Escrito por
La Redacción.
enero 23, 2016
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PUERTO PRÍNCIPE, HAITÍ.- La posposición por “razones de seguridad” de
la segunda ronda de las elecciones presidenciales en Haití, que estaban
programadas para el domingo en Haití, vuelve a sumir al país más pobre de las
Américas en la incertidumbre política.
Pierre-Louis Opont, presidente del Consejo Electoral
Provisorio (CEP), encargado de organizar las elecciones, hizo el anuncio 48
horas antes de la apertura de las urnas, ante el “conjunto de incidentes y
actos violentos en toda la infraestructura del consejo”.
Opont no dio nueva fecha para la celebración de los
comicios, en medio de protestas callejeras de la oposición y denuncias de
fraude electoral.
La segunda vuelta de las elecciones presidenciales y
legislativas estaba prevista había sido fijada para el domingo, pero la
oposición organizó varias manifestaciones para denunciar “un golpe de Estado
electoral”, alegando que los comicios estarían arreglados de antemano para
favorecer al candidato oficialista, Jovenel Moise.
Varios puestos de votación fueron incendiados en el
interior del país durante la noche del jueves al viernes, y en la capital,
Puerto Príncipe, hubo multitudinarias manifestaciones que incluyeron el
incendio de automóviles y choques con la policía. Se denunció además que
miembros del CEP fueron atacados.
En la primera vuelta de la elección presidencial del
25 de octubre, el candidato oficialista Jovenel Moise recibió 32,7% de los
votos, contra 25,29% para el opositor Jude Celestin.
Celestin consideró la cancelación de los comicios como
“una solución acertada”, en declaraciones a la prensa internacional. No obstante, dijo que la
decisión fue “tardía, porque hemos gastado lo que no tenemos, lo que demuestra
la irresponsabilidad de nuestros gobernantes. Pero más vale tarde que nunca”.
Tras conocerse los resultados de la primera ronda -la
que tuvo una escasa participación de 26% y durante la cual muchos circuitos de
votación permanecieron cerrados debido a disturbios y fraudes- Celestin se negó
a hacer campaña y a participar en la segunda vuelta.
“El 24 no, no iré a esta farsa, no será una elección,
será una selección, ya que habrá un solo candidato”, dijo Célestin el lunes
pasado.
Incertidumbre política
Desde 1986, cuando el dictador Jean-Claude “Baby Doc”
Duvalier huyó de una revuelta, la isla caribeña ha luchado reiteradamente para
celebrar elecciones creíbles.
Inicialmente prevista para el 27 de diciembre, la
segunda ronda de los comicios presidenciales y legislativos fue fijada para el
24 de enero, tras una evaluación de una comisión independiente que a comienzos
de enero emitió un informe en el que afirmó que las elecciones estuvieron
“manchadas de irregularidades”.
El CEP reconoció que los miembros de los puestos de
votación no estaban capacitados y aseguró que tendrían mayor formación para la
segunda vuelta -ahora cancelada- para elegir al sucesor del presidente Michel
Martelly y buscar una salida a la profunda crisis política que atraviesa el
atribulado país.
Pero la oposición argumentó que la votación iba a ser
sesgada para favorecer a Moise, delfín de Martelly.
En los últimos días, turbas enfurecidas se congregaron
en capital Puerto Príncipe contra las elecciones, en protestas que incluyeron
quemas de neumáticos y carros, choque con la policía y amenazas de recurrir a
la violencia para evitar la votación.
Estados Unidos apoyaba la celebración de los comicios
pese a la violencia y las amenazas.
El jueves, el vocero del Departamento de Estado, Mark
Toner, sostuvo que Washington quería la realización de la elección y ofreció
apoyar “esfuerzos para el diálogo entre los diferentes actores haitianos para
reforzar la credibilidad y la transparencia” de los comicios.
Tras el anuncio de cancelación, el Departamento de
Estado, no hizo comentarios en lo inmediato






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