Escrito por
La Redacción.
enero 01, 2016
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CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Francisco abrió este viernes
la Puerta Santa de la basílica romana de Santa María la Mayor, en el marco de
los actos del Jubileo extraordinario de la misericordia, y en su homilía
posterior consideró que “la Iglesia debe extender el perdón a cuantos lo
piden”.
Francisco abordó la cuestión del perdón, una palabra a
su juicio “poco comprendida por la mentalidad mundana” pero que, al mismo
tiempo, “indica el fruto propio y original de la fe cristiana”.
“El que no sabe perdonar no ha conocido todavía la
plenitud del amor. Y solo quien ama de verdad es capaz de llegar a perdonar,
olvidando la ofensa recibida”, subrayó.
Dijo que María, tras la crucifixión de su hijo, Jesús
de Nazaret, se convirtió para los cristianos en “icono de cómo la Iglesia debe
extender el perdón a cuantos lo piden”.
“La Madre del perdón enseña que el perdón ofrecido en
el Gólgota no conoce límites.
No lo puede detener la ley con sus argucias, ni
los saberes de este mundo con sus disquisiciones”, dijo.
Y añadió: “El perdón de la Iglesia debe tener la misma
amplitud que el de Jesús en la Cruz, y el de María a sus pies. No hay
alternativa”.
Francisco aseguró que “la fuerza del perdón es el
auténtico antídoto contra la tristeza provocada por el rencor y por la
venganza”.
“El perdón nos abre a la alegría y a la serenidad
porque libera el alma de los pensamientos de muerte, mientras el rencor y la
venganza perturban la mente y desgarran el corazón quitándole el reposo y la
paz”, catequizó.
Francisco acudió a este templo, una de las cuatro
basílicas papales de Roma, para abrir su Puerta Santa, que los peregrinos
podrán cruzar durante el periodo jubilar, hasta el próximo 20 de noviembre,
para recibir la indulgencia de sus pecados.
Francisco oró en el atrio, ante la puerta, para
posteriormente, a las 17.05 locales (16.05 GMT), empujarla con sus propias
manos y abrirla.
Lo hizo tras pronunciar la fórmula “Ábreme una vez más
la Puerta de tu misericordia, abridme las puertas de la justicia”.
Acto seguido permaneció en oración durante unos
instantes, de pie en el umbral de la puerta, para después dirigirse al altar
mayor de la basílica, donde ofició la misa.
Para este Jubileo Extraordinario, el papa ha querido
que cualquier cristiano del mundo tenga la posibilidad de cruzar una Puerta
Santa sin necesidad de peregrinar a Roma, por lo que ha pedido que cada
catedral o templo relevante abra una.
La primera que abrió fue la de la catedral de la
capital centroafricana, Bangui, con el objetivo de convertir a este país en
“centro espiritual del mundo” por unas horas.
Después ha abierto la de San Pedro del Vaticano, que
marcó el inicio del periodo jubilar el pasado 8 de diciembre, la de San Juan de
Letrán y la de un albergue en la estación central de Roma, Termini.


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