
hemos de prestar mayor atención a nuestros envejecientes, a los niños
desamparados y las madres solteras.
5. El respeto a la ley y nuestro
sistema de justicia
20. Cuando
miramos nuestra realidad y el comportamiento ciudadano en general, percibimos
que hay muchos dominicanos que viven y se comportan con civismo y respeto a las
leyes. Los hay en todos los niveles del tejido social. Gente que sabe convivir
con los demás y que entiende que todos somos iguales ante la ley. Pero hemos de
señalar que también hay otros dominicanos que les encanta vivir como los chivos
sin ley, atropellando a todo el mundo y pasándole por encima a todo precepto y
orden. Es grave y penoso cuando vemos estos comportamientos en los que tienen
como tarea velar por el cumplimiento de la ley.
21. Un tema
delicado al que hacemos un llamado particular es al sector de la justicia.
Reconocemos que hay muchos jueces serios y honestos que se esfuerzan en el
cumplimiento de sus sagrados deberes, respetando y aplicando la ley en el
dictamen de sentencias justas. En cambio otros son una vergüenza para la
institución y el país. Hay que seguir saneando tan alto poder del Estado. No
podemos seguir con un poder judicial amañado a intereses políticos, ni con
jueces corruptos comercializadores de sentencias. Exhortamos a los actores de
este ámbito del poder del Estado a seguir depurando a jueces y fiscales que no
merecen tal dignidad. Que se castigue con la debida sanción a quienes cometan
faltas graves en el ejercicio de sus funciones. Necesitamos una justicia
apegada a la ley y que sea la misma para todos, sin importar su condición
social, económica o política.
6. El cuidado a nuestra casa
común
22. El Papa
Francisco, con alta preocupación, ante el calentamiento global que nos afecta a
todos, ha publicado una Carta Encíclica titulada Laudato Si, en la que invita a
todos los ciudadanos del mundo a actuar con una verdadera conciencia ecológica
y a que hagamos todos los esfuerzos necesarios para proteger y cuidar nuestra
casa común que es la tierra.
23. Invitamos a
seguir cuidando nuestros ríos, limpiando sus afluentes, forestando sus orillas,
protegiendo nuestros bosques, manteniendo limpias nuestras casas, barrios,
calles y avenidazas. Cuidemos nuestros animales y especies, y sobretodo
respetemos la integridad del ser humano.
24. Dada la
trascendencia de esta temática, esta Conferencia nos proponemos ofrecer
próximamente una reflexión más ampliada, a la luz del documento del Santo
Padre, sobre la realidad de nuestro hábitat, sobre nuestra Quisqueya, casa
común de todos los que hemos tenido la dicha de nacer o vivir sobre éste
nuestro apreciado terruño.
25. Que bajo la
protección de la Virgen Santísima, nuestra madre de la Altagracia, el Padre de
la Misericordia tenga compasión de nosotros, nos ilumine con la luz de su
Espíritu y con la gracia de su Hijo nos ayude a construir un país más próspero,
armonioso y en paz con todos.
Santo Domingo, República
Dominicana, 27 de Febrero de 2016.
Dios les bendiga,
†Nicolás de Jesús Cardenal López
Rodríguez,
Arzobispo Metropolitano de Santo
Domingo,
Primado de América,
†Freddy Antonio de Jesús Bretón
Martínez,
Arzobispo Metropolitano de
Santiago de los Caballeros
†Gregorio Nicanor Peña Rodríguez,
Obispo de la Altagracia, Higüey
Presidente de la Conferencia del
Episcopado Dominicano
†José Dolores Grullón Estrella,
Obispo de San Juan de la
Maguana
Vicepresidente de la Conferencia
del Episcopado Dominicano
†Francisco Ozoria Acosta,
Obispo de San Pedro de Macorís
†Diómedes Espinal De León,
Obispo de Mao-Montecristi
†Julio César Corniel Amaro,
Obispo de Puerto Plata
†Fausto Ramón Mejía Vallejo,
Obispo de San Francisco de
Macorís
†Andrés Napoleón Romero Cárdenas,
Obispo de Barahona
†Héctor Rafael Rodríguez
Rodríguez, M.S.C.,
Obispo de La Vega
R. P. José Ulises Botello,
Administrador Diocesano de
Baní
†Amancio Escapa Aparicio, O.C.D.,
Obispo Auxiliar de Santo
Domingo
†Valentín Reynoso Hidalgo,
M.S.C.,
Obispo Auxiliar de Santiago de
los Caballeros
†Víctor Emilio Masalles Pere,
Obispo Auxiliar de Santo
Domingo
†Ramón Benito De La Rosa y Carpio
Arzobispo Emérito de Santiago de
los Caballeros
†Fabio Mamerto Rivas Santos,
S.D.B.,
Obispo Emérito de Barahona
Jesús María De Jesús Moya,
Obispo Emérito de San Francisco
de Macorís
†Antonio Camilo González,
Obispo Emérito de La Vega
†Rafael Leonidas Felipe Núñez,
Obispo Emérito de Barahona
†Pablo Cedano Cedano,
Obispo Auxiliar Emérito de Santo
Domingo


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