Escrito por
La Redacción.
febrero 19, 2016
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En su peregrinaje, el Papa Francisco envío duros mensajes a las élites
políticas y religiosas del país mexicano.
MÉXICO.- Corrupción,
narcotráfico, pobreza, migración, discriminación étnica y un capitalismo
depredador. La cruz de México no desaparecerá “milagrosamente” tras el paso del
papa Francisco, que aunque abordó sin empacho algunos temas espinosos, también
guardó silencio sobre heridas abiertas como los sacerdotes pederastas y la
desaparición forzada, estiman expertos.
En una maratónica gira, el
pontífice visitó durante cinco días sitios claves de México: Ecatepec (centro),
epicentro de feminicidios; Chiapas (sureste), el estado menos católico y cuna
de empobrecidas comunidades indígenas; Michoacán (oeste), históricamente
bastión narco; y la frontera con Estados Unidos (norte), escenario de la
trágica migración de miles de latinoamericanos.
En su peregrinaje, Francisco
envío duros mensajes a las élites políticas y religiosas del país.
En un discurso frente al
presidente Enrique Peña Nieto y otros dirigentes mexicanos, el papa sostuvo que
tenían la responsabilidad de ofrecer una “justicia real” y “seguridad efectiva”
a sus ciudadanos.
A los obispos, les pidió “coraje
profético” contra la violencia.
Pero también pidió a los
mexicanos que resistan la tentación del demonio, y dijo a los jóvenes que Jesús
“nunca nos invitaría a ser sicarios”.
Exhortó a la sociedad que pida
perdón a los indígenas por su exclusión, y terminó su gira denunciando la
“tragedia humana” de los migrantes.
Para Elio Masferrer, investigador
en religión de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, “El papa no hace
trasplantes de cerebro, lo que hace es aportar a la construcción de nuevos
consensos”.
“Pensar que va a venir el papa y
milagrosamente va a cambiar la realidad mexicana no sería sensato”, subrayó.
La “deuda” que dejó Francisco.- El papa había
advertido antes de su viaje que no llegaría a México “como un Rey Mago cargado
de cosas para llevar, mensajes, ideas, soluciones”.
“El papa no vino a México para
resolver sus problemas (...). Quiere dar esperanza y fuerza”, recalcó
el nuncio apostólico en México, Christophe Pierre.
“La Iglesia católica mexicana está totalmente desactualizada, no está al
tanto de los problemas de sus feligreses”
Pero el papa omitió algunos de
los temas que han causado indignación contra el gobierno y líderes religiosos
de México.
Ni una palabra sobre las
numerosas víctimas de sacerdotes pederastas en México, ni una alusión a los 43
estudiantes desaparecidos por policías corruptos en Ayotzinapa, el emblemático
caso que abandera a los más de 100.000 muertos y desaparecidos que ha dejado la
guerra del narco desde 2006.
“El papa, en esos temas, está en
deuda”, dijo Bernardo Barranco, un reconocido especialista en
religión.
Los padres de los 43 estudiantes,
en su mayoría católicos y que junto con otras organizaciones de desaparecidos
solicitaron -en vano- una audiencia con Francisco, se quedaron con “un sabor un
poco agrio” y con cierta “desesperanza con la iglesia”, comentó a Radio Fórmula
Vidulfo Rosales, abogado de los padres.
Y el silencio sobre los
sacerdotes pederastas fue “un gravísimo error de perspectiva. Pensar que lo que
ya se hizo es suficiente, cuando hemos mostrado que sigue vigente esta
realidad” debido al “mecanismo mundial de protección a pederastas desde la
Santa Sede”, se lamentó Alberto Athié, un exsacerdote defensor de
las víctimas.
Numerosos religiosos mexicanos
son señalados de pederastia, pero en 1997 estalló uno de los mayores escándalos
cuando un grupo de antiguos Legionarios de Cristo denunciaron los abusos
sexuales que ocurrían en el seno de esa congregación, acusando directamente a
su fundador, Marcial Maciel, quien mantuvo una doble vida con dos mujeres y
varios hijos que también denunciaron abusos.
En octubre pasado, Francisco
otorgó la indulgencia plena a Los Legionarios.
Episcopado “acomodado con el
poder”.- México es el segundo país más católico del mundo, con más del 82% de su
población profesando esa religión. Pero esas cifras se han matizado en algunas
regiones como Chiapas, donde solo el 58% de los habitantes son católicos.
“La Iglesia católica mexicana
está totalmente desactualizada, no está al tanto de los problemas de sus
feligreses”, consideró Masferrer, mientras que para Barranco “el episcopado ha
estado muy acomodado al poder, en una zona de confort y consentimiento”.
En un discurso en la catedral de
Ciudad de México, Francisco invitó a los obispos a no actuar como “príncipes” y
a no caer “en las habladurías e intrigas, en los vanos proyectos de carrera”.
El papa “fue tan rudo con los
obispos porque son los mariscales de la derrota”, recalcó Masferrer.
Revertir la decreciente tendencia
del catolicismo en México será difícil, pues “la gran mayoría de los obispos
mexicanos no comparten la visión sobre la iglesia de Francisco”, estimó Andrew
Chesnut, profesor de religión de la Virginia Commonwealth University (EEUU).


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